Chistes, cárcel y desinformación

Comunicación y Política, POPURRI

Los chistes en los diarios son formas de comunicación, por lo tanto expresan puntos de vista y fortalecen subjetividades. Cabe aclarar que el humor fue valiente forma de expresar críticas y resistir en momentos autoritarios.

Por Roberto Samar * 

Lo complejo de esta forma de comunicación es que la percibimos de una forma más acrítica, ya que no la identificamos como un discurso político tradicional, por lo cual tiene mayor capacidad de reforzar ideas en nuestro sentido común.

El chiste de Kappel que salió publicado el 13 de diciembre en el Diario Río Negro, muestra un dialogo entre dos personas. Una sostiene “Todo esto de que los presos cobren, me parece una movida anticipatoria del Gobierno”.

El chiste construye una idea: El gobierno hace que los presos cobren.

En primer lugar el debate por el ingreso económico de los trabajadores en contexto de encierro se inició a partir de un fallo judicial que reconoció derechos laborales. Es decir, no fue el Gobierno que estableció un nuevo criterio sino el Poder Judicial que reconoció un derecho.

Por otro lado, la realidad es que según la Ley 24660, promulgada paradójicamente en la década del noventa, se establece que el único derecho que perdió la persona que cometió un delito es el de circular. Por lo cual la persona detenida tiene derecho a trabajar y a recibir una remuneración como cualquier trabajador.

En ese sentido, el objetivo del trabajo es generar hábitos laborales y el aprendizaje de oficios para facilitar la inclusión pos penitenciaria. Es decir, brindar una herramienta para disminuir la reincidencia.

Lamentablemente, no todas las personas privadas de su libertad tienen la posibilidad de que se les reconozca el derecho a trabajar. En la mayoría de las provincias el trabajo en las unidades de detención se lleva a cabo como labor terapia por lo cual no reciben un salario.

Toda forma de comunicación expresa una idea política. Ciertos dispositivos se presentan como “inocentes” y neutrales y por lo tanto tienen una particular incidencia en nuestra forma de ver el mundo y de construir subjetividades. Estas  pueden profundizar el odio y la confusión. El desafío es transitar el camino opuesto, desarrollar discursos que tiendan puentes que nos permitan pensar una sociedad más inclusiva e igualitaria.

(*)Licenciado en Comunicación Social; Ex Jefe de Gabinete de la Dirección Nacional de Readaptación Social.

 

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