Atacan a Marina Schifrin: “Ellos lo tenían todo arreglado y ahora se les está desbaratando, por eso tratan de asustar”

Política
Foto 8300
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Marina Schifrin es abogada querellante por la familia de Nicolás “Nino” Carrasco, el chico de 16 años que mató la policía en la brutal represión que ocurrió el 17 de junio del 2010 en la ciudad de Bariloche, donde también mataron a Sergio Cárdenas.

El pasado 12 de noviembre Marina Schifrin fue atacada por un hombre que se encontraba en el interior de su estudio. El sujeto de alrededor de 40 años intentó llevarse su computadora personal, pero ella se resistió sufriendo heridas en la boca y en la cabeza.

Días antes de sufrir el ataque, la causa que investiga los asesinatos de los jóvenes comenzó a moverse, considerando las medidas propuestas por Schifrin en relación a los pedidos de investigación y a la detención de dos policías.

La abogada no dudó en relacionar ambos hechos: “Ellos lo tenían todo arreglado y ahora se les está desbaratando, por eso tratan de asustar.” Además resaltó que “todo es muy llamativo,  la facilidad con la que el agresor  ingresó sin forzar la cerradura, no se llevó plata ni cosas de valor que había, no tenía ni un arma ni un cuchillo. Nada más vino a sacarme información”. Si bien no pudo llevarse la computadora, se robó un pendrive “llevándose cosas”, lamentó.

La denuncia fue efectuada inmediatamente “pero hasta el momento no pasó nada. Me llamó el Ministro de Seguridad y me dijo que iba a venir un funcionario esta semana pero todavía no lo hizo”. Y expresó “la sociedad no tiene marcos de protección para esto”.

Schifrin se incorporó el año pasado en representación de la familia Carrasco con el apoyo de la Gremial de Abogados y Abogadas. Comentó que “la parte de Carrasco era un desastre, iba a quedar impune. Empecé a meter recursos y llegué hasta el Superior Tribunal. Allí se resolvió que se tenía que investigar y que también había que analizar la responsabilidad de los jefes, cuestión que yo venía pidiendo”.

La abogada tiene a su cargo muchas causas de derechos humanos, todas contra policías. Actualmente tiene la causa de un comisario con procesamiento firme en un caso de tortura, otra de un sargento que va a juicio en un caso de vejación y varios imputados en otras causas.

Represión con balas de plomo

La historia comienza por Diego Bonefoi, un chico de 15 años del Alto de Bariloche que muere por gatillo fácil el 17 de junio del 2010. “A Diego la policía lo estaba persiguiendo. Ellos dijeron que estaba robando pero nunca se probó, no encontraron nada. Incluso la policía les quiso plantar un arma pero por suerte se logró desbaratar”, relató Schifrin.

La respuesta de la gente del barrio fue inmediata. Se desencadenó una protesta de jóvenes y vecinos que rodearon la comisaría. “La policía desató una brutal represión que duró varias horas y que se cobró la vida de dos jóvenes más. Nicolás Carrasco (16 años) y Sergio Cárdenas (29 años) fueron asesinados por la policía”.

La abogada explicó que “la represión fue recontra ilegal, fue dejada hacer. Una omisión por parte de los jefes, del Ministro de Seguridad y del Jefe de la policía y por eso queremos responsabilizarlos penalmente. Ellos no pueden usar balas de plomo, tienen que usar balas de goma. Sin embargo las mezclaron y así mataron”.

¿Y la justicia? En el caso Bonefoi solo está condenado el policía que efectúo el disparo llamado Sergio Colombin. La condena fue de 20 años. En el caso Carrasco y Cárdenas hay policías procesados pero-explicó Schifrin- la figura es de homicidio en riña. “Como los policías mataron a los chicos con unas escopetas “itacas”, es muy difícil determinar de qué arma salió el disparo. Porque no es que se identifica arma con balas, como la pistola o con el revolver”. Aunque-sentenció- igual se podrían haber hecho muchas cosas que no se hicieron.

Denuncia de amenazas

La agresión que sufrió Marina Schifrin no fue la única situación que vivió en relación a la causa. “En el año 2010 cuando mataron a los chicos yo no era la abogada pero estaba en la multisectorial, un espacio que se formó contra la represión a raíz de estos asesinatos. A partir de unas declaraciones que hice por radio tuve muchas amenazas con cosas muy fuertes, muchas telefónicas, por mails y Facebook. En este último medio escribían cosas muy ofensivas por lo que tuve que hacer la denuncia. Pero nunca me dieron bolilla, la justicia me desestimo todo. Primero dijeron que era ley antidiscriminatoria, después que no, que era calumnias e injurias”.

Schifrin concluyó  que “el sistema penal no está enfocado para defender los derechos humanos”.

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