Atrapados en los mecanismos de la dictadura

Derechos de la humanidad, Justicia, SECCIONES

Gentileza adsinimages.comSi bien la aparición del cuerpo de Luciano Arruga le permite a la familia y nos permite como sociedad cerrar un proceso de búsqueda que llevó casi seis años, donde a pesar de contar con pruebas suficientes la justicia volvió a confirmar que existe sólo para pocos, la situación se vuelve más compleja aún, y por sobre todo más indignante. 

Adolfo Pérez Esquivel, presidente de la Comisión Provincial por la Memoria de la provincia de Buenos Aires y militante comprometido con la defensa de los Derechos Humanos, fue consultado por el programa La Palangana, de Radio Universidad-Calf, acerca de lo que significa la aparición del joven.

Allí expresó: “Lamentablemente el resultado está a la vista. Fue un asesinato de la bonaerense porque hay datos muy concretos. Fue detenido en la comisaría, torturado, después desaparece y ahora se han encontrado sus restos. Lo que esto pone en evidencia es que hay metodologías, formas, comportamientos que todavía no fueron erradicados de las fuerzas de seguridad.”

Esquivel explicó que desde la Comisión Provincial por la Memoria son muchos los hechos comprobados de torturas y asesinatos tanto en cárceles como en comisarías, e hizo referencia a la necesidad de formar una policía judicial. “Desde el Comité contra la Tortura venimos reclamando hace tiempo reformas, como por ejemplo que en lugar de que todo quede en manos de la policía, se concrete la conformación de la policía judicial. Si bien esto está aprobado no se ha instrumentado ni se han nombrado sus integrantes. Y lo van demorando”.

Por otra parte, expuso su preocupación por que el Centro de Investigación de Datos Genéticos no quede reducido a la época de la dictadura sino que se amplíen sus funciones a lo que está pasando actualmente. “No es que las cosas terminaron cuando se superó la dictadura militar. Estos mecanismos han quedado y venimos reclamando los cambios necesarios, pero hay muchas resistencias a ellos”.

Las irregularidades son evidentes, las complicidades apestan y el estado que continúa ausente para dar una mínima respuesta, lo cual significa hacerse cargo de que las fuerzas de seguridad son designadas por ellos y lo representan en su monopolio legítimo de la violencia. Al igual que no es “el” policía sino toda la institución, no son un par de políticos sino el estado en su totalidad. De otra forma no puede explicarse tanta impunidad.

La aparición de Luciano como cuerpo sin identificar abre un nuevo panorama en relación a las aproximadamente 200 personas que continúan desaparecidas desde el retorno de la democracia.

 

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