“Que los jueces no sean independientes no quiere decir que son corruptos, simplemente no pueden estar más allá de la política”

Justicia

Lo dijo ayer en su disertación en la Universidad del Comahue el profesor e investigador en Derecho Constitucional y Filosofía del Derecho de la UBA, Lucas Arrimada.

Durante su exposición -titulada “¿Un poder judicial para el pueblo?” que se realizó en el aula magna de la universidad organizada por Convocatoria Neuquina- Arrimada cuestionó que jueces y juezas ejerzan la magistratura con independencia.

“No podemos esperar que las personas sean independientes”, dijo. Y sostuvo que existe una interdependencia. “Por ejemplo los jueces pueden generar alianzas con los movimientos sociales, ONG, o partidos políticos, actores sociales, militantes, eso no rompe el límite, no le voy a hacer un jury o acusarlo, sino que sean conscientemente políticos“, agregó.

“Ya no podemos vivir en ficciones del siglo XIX creyendo que la independencia es una suerte de halo que viene cuando nos dan la magistratura”, aseguró. Y se preguntó “¿podemos esperar que sean independientes? En general no lo son porque no pueden serlo, incluso para implementar sus propias sentencias dependen de actores políticos”.

“Específicamente los jueces hacen actividad partidaria cuando son elegidos en el Consejo de la Magistratura de la Nación”, explicó.  “Tienen que hacer política partidaria de las listas de la asociación de magistrados y tienen que militar en la asociación de magistrados con todos los juzgados federales y todos los juzgados en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires”, sostuvo.

Finalizó Arrimada: “Los jueces, por ejemplo, ni siquiera hoy son independientes de los partidos políticos eso es insignificante. Hoy los jueces son dependientes de las corporaciones que van sistemáticamente a los tribunales de concursos y quiebras, los tribunales comerciales”.

One thought on ““Que los jueces no sean independientes no quiere decir que son corruptos, simplemente no pueden estar más allá de la política”

  • Los jueces, fiscales, defensores, políticos, agentes de tránsito, contribuyentes (etc etc) que son corruptos, pudieran serlo con distintas “justificaciones”, pero diría que la principal razón estaría en ser o no serlo.
    Cambia el papel que cada uno desempeña en la sociedad, y con ello la magnitud, el alcance y las consecuencias de un acto de corrupción (protagonizado, facilitado, ignorado y/o no penalizado).
    Recordaba por estos días una entrevista del año 2003 en la que Juan Manuel Salgado (preguntado sobre el desempeño judicial frente a la corrupción y entre otras cosas) sostenía “…los jueces tienen una enfermedad que también les es habitual: la cobardía… No se meten, no se comprometen… miran para otro lado. Y eso… es cobardía.”
    No pude llegar a la disertación de Arrimada ni a otras más lejanas.
    Pero en días como estos, en los que sin salir de la perplejidad vemos la urgencia y la furia que se imprime en hacer cambios al poder judicial (claramente para uso del poder político y no para el conjunto de la sociedad), me parece oportuno releer la nota completa en http://www1.rionegro.com.ar/arch200312/29/r29j11.php para refrescar los componentes de esa cobardía que Salgado señalaba. Acaso para imaginar -desde esa perspectiva y retrato tan vigente- el poder judicial que proponen los cambios con los que atropella la Constitución Argentina el gobierno “nacional y popular”.

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