Miércoles 25 ago, 2010
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Algunos casos de abuso policial neuquino

Junio 1993. Pablo Ramírez, asesinado por la policía en la vereda de su casa. Por este hecho fue condenado el policía Abrahán Epulef a dos años
y medio de cárcel en suspenso. Tiempo en el cual no podía ejercer. Pero fue trasladado por la fuerza a Zapala donde fue reconocido por allegados
a la familia Ramírez, en una comisaría.

Febrero 1994. Edgardo Quilapan, tenía 21 años. Luego de permanecer desaparecido dos días, aparece su cuerpo con un disparo en la boca y
fuertemente golpeado. La sospechas principales recaen sobre la policía provincial. La causa fue archivada.

Abril 1997. Teresa Rodríguez, empleada, 27 años. Asesinada en la segunda pueblada de Cutral-Co y Plaza Huincul. Hay fotos que muestran a diez,
quince policías de la provincia de Neuquén disparando armas de fuego con balas de plomo. Una de esas balas mata a Teresa Rodríguez. Por la
represión en la pueblada, se iniciaron dos causas: una por la muerte y otra por abuso de armas. En la causa por la muerte hubo un detenido que
fue liberado por falta de pruebas.

Julio 1998. Roberto Muñoz, tenia 18 años, se lo vio salir a la madrugada de un boliche acompañado por dos policías. Se encontró el cuerpo no muy
lejos de allí brutalmente golpeado y con marcas de esposas en las muñecas. La causa se cerró por falta de pruebas.

Febrero 2002. Rubén Arias, de 31 años, canillita y padre de 7 hijos. Se prendió fuego a lo bonzo, tratando de impedir ser desalojado de un plan
de viviendas tomado. Se roció con nafta cuando ingresaba un grupo de choque policial. La policía no hizo nada para ayudar al canillita, ni
llamó a una ambulancia. Inclusive se reían en ese momento.

Junio de 2003. Sergio Ávalos, estudiante universitario. Fue un bailar a un boliche nocturno y desapareció. No hay ninguna pista de su paradero.
Los testigos dicen que fue golpeado en el baño por los “patovicas” del boliche.

Noviembre 2003. Pedro Alveal, obrero de la ex zanón. fue detenido el 25 de noviembre durante una salvaje represión contra desocupados en el
barrio San Lorenzo.

Abril 2004.Víctor Gabriel Guiñez, de 16 años, estaba esperando el colectivo en el barrio Confluencia para ir a la escuela, mientras la
policía reprimía a jóvenes del lugar. Sintió el impacto de un balazo sobre su hombro, que lo tiró al piso, desde allí giró su cara y vio al
policía, al que le dijo que él no tenía nada que ver con lo que estaba sucediendo. Por toda respuesta recibió un escueto “vos te callas” y le
tiró un balazo en la cara que le arrancó un ojo.

Septiembre 2006. Luis Acuña, 27 años Iba con su hermano a su casa cuando fueron interceptados por un móvil policial, los uniformados se les
abalanzaron y comenzaron a golpearlos, dispararon sus armas causándoles heridas con balas de goma en el rostro y cuerpo. Luis perdió su ojo
producto de las heridas de las balas de goma disparadas por los policías.

Abril 2007. Carlos Fuentealba, 41 años, docente.

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Un comentario

  1. Andrea dice:

    Y aunque son más difíciles de rastrear, en ésta lista faltan los hechos de violencia (doméstica, barrial, casual) protagonizados por policías; por otra parte están los de los “servicios” penitenciarios. Y para remtare, una justicia que regalada sería inadmisible y cara.

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