Quien quiera oir, que oiga: aportes a la audiencia pública

POPURRI

logo_audiencia2Graciela Alonso, profesora e integrante del Consejo Superior de la Universidad Nacional del Comahue, integrante de la Colectiva La Revuelta.

Desde mis múltiples pertenencias a los ámbitos del activismo, principalmente feminista, y de la academia y la cultura, hablaré en esta audiencia como profesora e integrante del Consejo Superior de la UNComahue. Hace aproximadamente 14 años que trabajo temáticas relacionadas con los géneros y las sexualidades en educación, interesada en conocer cómo desde las escuelas (desde las escuelas públicas) se enseña a ser mujer, se enseña a ser varón pero también se enseña a ser heterosexuales y a la par, muchas veces, a despreciar y discriminar a quienes no lo son: a niñas que se están construyendo como lesbianas, travestis o niños que quieren ser gays, a docentes que no son heterosexuales.

El ideario de igualdad de la escuela pública no se cumple en muchos sentidos y en cuanto a la posibilidad de hacer visible la identidad sexual o de género en las instituciones educativas, mucho menos. Hemos investigado y lo seguimos haciendo, sobre las dificultades con las que se enfrentan para vivir en igualdad de condiciones el día a día en las instituciones educativas quienes eligen una elección distinta a la heterosexualidad. Y obviamente no hay igualdad de condiciones cuando las maestras y profesoras lesbianas y cuando los maestros y profesores gays no pueden hablar abiertamente sobre la cotidianeidad de sus vidas, que incluye sus relaciones de pareja, con sus compañeras y compañeros docentes, con sus estudiantes, como lo hacen quienes, lo hayan elegido o no, son (somos) heterosexuales.

Pero lo que no hay dudas es que las parejas lesbianas existen, que las parejas gays existen, que conviven y que muchas de ellas desean casarse y que en ese sentido la ley no hace más que legislar acerca de la realidad. Y de eso se trata la educación, de vincularnos con la realidad, entenderla, problematizarla y en ocasiones cambiarla. La educación y también la legislación suelen ir detrás de la realidad pero llega un momento, una coyuntura en la historia que no podemos ni legislar ni enseñar desde la ceguera, desde la hipocresía, desde la mentira. La educación no tiene que ver con ocultar sino con mostrar, con desocultar; no tiene que ver con silenciar sino con habilitar las voces. Sin embargo, en lo que respecta a las identidades sexuales lo que acontece es un gran silenciamiento o cuanto mucho un ruidoso secreto a voces, es decir, todos/as saben lo que no puede ser dicho (podríamos hablar también de la exclusión descarnada de travestis y personas trans).

El silencio se convierte también en una forma de conocimiento y de eso tenemos una triste historia como país. De aprobarse esta ley, la legislación haría una gran contribución, un valioso aporte a la sociedad, la cultura y fuertemente al sistema educativo. Como equipo de investigación adherimos hace unas semanas atrás a un informe producido por el Dr. Carlos Fígari, de la UNCatamarca, del CONICET y del Grupo de estudios sobre sexualidades del Instituto de Investigaciones Gino Germani, ese informe está siendo suscripto por una cantidad numerosísima de investigadoras e investigadores de universidades nacionales, conicet, institutos de investigación, por Clacso, Flacso, etc. El extenso informe se llama Por medio de la ciencia la justicia y va desagregando y desarmando las argumentaciones que desde las visiones fundamentalistas, en general religiosas, se vienen exponiendo sobre el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo. Las críticas a estas argumentaciones provienen de informes de investigación de prestigiosos equipos y de varias disciplinas científicas, además de nutridos datos sobre leyes y fallos judiciales.

La idea de igualdad, y no de casi igualdad como lo es la unión civil, recorre el documento, pero no sólo igualdad para contraer matrimonio sino igualdad para los niños y niñas que son adoptados/as o concebidos/as por personas gays o lesbianas. El planteo que se realiza en el documento es científico, ético y político y finaliza diciendo “Las cuestiones éticas y políticas no la van a resolver los científicos. Pero a veces se vuelve conveniente desmentir con datos a los prejuicios revestidos de cientificidad, que se repiten con el objetivo de perpetuar la desigualad y la injusticia.”

Como docentes de una universidad pública en una facultad que forma docentes, nuestro compromiso es hacernos cargo de la herencia de justicia, igualdad y libertad, pero ampliando profundamente los horizontes en el que esas proclamas tuvieron origen, por ejemplo experimentando una pedagogía que habilite y que no silencie bajo el mandato de subjetividades universales y abstractas. Desde estos lugares estamos de acuerdo con que todas y todos podamos gozar de una ciudadanía completa y para eso tenemos que tener los mismos derechos con los mismos nombres.

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