“El terrorismo de Estado existió y de una manera muy cruenta en la región”

Juicios
Abogada Suárez Amieva. Foto archivo 8300web (Jorge Ariza)

(Audios) El cierre del primer tramo del debate oral en el que se investiga a responsables militares y policiales de la represión ilegal en la región, dejó un saldo favorable para las querellas y la fiscalía. El fiscal José María Darquier, opinió que los testimonios obtenidos hasta acá “están aportando lo que ya se tenía en la instrucción. En algunos casos con más detalle y en otros con menos”, pero aseguró que “estamos recogiendo la prueba importante que nos permite sostener plenamente la acusación”. La abogada María Monserrat Suarez Amieva, que representa la querella de la APDH, sostuvo que en función de los testimonios colectados, es posible asegurar que “el terrorismo de Estado existió y de una manera muy cruenta en la región”. También hizo una evaluación positiva el abogado Marcelo Medrano, querellante por la secretaría de Derechos Humanos de la Nación: “Hay abundante prueba como para seguir caminando en la hipótesis que vimos al principio”, dijo.

La evaluación de la parte acusatoria es positiva. Si bien aun falta para el cierre de este jucio oral (se estima que en septiembre podrían ser los alegatos), la contundencia de muchos testimonios ha servido para dejar algo claro, y que la abogada de la APDH, María Suárez Amieva resume en esta frase: “Existió terrorismo de Estado y de una manera muy cruenta en la región”.

Consciente de que este debate no se agota en sí mismo, el abogado Marcelo Medrano evalúa los tres objetivos que -dice- habían planificado antes del inicio del juicio, las partes que trabajan en forma conjunta. Y explica: “Esos tres objetivos eran tratar de hacer el mejor papel posible en términos probatorios para justificar la acusación que integralmente haremos al final, lo que se cumplió con creces. El segundo objetivo es que las víctimas puedan participar como partes esenciales, que se sientan contenidos y puedan decir lo que les pasó, también se cumplió. Y el tercer objetivo, que es el de la construcción de la memoria, también lo fue en términos de que pasaron muchas escuelas, vino mucha gente y hubo buena cobertura de la prensa, para reflexionar sobre lo que esto significa. Esto también se cumplió acabadamente”.

En lo estrictamente jurídico, el resultado es similar: “Los tableros de prueba que nos fijamos antes de empezar, están bastante llenos, con mucha prueba. Las víctimas aportaron sustancialmente en esto. Hay abundante prueba como para seguir caminando en la hipótesis que hicimos al principio. Si bien puede resultar apresurado decirlo, me parece que es contundente el relato, la prueba y las imputaciones”.

María Suárez Amieva se suma a esa opinión y aporta su visión sobre la dimensión de lo que fue el terrorismo de Estado. “Ha quedado bien evidenciado en esta primera etapa la significación y la profundidad que ha tenido el terrorismo de Estado en todos los ámbitos. En las primeras audiencias veíamos cómo era la aplicación del terrorismo sobre militantes políticos, sociales y gremiales. Pero en las últimos vimos (cómo se extendió) a otros ámbitos, como el del cooperativismo con el caso Albanesi. Es decir que el terrorismo llegó a todos lados con el claro objetivo de romper lazos y redes de solidaridad que existían. En algunos casos se logró, pero en otros, gracias a la gente que sobrevivió, no se pudo hacer”, dijo.

También avaló la importancia de la participación del público en las audiencias. “Creo que es muy valioso que la gente participe, que los chicos estén acá y puedan ver la concepción 

Abogado Marcelo Medrano. Foto archivo 8300web (Cecilia Maletti)

que había en aquella época de lo que es la militancia, el compañerismo, sostener a otros, y cómo se ayudaban estableciendo comunicación entre familiares para salir de situaciones horrorosas. El objetivo básico de las pruebas está. El terrorismo de Estado existió y de una manera muy cruenta en la región”. 

Lo temas que saltaron ahora y no en 2008

La participación de la sociedad civil, la responsabilidad de jueces, médicos y otros sectores, apareció con crudeza en este debate. Al punto que ya hay instrucciones para ampliar la investigación en la etapa de instrucción.

“El tema de la participación civil en esto, no se salió tan a la luz en el primer juicio. Acá hubo más oportunidad para indagar y dar mas espacio para que se hable del tema. Creo que la gente se sintió mucho más apoyada para decir cosas que en el primer juicio no pudo decir. Y la decisión de la secretaría de DDHH de empezar a indagar estas cuestiones, es como para no circunscribir que esto se implementó simplemente desde el Ejército. Hubo una participación desde otros lugares que lo pudo hacer posible”, señaló Amieva.

 Medrano aportó su punto de vista: “Vimos menores, mujeres, hombres, algunos torturados, otros muertos. Algunos de la militancia, otros del sindicato. Participación de médicos, del poder judicial. Gente que tienen absolutamente frescos en la memoria estos hechos gravísimos y otro sector que son casualmente los que tuvieron que ver con la directa aplicación de tormentos o los permitieron mediante la omisión, no recuerdan nada. En esto de la memoria hay recuerdos muy frescos a pesar de los 36 años y un olvido permanente y sistemático de quienes no se quieren acordar a pesar de los 36 años”.

