“Era muy famoso Sacchitella en la zona, porque salía a buscar subversivos al campo”

Juicios, SECCIONES
Sacchitella, a quien Joubert señaló como su torturador. Foto archivo 8300web (Cecilia Maletti)

Lo dijo en el debate de hoy por la mañana, Ernesto Joubert, detenido en Junín de los Andes el 27 de mayo de 1977 y liberado el 28 de diciembre de aquel año. Sobre el período de cautiverio de Joubert brindó testimonio su hermana, Martina del Carmen Ibáñez. Declararon también dos testigos del caso Albanesi: Juan Ricardo Bialous y Juan Alberto Ruíz.  

Juan Ricardo Bialous, arquitecto y socio de Adolfo Albanesi, hijo de José Luis, fue el primero en atestiguar esta mañana e hizo hincapié en las circunstancias de muerte del dirigente cooperativista, cuyo cuerpo fue entregado a su familia por autoridades militares. Al respecto, Bialous expuso: “lo que me contó su hijo es que lo llamaron a las dos de la mañana y le informaron que su padre había fallecido. La familia me pidió ir a retirar el cuerpo y fui a la morgue del Hospital Neuquén y lo vi. Yo iba con mis socios y con un médico amigo, el doctor Coronel”.

Bialous describió su sorpresa al ver que, en la morgue del hospital, estaba el cuerpo de Albanesi tirado en el suelo. “Tenía puesto un pantalón piyama color celeste, estaba blanco como una sábana, yo me acongojé muchísimo. Me agaché y vi que tenía junto a las uñas de las manos y los pies, puntos negros, unos hematomas arriba de la ceja y otro en el mentón”, indicó. Explicó que, en esa oportunidad, no le dejaron retirar el cuerpo.

“Un militante popular declara con libertad y con la verdad”

Expresó Jorge Alberto Ruíz, segundo testigo de la jornada, militante de la Juventud Peronista que fue detenido en su domicilio el 22 de junio del ’77, y permaneció preso en la Unidad de Detención Nº9 (U9) durante tres meses. En la cárcel federal conoció a Carlos Eli De Filippis, de 16 años en ese entonces aunque, según Ruíz, aparentaba menos edad y presentaba indicios de retraso mental: “Me empezó a contar que hacía un mes había estado en ‘La Escuelita’ (centro clandestino) y que él trabajaba en ‘La Colmena’ y que su jefe era Albanesi”.

Ruíz conocía el caso por las noticias del diario y, al hablar con De Filippis, relacionó inmediatamente los acontecimientos: “Los militantes podíamos estar expuestos a estas situaciones, pero De Filippis no era militante y decía que en “La Escuelita” lo habían torturado todos los días, pero que lo trataban mejor que al ‘viejo’ Albanesi”. El joven lloraba todas las noches y recordaba que en las sesiones de tortura, a Albanesi le decían: “Viejo hijo de puta, mirá lo que le tenemos que hacer a este pibe por culpa tuya”.

También recordó un episodio en la U9, donde un oficial se acercó y, antes de llevarlo al calabozo, le preguntó: “¿Vos sabes por qué no pasaste por La Escuelita?’. Me contó que era porque se les murió Albanesi y lo trajeron acá (a la U9), discutieron con el director y les dijo ‘ustedes me traen personas torturadas, pero esto ya es límite, un muerto no se los voy a permitir’. Y se tuvieron que retirar con Albanesi muerto”, detalló.

Posteriormente a su detención en la U9, Ruíz fue trasladado a la U6 de Rawson en septiembre del ‘77 y se exilió en Madrid a principios de junio de ’78.  Su caso se tratará en próximos juicios, relativos a crímenes de lesa humanidad. Antes de concluir la declaración le pidió al Tribunal Oral Criminal Federal:  “que recordaran que esto fue terrorismo de Estado y fue genocidio. Que no fueron solamente los 30 mil desaparecidos, también se habla de 500 mil argentinos que pasaron por las cárceles y la gente del exilio interior y exterior, se calcula que fueron dos millones y además existió robo de bebes. Eso significa terrorismo de Estado y genocidio y les pido que lo consideren así”.

“Soñaba que estaba en el camastro de La Escuelita”

A continuación fue el turno de Ernesto Joubert, quién contó minuciosamente los métodos de tortura que le aplicaron, ante una sala expectante por el escalofriante relato.

