Quien quiera oir, que oiga: aportes a la audiencia pública

POPURRI

logo_audiencia241

Soledad Martínez, diputada de la provincia de Neuquén Alternativa Neuquina

Con motivo de los debates parlamentarios – y por supuesto los que se dan en toda la sociedad – en materia de lo que se denomina “matrimonio igualitario” entiendo imprescindible presentar en una adecuada perspectiva esta temática, adelantando desde ya mi absoluto respaldo al proyecto que ha recibido media sanción en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación.

Sin perjuicio de los múltiples abordajes que presenta el debate, todos ellos realmente ricos y de gran profundidad no existe ya margen para discutir que en esta instancia ( debate parlamentario ) la cuestión debe resolverse desde la perspectiva de los derechos, y con ello concluir casi como una obviedad que no es una discusión de índole religiosa o filosófica. Tal y como expresara la compañera Diputada Adriana Puigross al momento de fundar su voto positivo por el matrimonio igualitario esta no es una discusión sobre “la verdad”, es una discusión sobre derechos.

Cuando hablamos de derechos homosexuales hablamos de derechos humanos – aunque podamos concluir que solo se trata de una minoría – y el ataque a los derechos sexuales, también implica el ataque al divorcio, a la anticoncepción y la planificación familiar, al aborto, a la equidad de genero, de la legislación contra la discriminación del tipo que sea …. Desde mi visión es todo este cúmulo de derechos lo que se juega en este debate, de donde las implicancias del resultado que se obtenga son mucho mayores de las que se quieren hacer aparecer.

Además de la dimensión estrictamente jurídica este debate nos pone necesariamente frente a la perspectiva de como esta sociedad construye sus leyes. En este nuestro estado argentino … un estado que por definición constitucional es laico, quien va a determinar con cuales herramientas garantizamos el pleno ejercicio y goce de nuestros derechos, de los derechos sexuales ? … la iglesia … los grupos militantes ( sean estos a favor o en contra ) o son nuestros legisladores ?

Sostener el andamiaje jurídico de nuestro código civil implica consolidar una forma de discriminación particularmente inadmisible ( digo particularmente puesto que toda forma de discriminación lo es ) que es la discriminación del estado por motivos de la orientación sexual.

La centralidad del proyecto que recibiera media sanción en la cámara de diputados esta vinculada a la igualdad, al eliminar el requisito que tiene nuestro código civil de que presten consentimiento el hombre y la mujer y pasar a hablar del requisito de que presten consentimiento “ambos contrayentes” obviando el clásico en marido y mujer para transformarlo en cónyuges, se esta garantizando el derecho a la igualdad que consagra nuestra constitución en el artículo 16º y que configura el pilar de toda la estructura jurídica de nuestro Estado.

En mérito de ello es que entiendo imprescindible avanzar en el sentido de las modificaciones propuestas.

Idénticas consideraciones serían suficientes – a mi criterio – para sostener mi posición favorable al derecho de adoptar a parejas homosexuales, sin perjuicio de lo cual existe un fundamento superior que entiendo imprescindible expresar.

El punto central de los derechos parentales es que no están diseñados para satisfacer a los padres, están hechos para proteger a los niños … no estan consagrados para los padres o parejas. Existen hoy muchos niños, niñas y adolescentes de parejas homosexuales cuyo status jurídico es diferente de niños, niñas y adolescentes de parejas heterosexuales … están desprotegidos en la medida que hoy solo pueden tener o una mamá o un papá. Ante esta realidad, en donde las familias homoparentales forman parte de los nuevos modelos de familia que comienzan a hacerse visibles es imprescindible – siempre teniendo en cuenta los derechos superiores de los niños – resolver los interrogantes que plantean.

Con claridad Vilma Ibarra lo plantea cuando dice que consagrar el derecho del matrimonio igualitario sin habilitar a esas parejas la posibilidad de adoptar – que hoy esta consagrado a los solteros mayores de 35 años – los obligara a optar entre casarse o adoptar retrocediendo en la definición de ampliar al circulo de los derechos.

La discusión es en síntesis si queremos seguir siendo una sociedad conservadora, clasista, tradicionalista y profundamente discrimatoria o seremos capaces de dar ese salto que las sociedades modernas e inclusivas exigen.

Deja un comentario