Agustín Battilana

POPURRI

¿Por qué algunos funcionarios del Estado son tan irresponsables y perjudican a los ciudadanos? ¿El desparpajo de sus acciones administrativas proviene de la ineficiencia, de la ignorancia, de la pereza, del desinterés por la comunidad, del cinismo, de la anomia que padecen las instituciones, o de la escasa capacidad intelectual y moral de los gobernantes? 

Por Mario Galdeano

Estos, son los naturales interrogantes que cada ciudadano se formula cuando está obligado a una diligencia estatal y queda atrapado en la poco agradable maquinaria burocrática. Es allí donde comienzan… las expresiones y artilugios de los empleados para disimular la propia ineficiencia, la falta de respuesta en los mensajes enviados por correos electrónicos, las esperas, los silencios, el esfuerzo y la esperanza de los vecinos por imaginar el correcto derrotero de un trámite, y la azarosa traducción de la destartalada comunicación institucional.

La introducción viene a cuento de una experiencia personal. Soy adjudicatario de un terreno en el loteo social en la cuenca Battilana y damnificado de la subsecretaría de Tierras, de la Municipalidad de Neuquén, y de la Cooperativa de Viviendas para Empleados Mercantiles de Neuquén.

La entrega de las tenencias de las propiedades tuvo una demora de meses, pero nadie en la Comuna y en la Cooperativa informó los motivos que provocaron el atraso; el incumplimiento provocó perjuicios en las familias que habían solicitados préstamos para construir su vivienda a través del programa Procrear; cuando el Municipio comenzó el trámite administrativo con los adjudicatarios, surgieron los llamados telefónicos con informaciones ambiguas; los correos electrónicos con mensajes poco claros; la asignación de turnos y el aplazamiento de ellos por motivos desconocidos; el compromiso de la entrega de recibos de pago del terreno y la postergación de ello por equis causas; y la información inexacta de la entrega de las actas de tenencia, entre varias taras que padece la estructura municipal.

‘Subsecretario de Tierras, con-ta-dor, Diego Daniel Quintana: Este intrincado es una cuestión de profesionales de la procrastinación y del desprecio’. Qué cuesta hacer un buen cronograma de obras y entrega de los solares, si el Municipio cuenta con las herramientas para ello. Y si no fuese así, ¿por qué la colorida propaganda política del Municipio da cuenta de una poderosa y ejecutiva gestión de gobierno?

El asunto parece una nimiedad, pero, el arte municipal de dejar todo para mañana, la ineficacia para solucionar los problemas, la incorrecta y confusa información de los mensajes enviados a través de los correos electrónicos, la incompetencia comunicativa, la ausencia de una explicación correcta para completar la documentación requerida por la institución, y la incomunicación; atasca el buen entendimiento y atora el deseo de cumplir con los deberes.

Es que el Municipio de Neuquén está sumido en mucha mercadotecnia política: Mucha publicidad, muchos espacios en televisión, muchas frases y palabras grandilocuentes, muchos tratamientos honoríficos, mucha atención al ciudadano, mucha participación ciudadana, mucha seguridad ciudadana, y mucha propaganda política. Una utilería comunicacional que produce una escasa empatía con el vecino, una pobre retroalimentación con la comunidad, y mucha incomunicación.

Con tan poco interés por la comunicación humana, el servicio y el respeto por el vecino se esfuman en la torpeza y la desidia de funcionarios de poco fuste. El intríngulis pone de manifiesto que la responsabilidad de las deficiencias en las tareas no debe endilgarse a los empleados, que solamente cumplen órdenes de sus superiores, en un ámbito donde la eficacia y la carrera administrativa desaparecieron hace tiempo. Hay que saber a quién cargar el muerto. Y para ello hay que observar la cúspide, porque es arriba de la pirámide donde se hallan los verdaderos autores y encargados de hacer funcionar la cosa pública.

La actitud del con-ta-dor, Diego Daniel Quintana es un fiel reflejo de sus superiores. Ello quedó confirmado cuando la jefa del con-ta-dor, la secretaria de Desarrollo Humano, Yenny Fonfach confesó tiempo atrás ser implacable en su actividad laboral. En un programa de televisión, y ante varias preguntas zonzas del conductor, ostentó conocimientos administrativos y políticos, y reveló una fortaleza de su carácter: ‘Soy muy exigente’, dijo. Pero… parece que su virtud no la delegó al con-ta-dor, Quintana, quien, con un poco de alambre y con el arte de chapucear, armó a los tumbos la entrega de los terrenos de la cuenca Agustín Battilana.

Con una degradación de las normas sociales, tanto en los espacios privados como estatales, el crecimiento del desprecio por el otro, y la anomia reinándolo todo, no importa el saber, el respeto, el esfuerzo, el trabajo, la prolijidad, la cordialidad. Son las instituciones y quienes gobiernan, los responsables para que en los ciudadanos y nuestra sociedad no germine constantemente el atropello, el maltrato, lo chabacano, lo grueso.

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