Causa La Escuelita: La declaración de Jorge Alberto Soza

Derechos de la humanidad

SozaEn una indagatoria que duró poco más de seis horas, el ex Subcomisario de la Policía Federal imputado en la causa “Reinhold” dijo que nunca supo nada de lo que sucedía en la delegación. Continuará detenido en la U5 de General Roca.


Dijo que no sabía nada. Que nuca supo que hubiera algún detenido en la delegación Neuquén de la Policía Federal, de la cual era el segundo a cargo. Su único superior era Jorge “perro vago” González, señalado como uno de los que torturaba a los detenidos con golpes y picana eléctrica. González falleció en octubre de 1988, y Soza se mantuvo prófugo hasta el año pasado, cuando fue hallado por Interpol en la localidad valenciana de Ontiyent.

Jorge Alberto Soza se encuentra imputado en la denominada causa “La Escuelita” (Expte 8735/05 “Reinhold y otros s/ delitos contra la libertad y otros”). Los delitos que se le imputan son el de haber participado junto a otros miembros de las Fuerzas Armadas de una asociación ilícita, destinada a implementar en la región el plan sistemático de represión puesto en acto por el último gobierno dictatorial, y el de co-autor responsable de 19 casos de secuestros y torturas.

Estos 19 casos que se le adjudican corresponden a aquellas víctimas que fueron secuestradas, trasladadas y torturadas en la delegación neuquina de la Policía Federal –como los casos de Orlando Balbo, Carlos Kristensen y Pedro Justo Rodríguez, entre otros- así como los secuestros y traslados en los que esa fuerza policía estuvo implicada, como los fueron los llevados a cabo en el Operativo Cural Có.

Según lo señalado por fuentes judiciales, Soza declaró que no sólo no tuvo nada que ver con los casos que se le imputan, sino que tampoco supo de detenidos ni torturados en la delegación de la cual fue segundo jefe entre el 9 de septiembre de 1975, y el 3 de enero de 1977. Edificio en cuyo sótano –que generalmente estaba inundado y frío- eran retenidas las víctimas secuestradas, para luego se llevadas a una de sus oficinas para ser torturadas. De alguna de esas sesiones –como lo prueban los testimonios- participaban entre otros el jefe de la Delegación, Jorge González, y el agente civil de Inteligencia del Ejército, Raúl Antonio Guglielminetti.

Si bien hasta ahora ninguna de las víctimas reconoce haber visto a Soza participar de su secuestro y/o tortura –y por ello mismo tampoco se le han imputado esos delitos, hasta el momento-, el Juzgado Federal considera que sí participó como co-autor con dominio funcional de esos hechos, debido al cargo que detentaba y al personal a su cargo que efectivamente integró los grupos de tarea que ejecutaron las detenciones.

La Delegación neuquina de la Policía Federal comenzó a operar como Centro Clandestino de Detención y Tortura desde el mismo momento en que se produjo el golpe militar. Allí fueron trasladados para su interrogatorio bajo torturas las primeras personas secuestradas bajo el gobierno dictatorial. La Escuelita, ese infierno que operó en los fondos del Batallón de Ingeniería de Montaña IV, recién estuvo lista para funcionar a comienzos de junio de 1976, y por ello las Fuerzas Armadas debieron “improvisar” con otros lugares para interrogar y torturar a quienes secuestraban por motivos políticos e ideológicos. Lugares clandestinos que, como en este caso o el de la Comisaría de Cipolletti, funcionaban en pleno centro de la ciudad.

El Juzgado Federal de Neuquén tiene ahora diez días para resolver la situación procesal de Soza quien, en caso de quedar procesado en la causa, podría integrar la lista de imputados de la segunda etapa del jucio. Cabe recordar que la primera etapa fue ventilada en el segundo semestre de 2008 –en la que se juzgó a ocho imputados por 17 casos-, y que se espera que en los próximos meses se haga lo propio con la segunda etapa de la causa, que incluye a otras 39 nuevas víctimas y 27 imputados.

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