En su declaración, Joubert recordó que el 27 de mayo de 1977, mientras pasaba frente al puesto de Gendarmería de Junín de los Andes, fue detenido y el Segundo Comandante Emilio Jorge Sacchitella, imputado en esta causa, le indicó: “Usted está detenido por actividades subversivas”. Luego allanaron su casa en busca de direcciones, cartas, nombres de amigos y se llevaron literatura peronista y ejemplares de la revista Descamisados. “Yo me había retirado de la militancia peronista después del gobierno de Isabel, pero conservaba las revistas”, expresó el testigo.

“Era muy famoso Sacchitella en la zona, porque salía a buscar subversivos al campo, allanaban las casas, destrozaban todo. Era muy temido este individuo en la zona y tenía a sus lacayos, el peor era Aguirre y el otro era Enriquez”, rememoró Joubert. Afirmó que fue interrogado y torturado en la Gendarmería por Sacchitella y su personal.

Permaneció allí un día y luego fue trasladado a “La Escuelita” de Neuquén. En el camino, recibió reiteradas amenazas de muerte: “me amenazaban con que me iban a tirar al lago atado con las cadenas del camión. En otra oportunidad me bajaron, me ataron a un poste y me hicieron un simulacro de fusilamiento, más adelante me hicieron otro simulacro y me patearon durante el viaje”.

Su llegada al centro clandestino fue igualmente trágica, al bajar del camión unimog, fue llevado al baño y pudo ver “pelos en el piso, sangre en las paredes, ropa de civiles y muchos frascos de colirio”. Durante cerca de 15 días, sufrió las sesiones de tortura que ya han relatado numerosas víctimas en este juicio: “Me pusieron un grillete en los pies y una cadena con un candado en el cuello, me llevaron a un catre y me daban descargas eléctricas. Me ponían una bolsa de nailon en la cabeza y me agarraban los testículos. Jugaban a la ruleta rusa, yo sentía el percutor que sonaba y ellos se reían. Yo tenía unas heridas en las muñecas por las esposas y un médico les dijo que me echen agua con sal que me iba a curar. Me metían agujas debajo de las uñas, eso era por diversión porque no me estaban interrogando”.

Oscar Lorenzo Reinhold en el primer juicio desarrollado en la región por delitos de lesa humanidad en 2008. En este segundo tramo es uno de los imputados. Foto archivo 8300.

Mientras tanto, su familia lo buscaba sin respuestas: “En esa época estaba viviendo en Buenos Aires y recibí un telegrama de mi madre decía que mi hermano estaba grave. Fui urgente a Junín de los Andes y mi madre me cuenta que le habían entregado un pañuelo todo mojado y ella asociaba que lo habían matado porque había ido a las comisarias, Gendarmería y no lo podía encontrar. Entonces vine a Neuquén, fui al Comando y me atendió un señor alto de ojos claros, celestes, y me dijo que lo estaban investigando, pero no me dejaron verlo”, aseguró la cuarta testigo de la jornada, Martina del Carmen Ibáñez, refiriéndose al Jefe de Inteligencia Oscar Lorenzo Reinhold. “Cuando bajé las gradas del Comando sentí una gran desolación, me sentí en total desamparo”, manifestó.

Joubert fue trasladado a la U9 de Neuquén donde permaneció hasta su liberación el 28 de diciembre del ’77. Allí conoció a Carlos De Filippis, Jorge Ruíz, Raúl Radonich y también rememoró a las víctimas del “Operativo Cutral Co”. En la puerta de su celda, una ficha anunciaba: “A disposición de la Subzona 52”.

Por último, la abogada del Ceprodh, Natalia Hormazabal, le preguntó acerca de las consecuencias físicas y psicológicas que padecía producto de los tormentos sufridos, a lo que el declarante contestó: “Cuando uno es joven se recupera físicamente, pero los dolores del alma no se van. Durante más de cinco años no dormía, sentía cerrojos, que me golpeaban armas en la cabeza y soñaba que estaba en el camastro de ‘La Escuelita’”.

One thought on ““Era muy famoso Sacchitella en la zona, porque salía a buscar subversivos al campo”

  • Yo conocí a sacchitella año 1977 y 1978 y nunca me torturaron ni vi a detenidos golpeados lo conoci muy bien era un hombre muy militar y serio .Tengo k agradecer mucho a el ya k me salvo de los asesinos locos

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