“A su hijo le dimos la libertad”

Juicios, SECCIONES
Octavio Omar Mendez. Foto 8300web (Jorge Ariza)

Esto le aseguró Farías Barrera a la familia de José Delineo Méndez, quien aún permanece desaparecido. Hoy declaró su hermano en el juicio por la causa“Escuelita II”. Esta semana comenzó a analizarse el “Operativo Cutral Co”, donde fueron secuestrados, por fuerzas del Ejército y policiales, unos 17 jóvenes de esa localidad, entre los días 12 y 15 de Junio de 1976. Ninguno de los imputados estuvo presente en el Salón Verde de Amuc, donde se desarrolla el debate.

El primer testigo de la jornada fue Octavio Omar Méndez, hermano de José Delineo. Con un relato exhaustivo en detalles, Méndez narró que el 14 de junio de 1976, mientras cursaba en la Escuela Comercial Nocturna Margarita Paez fue allanando su domicilio por efectivos del Ejército y de la policía provincial. Tras interrogar a sus padres acerca del paradero suyo y el de su hermano José, se dirigieron inmediatamente hacia la escuela. Allí, un oficial apellidado Vizcarra, se presentó ante el director, Mario Gerceck, y le solicitó la presencia de Méndez que en ese entonces tenía sólo 15 años. Lograron retirarlo del establecimiento.

“Cuando salgo de la escuela me agarran dos personas de civil, me suben a una camioneta Ford F100 verde. La escuela estaba rodeada de móviles del Ejército y soldados y me llevan a la Comisaría 4ª de Cutral Co, me toman los datos y me escuadran contra una pared. Mientras estaba detenido, seguían trayendo gente y la ponían contra la pared”, afirmó Octavio quien vio en su misma situación a Pedro Maidana, Sergio Méndez Saavedra, Guillermo Almarza, Francisco Tomasevich y Emiliano Cantillana. Esa madrugada, lo trasladaron a la comisaría de Plaza Huincul donde permaneció detenido hasta la llegada de su padre que pudo retirarlo.

“Siempre teníamos la duda de que podía desaparecer”

Las horas que permaneció en la Comisaría 4ª de Cutral Co, cuyo jefe era el comisario Héctor Mendoza, Octavio fue duramente golpeado e interrogado acerca de su hermano, apodado “Oreja Méndez”. Así lo describió el testigo: “Me vendan los ojos, me meten a la oficina del oficial, me acuestan boca abajo y comienzan a preguntarme sobre dónde estaba mi hermano, quién era y si yo era subversivo”.

En ese entonces, José se encontraba haciendo el servicio militar obligatorio en Junín de los Andes y, la misma noche del 14 de junio, fue secuestrado y trasladado al centro clandestino La Escuelita de Neuquén ubicado en el predio del Batallón de Ingenieros de Construcciones 181.

Tras una intensa búsqueda y gracias a la insistencia de la familia Méndez que se entrevistó con Oscar Lorenzo Reinhold, jefe de Inteligencia del Comando, y con Luis Alberto Farías Barrera, jefe de Personal del Comando de la Sexta Brigada, pudieron dar con José y visitarlo en el Comando de Ingenieros. Allí, les relató las torturas a las que había sido sometido, sobre todo, el día de su cumpleaños cuando fue golpeado y picaneado durante ocho horas.

Estuvieron presentes hoy en el juicio, entre otros, las Madres de Plaza de Payo, Inés y Lolín, y Oscar Ragni. Foto 8300web (Jorge Ariza)

Tiempo después, fue trasladado a la Unidad Federal Nº 9 de Neuquén y posteriormente, a la Unidad Nº6 de Rawson junto Pedro Maidana, Miguel Ángel Pincheira, Guillermo Almarza y Francisco Tomasevich.

“Seguramente se lo llevó un grupo de ellos”

El régimen de visita en la U6 de Rawson era muy estricto. Cada 45 días les permitían visitas familiares de cinco días seguidos. Mientras tanto, la madre de Méndez, María Magdalena Bamonde, insistía en Neuquén, concurriendo todos los martes y jueves a ver a Farías Barrera para resolver la situación de José. En una de esas entrevistas, Farías Barrera le expresó: “Le tengo buenas noticias, a su hijo le dimos la libertad. Yo mismo me encargué de traerlo de Rawson”. Luego le dio las pertenencias de José, ropa, dinero y otros elementos, y le mostró un documento con su firma asegurando la libertad del detenido.

Lo que le precisó el jefe de Personal fue que el 4 de noviembre a las 5 de la mañana, en Bahía Blanca, José tenía pasaje de ómnibus hacia Neuquén. Pero nunca regresó.

“Esa semana llegaron dos personas que estaban detenidas y eran de Cutral Co, pero mi hermano no estaba”, rememoró Méndez. Mientras, Farías Barrera seguía insistiendo: “Nosotros le dimos la libertad, lo dejamos en la esquina de la terminal, le dimos el boleto. Seguramente se lo llevó un grupo de ellos”, le dijo a su madre.

Finalmente, cuando Pedro Maidana sale en libertad, le cuenta a la familia Méndez que a José lo sacaron de la U6 de Rawson el 4 de noviembre a las 15 y no lo volvieron a ver. Ese mismo día, desaparecieron también Javier Octavio Seminario Ramos, Orlando Cancio y Miguel Ángel Pincheira.

El colegio

El segundo testigo de la jornada fue Mario Gerceck, director de la Escuela Comercial Nocturna Margarita Paez (CPEM Nº6) de Cutral Co en 1976. Si bien, Gerceck no recordó el caso de Méndez, si rememoró la situación en que fueron secuestradas las hermanas Arlene y Dora Seguel.

“En horas de la noche, se presentó un oficial de la policía provincial manifestando que tenía que llevarse del establecimiento a las dos hermanas. Le pregunté si la madre sabía que podía llevárselas. Luego, les comuniqué a las alumnas y fueron llevadas hacia afuera de la escuela. Yo las acompañé a la puerta de salida, pero me dejaron quedarme sólo del lado de adentro”, relató el docente. En esa oportunidad, el sujeto que se presentó estaba uniformado y era un oficial de policía de la comarca de Cutral Co y Plaza Huincul porque lo había visto en otras oportunidades. “Me trasladé a la casa de la madre (de las hermanas Seguel) para ponerla en conocimiento, porque estaba convencido de que realmente no tenían noticias de ellas”, explicó Gerceck.

Lidia de Gerceck. Foto 8300web (Emiliano Ortiz)

Además, recordó que los hermanos Juan Manuel y Miguel Ángel Pincheira, así como Guillermo Almarza, eran alumnos de la institución y que, poco tiempo después de la detención de las hermanas Seguel, “los alumnos me comentaron que habían salido al recreo y habían sido encañonados por tropas del Ejército”.

La última testigo fue Lidia Rosa Muñoz de Gerceck. En 1976 era directora interina del Centro de Enseñanza Media Nº6 de Cutral Co (turno diurno). Aseguró no haber estado presente cuando se llevaron a Octavio Méndez, pero sí recuerda que personal del establecimiento se lo comentó. Mencionó alguna de las “formas de amedrentamiento” que vivió durante aquella época. Una de ellas fue el allanamiento de su casa, junto a todas las de la cuadra, el 8 de julio de 1977. Aquel día estaban en su domicilio su esposo y dos hijos.

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