Quien quiera oir, que oiga: aportes a la audiencia pública

POPURRI

logo_audiencia24Declaración de la organización de derechos humanos, Zainuco.

Afortunadamente, en estos días se ha debatido bastante acerca de la elección sexual, la homosexualidad, el matrimonio y la adopción de niños por parte de personas del mismo sexo.

Por ello quizás sea reiterativo e inútil hablar aquí tratando de rebatir argumentos que hemos escuchado y seguramente seguiremos escuchando acerca de que las personas homosexuales son personas que no pueden controlar sus deseos, están perturbados/as, son genéticamente defectuosos/as, inmorales, anormales o inferiores a los/as heterosexuales, van en contra de la naturaleza, no pueden adoptar niños porque los perturbarían en su desarrollo o hasta que ponen en peligro la supervivencia de la raza humana.

Invitamos entonces a quienes no conozcan del tema y a quienes han esgrimido estos argumentos a informarse un mínimo al respecto ya que en realidad dichas aseveraciones no resisten el más escueto análisis.

Quizás lo que pueda resultar interesante es analizar por qué hoy, 2 de julio del año 2010, estamos discutiendo esto, lo cual es verdaderamente sorprendente. Es sorprendente porque en la antigüedad (por ejemplo, entre los griegos, romanos, chinos y egipcios) la homosexualidad era sólo una manifestación más de la sexualidad del ser humano, sin calificativo ni especial relevancia. Incluso en la mayor parte de las culturas precolombinas los homosexuales eran respetados. Entonces ¿Por qué hoy, 2 de julio de 2010, más de 2000 o 3000 años después, estamos discutiendo esto?

La homofobia es una enfermedad psico-social que se define por tener odio, prejuicios o aversión contra la homosexualidad; de hecho el término “homofobia” proviene de la ciencia psicológica. Visto así resulta paradójico escuchar personas tildando a la homosexualidad de enfermedad. Pareciera que mucho se ha advertido en estos días que está próximo un nuevo brote de Gripe “A”, pero evidentemente nadie avisó oportunamente de este brote de homofobia y parece que a muchos los ha tomado desprevenidos o quizás sea necesario desarrollar alguna vacuna.

Pues bien, dicha enfermedad tiene la particularidad de tomar víctimas que no son precisamente quienes la padecen. Se calcula que cada dos días una persona homosexual es asesinada en el mundo debido a actos violentos vinculados a la homofobia.

La homofobia pertenece al mismo grupo que otras enfermedades parecidas, como el racismo, la xenofobia o el machismo. Este grupo de enfermedades se conoce con el nombre genérico de fascismo, y se fundamenta en el odio al otro, entendido éste como una entidad ajena y peligrosa, con valores particulares y extraños, amenazadores para la sociedad, y -lo que es peor- contagiosos.

A modo anecdótico, cabe recordar que en la Alemania Nazi no sólo se exterminaron a varios millones de judíos, sino que también se asesinaron a cientos de miles de homosexuales, y tras la derrota del nazismo muchos de ellos siguieron en prisión porque en Alemania (antes y después de la 2ª Guerra Mundial) la homosexualidad era delito.

Una variante de la homofobia, la homofobia institucional -que es la que nos ocupa hoy-, se refiere a las formas en que organismos gubernamentales, empresariales, profesionales, educativos o religiosos discriminan por la orientación o identidad sexual. El Código Civil argentino, al impedir el matrimonio entre personas del mismo sexo, ejerce una forma de homofobia institucional y eso es lo que apunta cambiar esta reforma legal que tiene media sanción en el Congreso Nacional.

De todas maneras, y sin soslayar la importancia que reviste este proyecto de ley, quisiéramos remarcar que una solución legislativa por sí sola no resolverá el ambiente de discriminación y violencia que padecen hoy muchas personas homosexuales, dado que ello encuentra raíz en la homofobia generalizada de la sociedad argentina. No obstante ello desde ZAINUCO estamos convencidos de que este es un paso que hay que dar, de un largo camino que nos resta por recorrer.

ZAINUCO es un organismo de derechos humanos y como tal, es nuestro deber alzar la voz ante este atropello a la igualdad que es la exclusividad del matrimonio civil para heterosexuales. Recordemos que este no es un tema que pueda abordarse desde lo religioso porque no tiene relación alguna con la religión, es lisa y llanamente una cuestión de igualdad de derechos.

Por lo tanto, apoyamos esta reforma del Código Civil y seguiremos apoyando todas las reivindicaciones de las personas que sean atacadas y discriminadas por su elección sexual.

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