Abusadores y mujeres machistas

SECCIONES

foto-grafiaIncreíblemente, un grupo de mujeres salió a la calle en defensa de tres hombres adultos acusados por la justicia de haber abusado sexualmente de una menor, de haberla filmado y de exhibir esas imágenes en Internet. En la arenga, la esposa de uno de culpados, trató de convencer al público que la adolescente, es decir la víctima, tiene la culpa.

Por Mario Galdeano

La semana pasada, el abuso sexual a una menor y el machismo se convirtieron en tapa de los medios de comunicación. La ciudadanía se enteró que tres hombres mayores de edad abusaron sexualmente de una adolescente en la localidad de General Villegas, en la provincia de Buenos Aires, y que el machismo que profesan algunas mujeres de ese lugar es desenfrenado.

De botón de muestra, sobra la actuación de la esposa de uno de los acusados, que durante una movilización en defensa de los consortes, mostró un lienzo con la leyenda: ‘Apoyemos a las tres víctimas de esta injusticia. Toda una sociedad sabe la verdad’. Detrás de unos grandes anteojos oscuros, se sensibilizó y dijo ante las cámaras de Canal 9: ‘Nosotros queremos defender a estos pobres chicos… porque además de estos chicos, hay dos criaturas que tienen un padre y que todos los días preguntan por él’.

Los chicos a los que alude la manifestante son: Mario Magallanes, de 24, José María Narpe, de 28, y Mariano Piñero, de 29 años. Por la edad de ‘los chicos’, el hecho parece estar más cerca del estupro que de una divertida hazaña de virilidad.

El escarnio público lo protagonizaron varias mujeres machistas ante las cámaras de varias estaciones de televisión. Allí, sin tapujos, juzgaron la moral de la víctima, en un grado similar a las que debió soportar en carne propia la familia de la adolescente María Soledad Morales, asesinada en septiembre de 1990 en la provincia de Catamarca.

La anomia que padece la sociedad argentina es de tal magnitud que se ha tomado como normalidad exhibirse en los medios de comunicación y expresar argumentos para convertir al victimario en víctima. Un caso parecido sucedió a principios de este año, cuando el boxeador Rodrigo Barrios mató con su automóvil a una joven embarazada e hirió a otros peatones, en una alocada carrera por las calles de Buenos Aires, ya que no se detuvo a socorrer a las víctimas luego del accidente. En esa oportunidad, una seguidora del pugilista dijo compungida a un canal de televisión que debían movilizarse en defensa del deportista. (¿Pero… la víctima no fue la chica muerta y los lastimados durante el atropello?).

Machismo

Con mecanismos muy sutiles, los grupos sociales, como los de púberes o adolescentes, siempre toman a alguien, más débil o desprevenido, para reírse, burlarse y descargar sus culpas, frustraciones, rencores, odios y discriminaciones.Pintada sobre machismo. Ciudad de Neuquén

Tanto el machismo, como el racismo y la discriminación permanecen enquistados en nuestras sociedades, aunque muchas veces para ciertas personas pasen inadvertidos, y algunos no lo empleen por temor a la condena de alguna institución del Estado o una condena social.

Sin embargo, nuestras comunidades practican conductas machistas todo el tiempo, sin que la sociedad lo cuestione. Esto puede verificarse en el chiste soez, la broma, la burla, la deshonra, el maltrato, la ofensa, y la denigración de las personas que se cometen en numerosos programas de televisión dedicados al entretenimiento y al espectáculo. Por lo menos así lo demuestra la gran audiencia que tienen esos espacios triviales.

Lo espantoso de lo ocurrido en la ciudad de General Villegas, además del delito de abuso sexual a una menor, burlarse de la mujer, exhibir las imágenes en Internet sin su consentimiento, es la perversidad y el cinismo de numerosos vecinos (y algunas vecinas a quienes les han faltado la fidelidad conyugal) que tratan de convencer a la ciudadanía, a través de los medios de comunicación, que la abusada es la culpable del escándalo.

Si bien los comportamientos machistas han declinado en estos últimos 40 años en la Argentina, esto no quiere decir que haya desaparecido, ya que los casos de violencia, maltrato y discriminación contra la mujer que ocurren a diario en el país así lo demuestran.

Sobre el androcentrismo y ‘la verdad’ en nuestras sociedades, muy bien lo explica el psicólogo estadounidense, Kenneth J. Gergen, en su libro El yo saturado, quien sostiene que ‘[…] las voces tradicionales de la autoridad han sido siempre masculinas. La ciencia, el gobierno, la religión, el derecho, las empresas, las fuerzas armadas, la medicina, la familia: todas las instituciones son patriarcales, y por lo tanto sólo la ‘verdad’ de las voces masculinas rige la vida cultural’.

El papel de los medios

En esto el papel de los medios de comunicación es primordial, ya que pueden tratar el lenguaje discriminatorio empleado por las fuentes informativas; eliminar el sexismo lingüístico; y evitar la difusión de aquellas expresiones malintencionadas (apodos ofensivos, términos descalificativos, o cuestiones íntimas) provenientes de aquellos que juzgan y ofenden a las víctimas.

Pese a ello, el caso de abuso sexual a una menor en General Villegas, generará una oleada informativa, y a partir de ahora conoceremos cientos de casos de abuso sexual de menores y adultos en todo el país.

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