¿Qué te pasa Clarín?

SECCIONES

la-crisis-clarinEl día 20 de junio “el gran diario argentino” publicó una foto pintoresca de la pueblada de Bariloche que nos da la excusa perfecta para revindicar  el trabajo del fotógrafo  José ‘Pepe’ Mateos durante la Masacre de Avellaneda, pieza fundamental para el esclarecimiento de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.

Repasamos para los olvidadizos cómo fue la cobertura y el papel de los periodistas de Clarín, La Nación y Página 12 el día posterior a la muerte de los piqueteros.

 

Clarín:La crisis causó 2 nuevas muertes. No se sabe aún quienes dispararon contra los piqueteros”

Grabada en la memoria colectiva quedó el titular de Clarín del día 27 de junio del 2002. En la nota central el periodista Walter Curia aseguraba que ya eran “31 las víctimas en la peor crisis de la historia argentina”. La subjetivización de la “crisis” lavaba de culpas y cargos a las fuerzas represivas que habían participado en el feroz operativo del 19 y 20 y que volvían a menos de un año a matar en el Puente Pueyrredón.

Pero la utilización de la “crisis” como única responsable tuvo un antecedente, cuando en 1997 durante el asesinato de Teresa Rodríguez, Clarín título “La Crisis en Neuquén ya produjo una muerte”. Al igual que con Kosteki y Santillán  en el cuerpo de la noticia afloraban los análisis sobre que “posiblemente” se había producido un enfrentamiento entre grupos piqueteros.zd-250608-6

Esta minuciosa “cobertura periodística” es descascarada en el documental “La Crisis causó 2 nuevas muertes” de Patricio Escobar y Damián Finvarb. La película desarrolla el verdadero accionar del fotógrafo José “Pepe” Mateos, quien fue testigo presencial al igual que el reportero independiente Sergio Kowalewski del asesinato de Darío Santillán en la estación de Trenes de Avellaneda.

El fotógrafo de Clarín sacó con su cámara profesional 240 fotos que en pocos minutos fueron llevadas a la redacción. Pero según el jefe de fotografía del diario, Diego Goldberg, la secuencia del asesinato recién se descubrió al día siguiente cuando ambos se enteraron por otras fuentes que los piqueteros habían muerto.

Kowalewski, en cambio, tomó algunas fotos con una máquina manual.  Al notar lo que estaba sucediendo en la estación, el fotógrafo se retiró del lugar por temor a que le quitaran las imágenes.  Por seguridad, los  rollos  fueron revelados en su propia casa. Sus fotos eran una prueba contundente de los asesinatos,  así que Kowalswski se comunicó con la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) quiénes acordaron,  junto con Alejandro Elías, editor de fotografía de Página 12, la publicación de la secuencia completa de los hechos producidos en Avellaneda.

La Nación:“Dos muertos al enfrentarse piqueteros con la policía. Grupos radicalizados de izquierda destrozaron negocios y quemaron autos y colectivos”

La Nación apoyó la teoría de Clarín y, fiel a su política, remarcó la  acefalía institucional que atravesaba el país y la debilidad de la democracia en tiempos de Duhalde.  Días anteriores a la masacre se realizaron coberturas especiales  en donde se analizaba los pasos a seguir por el gobierno en caso de los grupos piqueteros  movilizaran y cortaran las calles,  destacando  “la necesidad de la ciudadanía que se restaure la  paz social”. Sin embargo, el día 26 de junio no enviaron al Puente  Pueyrredón a ningún fotógrafo ni periodista para la cobertura de la movilización.

En la nota se ven como únicas citas las declaraciones de los responsables políticos y materiales de la Masacre de Avellaneda. Entre ellos,  al  comisario Alfredo Franchiotti, quien afirmó que “sus fuerzas no portaban proyectiles de plomo” y que “los piqueteros dispararon con armas de fuego”. Las fotos utilizadas  mostraban a los manifestantes marchando, pero no hay ninguna alusión a los hechos sucedidos en la estación de Avellaneda.  Por esta misma senda transitaron otros medios gráficos como El Cronista, Diario BAE y Ámbito Financiero.

Página 12: “Con Duhalde también.  Los asesinatos se cometieron lejos del puente donde comenzó la protesta. La cacería policial terminó con dos muertos a balazos”

Así se titula la nota de la periodista de Página 12 Laura Vales. Acompañada en páginas centrales con la secuencia fotográfica de Kowalewski  fue la única crónica de los sucesos de la masacre de Avellaneda. Vals era reconocida por su trabajo periodístico con los movimientos piqueteros y en particular con la Verón. Es por ello que pudo precisar como fue la movilización dejando al descubierto la brutal represión policial.

Posteriormente a los sucesos denuncio públicamente a la directora del Hospital Fiorito, Adriana D´Astek, quien accedió a  dejar la zona liberada  para que las fuerzas represivas detuvierna a  los piqueteros con heridas de bala que se atendían en la guardia. Así como también a la policía bonaerense que realizó la racia en los locales  partidarios de Izquierda Unida, en donde se habían refugiado algunos manifestantes.

Su testimonio en el jucio a los autores materiales fue de gran valor debido a su conocimiento y compromiso con los grupos piqueteros.

Fuente
A seis años del crimen de Kosteki y Santillán

3 comments

  • Nunca puso ningun titulo que dijera “Terrorismo de Estado, Junta Militar, Josea Alfredo Martínez de Hoz, Licio Gelli, Logia P2, Ramón J. Camps, Escuela de las Americas, Plan Condor, Banca EE.UU causan 30.000 desaparecidos, solo en Argentina”

  • Gazpar…ahora somos todos machos, antimilitaristas, amantes de la libertad. Cuantos se opusieron a la dictadura en su momento?, las madres y algun grupo mas, un grupo minusculo dentro de 27 millones de argentinos. Dejemosnos de joder con lo que publicaba la prensa en su momento!, mas bien que la mayoria estaban cagados hasta las patas! y encima la television era del Estado, asi que mas bien que iban a reproducir lo que los milicos querían. Habría que agarrarsela con el grueso de la sociedad, no con 3 o 4 diarios en esos casos. Si los tipos duraron 7 años no fue por la represión, hasta q la crisis economica no se hizo extensiva, ya en 1979, 1980, a la mayoria de la sociedad no le importó un carajo los desaparecidos, y esa es cruel verdad.

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