 El peso de todos esos datos requiere de una evaluación permanente. “El juicio -explicó Medrano- es muy dinámico, muy denso, muy triste. Por ahí no nos permite elaborar todo lo que ha pasado. Nos debemos eso. Pero como dice María (Suárez Amieva), es un juicio donde se devela, independientemente de los casos individuales de las víctimas, el terrorismo de Estado en todas sus facetas, todos los ámbitos y personas. Está el personal civil, además de la participación clara de las fuerzas militares, policiales y represivas en general”.

 Otro de los hechos fundamentales de este juicio es el compromiso de las víctimas y testigos, que ven que se trata de un proceso serio. Dice Suárez Amieva:“Es muy llamativo también cómo la gente se siente con más compromiso, libertad, para acercarse y brindar algún testimonio o lo que sepa, (a diferencia de) lo que pasó en 2008. Esto habla de una confianza que se va generando, en que estos juicios tienen un fin y un objetivo, y es un objetivo serio. Durante la etapa de instrucción o del primer juicio en 2008, creían que podía ser una declaración más como las tantas que hubo antes del 2008 y no terminaron en nada. Había mucha desilusión luego de las leyes de impunidad. Ver que eso se lleva a cabo y de una manera institucional, es muy satisfactorio, no sólo para nosotros sino para las víctimas. Y renueva la confianza en las instituciones. Esto es muy valorable”.

 En este sentido, tanto Medrano como Amieva saben que hay muchos testigos y víctimas que jamás han declarado. “Nosotros estamos percibiendo a partir de lo que dicen muchos testigos, que han estado detenidos con otra gente, que hay personas que no han hecho la denuncia. Tal vez porque han querido olvidar una etapa muy dolorosa, porque a mucha gente le ha costado muchísimo sobrellevar este dolor. También sabemos que esta instancia de venir a declarar, es una reivindicación a su propia historia, a su militancia”.

Marcelo Medrano y Suárez Amieva

Fiscal José María Darquier. Foto archivo 8300web (Jorge Ariza)

Las pruebas nos permiten sostener la acusación

El fiscal José María Darquier aseguró que los testimonios escuchados en esta primera etapa del juicio “están aportando lo que ya se tenía en la instrucción. En algunos casos con más detalle y en otros con menos. Hay que tener en cuenta que pasaron más de 30 años de los hechos. Pero estamos recogiendo la prueba importante que nos permite sostener plenamente la acusación”.

 El representante del Estado en este debate, aseguró que el paso del tiempo (36 años para ser más exactos) “es una cosa que se tendrá que evaluar y tomar en cuenta cuando examine la declaración de un testigo. Así como se evalúa el conocimiento que se tiene de algunas personas, la edad de los testigos también es una cuestión a tener en cuenta al momento de evaluar un testimonio”.

Cree que el debate podría estar cerrado para setiembre, con los últimos testimonios. “Hay todavía varios testigos que -por distintas situaciones- no han declarado. Estimo que será una semana más de testigos, como los de Cipolletti entre otros”, en referencia a los hermanos Pailos.

 Consultado sobre qué pasará con los casos del ex Jefe de Personal del Comando de la Sexta Brigada, Luis Alberto Farías Barrera y del ex jefe de inteligencia del destacamento 182 de inteligencia, Mario Alberto Gómez Arena -que han sido relevados de la causa por cuestiones de salud- el fiscal dijo que “dado el avance de la causa, no pueden ser incorporados en este debate. Es imposible. Será objeto de otra audiencia. Podrían sumarse a otros juicios orales previstos, pero habrá que ver los hechos, los jueces. Es un tema que tendrá que evaluarse en su momento”.

Justamente, las querellas solicitaron un informe médico de ambos imputados, que -aseguró el presidente del tribunal, Orlando Coscia- será notificado a las partes antes del inicio del segundo tramo y final.

Fiscal Darquier

Otro hombre

El cierre de la primera etapa tuvo un sólo testigo: mediante videoconferencia, declaró Eduardo Daniel Pombo, un empleado del sindicato del Seguro que vive en Bariloche y tuvo conocimiento del secuestro de Roberto Mario Cappolechia. Si bien negó haber sido testigo del hecho o haberlo escuchado de boca de la propia víctima, Pombo aseguró que ese relato “lo conocía todo el mundo en Bariloche“.

No pudo especificar si -según la historia- fue detenido por fuerzas del Ejército o de la Gendarmería. Sin dudas, lo más contundente de su relato vino a partir de una pregunto del presidente del TOF, Orlando Coscia, quien le consultó si tenía idea si Cappolechia había sufrido alguna consecuencia visible luego de su secuestro de más de 20 días. “Volví a verlo en Mar del Plata años después, y no era la misma persona. Antes era muy alegre y luego no tenía ni la simpatía ni la alegría de antes“. Así terminó su relato.

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