La Cultura no se clausura

ARCHIVO, Artes, POPURRI
LADRAN SANCHO, SEÑAL QUE CABALGAMOS
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20 de junio de 2014, La Casa de la Cultura Compadres del Horizonte es clausurada. Miércoles 25 de junio de 2014, el club de arte Vuela el Pez corre la misma suerte. Sábado 28 de junio ¿Adivinan qué? Es clausurado el Centro Cultural Teresa Israel. Domingo 29 de junio la Casa Cultural Víctor Jara blanco de otro ataque terrorista cultural por parte del macrismo. ¿Y El Café de los Patriotas? No es la excepción, el martes 1ero de julio, clausurado. Así podríamos seguir durante tiempo indefinido…

 

Por Blas Lopez Cotti

 

…Los actores en escena, el público intenso, atento, pero eso no importó. El Teatro El Perro el 13 de noviembre es clausurado por tercera vez. 12 de diciembre, Salón Pueyrredón, clausurado. Se termina el año, las clausuras continúan. Diciembre 18, clausurada “Casa (sic)” en Floresta.
Nos despertamos y nos enteramos que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires vuelve a clausurar un centro cultural. Esta vez en Parque Patricios, La Casa Cultural Víctor Jara. Los espacios culturales autónomos parecen ser el blanco preferido de la censura macrista, tal vez porque de ahí surge la expresión de libertad, nace el arte que no se vende ni se compra. Allí donde todo se construye desde abajo… con sueños de amor… y revolución.

Mientras se realiza una actividad de cierre de año, llegan 3 inspectores del Gobierno de la Ciudad. Cierran el centro cultural, como tantos otros, que cumplen con todas las reglamentaciones que exige la legislación vigente.
En la Casa Cultural se encontraban festejando “por ancho camino”, meta guitarreada y peña y nunca se llegó a comprender claramente cuáles fueron los “delitos y contravenciones” de los cuáles el Gobierno los acusa.
José Calmora de la Víctor Jara afirma en una entrevista al noticiero de la TV Pública que “la interpretación que nosotros tenemos de todo esto, es que hay otros factores que intervienen en las clausuras. Las excusas que dan no son suficientes. Nosotros tenemos habilitación hecha, todos los recaudos de seguridad al día, papeles al día. No se entiende mucho esta actitud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.”

Esclavitud cultural
¿Qué es lo que tanto molesta de estos espacios? Varios cargan con dos o más clausuras encima, entre ellos La Casa Cultural Víctor Jara, Casa de la Cultura Compadres del Horizonte, La Quince de Villa Crespo ¿Y acaso ya olvidamos el violento desalojo ilegal de la Huerta Orgázmika? Dónde vecinas, vecinos y manifestantes que se habían refugiado en el Centro Cultural La Sala fueron violentamente reprimidos y detenidos.
Porque acá el plan de gobierno parece ser esclavizar la cultura. El problema surge cuando el pueblo se organiza, desde abajo, desde las bases mismas, desde la autogestión, sin patrón y sin bandera política, por la cultura misma, por el barrio, por las inquietudes de los vecinos, por el arte, por el cambio verdadero. Ahí es difícil encarcelar la libertad. Sin ir más lejos, cabe resaltar los focos de resistencia cultural con los que se encuentran estas políticas que tanto daño institucional hacen, entre ellos la resistencia de La Sala Alberdi, el problema con los trabajadores del Teatro Colón a quiénes se los persiguió criminalizando la protesta. Las organizaciones de artistas comprometidos con la defensa de la Ley de Reconocimiento a la Actividad Musical y organizaciones barriales, UMI, el SADEM y Músicos Organizados quienes realizaron allá por 2012 una marcha parodiando “el sepelio” del bloque macrista en la legislatura porteña.
Parece que hay que tener unos buenos millones de dólares en el banco para ser “Personalidad Destacada de la Cultura de Buenos Aires” o ser una modelo teenager para coronarse como “Embajadora Cultural de la Ciudad de Buenos Aires”, el resto queda bien claro, afuera.

De Guatemala a Guatepeor
Las clausuras son claramente una problemática que afecta desde hace años a los espacios contraculturales. Allá por junio-julio del 2014 en la Ciudad de Buenos Aires llegó a haber clausura de decena de centros culturales en un período de dos semanas y algunos como es el caso de La Quince de Villa Crespo se clausuró hasta 3 veces en menos de dos meses.
Se denota claramente que en la Ciudad de Buenos Aires existe una oferta cultural muy considerable y variada, pero concentrada en pocos barrios de la Ciudad, “casualmente” en la zona centro y norte. Una investigación del portal http://lafabricaportena.com comenta que “en la Ciudad existen alrededor de 150 salas de teatro independiente pero el 75% se ubican en 8 barrios (Almagro, Constitución, Monserrat, Palermo, Recoleta, Retiro, San Nicolás y San Telmo). Una concentración similar ocurre con respecto al resto de los espacios escénicos, los cines, los museos, galerías y salas de exposición, etc.”

http://mir-otr.org/articulo/196//
http://mir-otr.org/articulo/196//

Existen decenas de centros culturales autogestivos que a diferencia de los teatros tradicionales se caracterizan por la diversidad de actividades que ahí se llevan a cabo, pero como corolario de su peculiaridad, los marcos legales hasta hace unos días no los incluían, siendo estos blancos de censura y clausura con excusas de habilitación y mal funcionamiento. Está claro que los centros culturales no son prioridad en la estrategia política del PRO. Pero frente a esta realidad y en condiciones regladas, normadas y dignas, los cientos de espacios culturales que hoy se encuentran fuera de un marco legal pueden transformarse en una herramienta esencial de descentralización, cambio social, estructural, de promoción y acceso a la cultura, para que todas y todos los pibes tengan su espacio, su lugar, brindando identidad a los barrios y apoyo y contención a vecinos y vecinas.

El 18 de diciembre se aprobó por unanimidad la Ley de Centros Culturales en la Legislatura porteña, pero sin embargo la gestión PRO se tomó el tiempo de seguir clausurando espacios. En esta ocasión le tocó por segunda vez consecutiva a la Casa Víctor Jara y la Casa SIC. Para coronar el año pasado, “el año de la cultura clausurada”, el PRO llegó a un nuevo record, cerrar 65 espacios sobre los 200 que existen en la Ciudad según la web http://tiempo.infonews.com/.

Más allá de que la gestión PRO en la CABA se lleva los galardones a las clausuras de espacios culturales, las mismas no son sólo patrimonio de Mauricio. Más allá de la Gral. Paz Jorge Macri lleva una decena de clausuras. Y más allá, en todo el país, se registran numerosos cierres de centros culturales.
Más acá, la ley de Centros Culturales incorpora la figura de los centros culturales dentro del Código de Habilitación. Igualmente los espacios tienen que esperar, todavía, algunas sanciones más y que se reglamenten las nuevas normas. Sin prisa, pero sin pausa, y con trabajo parece que vamos por un sendero hacia una nueva emancipación, que junto con otras micro-revoluciones siguen esperando en el tintero, aguardando ser plasmadas concretamente, con pluma y sin sangre, con arte y sin alienación, con libertad y sin censura ni clausura, con amor y revolución.

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