Miércoles 26 may, 2010
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Las cárceles por dentro: testimonios

CarcelTres testimonios en una cárcel de Neuquén de personas que son acusadas de haber matado. En uno de los casos, según supimos, a la propia esposa. Antes de cualquier pregunta, uno de ellos, en tono desafiante, interroga: “A los jueces corruptos ¿cuándo los juzgan? ¿quién los juzga?”.
Los testimonios están escritos según fueron pronunciados y para resguardar la integridad de los detenidos no damos mayores detalles.

–  ¿Cómo es tu vida acá?
–  He aprendido a comportarme en base a lo que tuve que ir pasando, hace cinco años que estoy acá y me quedan diez meses para tener la salida laboral, con una condena de trece años… básicamente he aprendido eso… a comportarme; a seguir bien adelante la vida, a mirar al futuro. Tuve experiencias malas y otras buenas. Básicamente las malas con el personal que nos custodia; he sufrido muchas veces porque actúan con mucha soberbia y abuso de autoridad… más que nada por eso porque con la población, con los internos no he tenido problemas. Acá hay castigos, sanciones disciplinarias por mala conducta, por algún mal problema que ha tenido uno, o muchas veces también por algún problema que hacen los policías que nos cuidan… embrollos que hace la policía con los internos; preparar una cama. Te meten algo en el colchón, te meten una púa en el colchón o no nos pasan toda la cantidad de comida y nosotros al reclamarla ya se genera un problema. El primero que va por ahí sale sancionado. Tenemos tres comidas por día: desayuno, almuerzo y cena. El desayuno es un té, azúcar y dos panes. El almuerzo, una vianda con pan y la cena igual. La comida es buena, dentro de todo. Dicen que en otros lugares es peor, pero no me ha tocado andar por otros lados. Podría ser mejor, sí. Cuando salga espero poder trabajar.

–   ¿Por qué te condenaron?
–  Por homicidio. Pasé bastante en el proceso de la justicia porque estuve como cuatro años procesado… con condena… con una sentencia previa, pero igual, estuve cuatro años y recién hace un par de años que fui condenado efectivo ¿vio? Que tengo una condena firme. En ese caso me ha tocado esperar bastante la justicia. Mucho defensores, mucho juicio… tuve dos juicios por la misma causa… por errores de la justicia. Todo eso lo tuve que sufrir yo nomás. No me resarcieron, nada… no me hicieron nada por esos errores que ellos cometieron de juzgarme dos veces…  los mismos jueces, por la misma causa….

******

– Llevo once años acá y extraño mucho estar con la familia. Con mis hijos, con mi madre. Poder estar en mi casa para poder alimentarme bien. Escuchaba a este muchacho que decía que la comida es buena pero para mí no es buena a comparación con la comida que yo comía en mi casa es basura. Acá sí hay castigos, diez, quince días en una celda sin agua, sin luz… o a oscuras…

– ¿Sin agua?
– Sí, te dan cuando pedís o te dan una botella para que tengas para tomar y nada más y la comida que le dan a la noche y al mediodía.

– ¿Qué hacés para que te castiguen de ese modo?
– Hacer alguna macana o a veces el celador inventa que le faltaste el respeto o… la mayoría de las veces es por problemas con los celadores que le buscan la reacción a los internos para poder sancionarlos.

– ¿Por qué los celadores se comportan así?
– A  veces es personal, creo yo ¿no? A veces hay personal nuevo que entra con una política de venir a buscar la reacción de los internos para poderlos sancionar. También depende de la guardia que esté. De la política del jefe de guardia, que es el que los dirige.

– ¿Hay jefes de guardia con los cuales es más llevadera la situación y otros con los que no…?
– No le entiendo la pregunta.

– Hay jefes de guardia que son más tolerantes?
– Sí, sí, hay algunos tolerantes y otros más… más pasivos ¿no?

– ¿Cuántos años te quedan?
– Me quedan tres años.

– ¿Y después, qué hacemos?
– Y, tratar de buscar algún trabajo para poder seguir adelante y no seguir la misma vida que llevaba antes para no volver acá.

– ¿Tenés algún oficio?
– No, no tengo oficio, pero se las puede rebuscar uno… o sea, este tiempo que llevo acá me sirvió para darme cuenta de muchas cosas… que debo cambiar… para… para ser un buen ciudadano… hacerle bien a mi familia especialmente, para que ya no sufran más ellos.

– ¿Cuántos hijos tenés?
– Tres hijos tengo.”

– ¿Te condenaron injustamente?
– Si tuviéramos tiempo de charlar le contaría cosas que se daría cuenta usted que soy inocente.

– ¿Una causa complicada la tuya?
– Sí, complicada y me culpan de cosas que es difícil yo poderlas… hacer. Tengo una discapacidad que no puedo usar el arma que usaron en el homicidio.

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¿Por qué estás acá?
– Por homicidio.

– ¿Qué te pasó? ¿Cómo fue?
– No, todavía tengo que ir a juicio. Tengo que esperar a ver qué pasa…

– ¿Y cuánto hace que estás?
– Llevo un año y ocho meses y estoy esperando todavía. Supuestamente estoy en proceso. Lo que pasa es que hay muchas complicaciones que tienen sobre mí y no tienen mucho fundamento como para… no sé, bueno, estoy esperando el juicio para ver qué es lo que tienen ellos, que es lo que juntaron como para que me culpen a mí. Nunca escapé de nada, nunca corrí de nada, siempre que se me habló me presenté. Estoy acá. Si vine acá fue por mi propia voluntad, no fue porque me fueron a buscar ni me anduvieron buscando tampoco. Nunca me escapé de nada.

– ¿Sos inocente de lo que se te acusa?
– Así es.

– ¿Y por qué te culpan?
– Supuestamente porque tienen una huella nomás, una huella de mi dedo. Una sola huella. Y aquí estoy por eso.

– ¿Todavía no tiene fecha tu juicio?
– No, todavía no.

– ¿Quién te ha representado en la causa?
– Tengo un abogado particular de Neuquén.

– ¿Quién es?
– No, no recuerdo bien el nombre.

– ¿Cuál era tu actividad cuando te encerraron?
– Chofer. Chofer de camiones.

– ¿Y esperás hacer lo mismo si salís en libertad?
– Y, sí, porque tengo mi hijo… y bueno, tengo que tratar de hacer mi vida porque no es un golpe fácil esto. Hay que estar acá. Hay que estar lejos de tu familia, porque yo soy de Tucumán y acá no tengo nada, acá.  Acá estoy solo y acá muchas veces son los mismos internos, compañeros que están acá adentro son los que… los que nos ayudan ¿no? Ellos vienen a ser parte de mi familia también.

– ¿Estabas trabajando acá cuando pasó eso?
– Sí. En Neuquén.

– ¿El trato como procesado es distinto al de uno que ya tiene condena?
– No… yo no noté la diferencia. Veo que los… o sea, por las causas sí. Hay en otros lugares, en otros pabellones hay una diferencia. Porque es como que el que roba tiene más autoridad porque es así acá adentro. El que roba tiene más jerarquía que los de diferente causa.

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