Jaime de Nevares: un hombre, un sacerdote, un ciudadano
¿Quién fue Jaime de Nevares? Cualquier habitante de Neuquén respondería sin vacilaciones: el Obispo.
Había nacido en Buenos Aires, el 29 de enero de 1915. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Champagnat, una escuela de minorías privilegiadas. Continuó en la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó de abogado. Pero en 1945 define su vocación religiosa e ingresa en la Congregación Salesiana. En 1951 recibe las órdenes y diez años después, al crear el Papa Juan XXIII la diócesis de Neuquén, es designado el primer obispo.
Aquí comienza otra historia.
Por Asamblea Por los Derechos Humanos, de Neuquén
Don Jaime y la huelga de El Chocón
Escribía a propósito de la situación de los obreros que estaban construyendo la llamada obra del siglo: ”Las condiciones de vida y de trabajo eran deficientes. Podría explicarse y excusarse hasta cierto punto en los primeros momentos de la obra y del campamento. En marzo de 1969, es decir hace un año, indiqué a responsables de Hidronor lo que a mi juicio debería hacerse para canalizar los reclamos de los trabajadores”. Y continuaba Don Jaime ”Nadie se había hecho cargo de los reclamos obreros; ni siquiera el gremio de la construcción. Sólo quedaba entonces, la defensa propia.”
Fueron casi dos años de luchas, con cesantías, violencia, represión. La empresa construye una capilla en la villa. Se niega a bendecirla. Y desde esa fecha en adelante, no estará más en los actos oficiales. Lo ha dicho: volverá cuando haya justicia para los trabajadores.
El Obispo y los Derechos Humanos
En diciembre de 1975 y ante las persecuciones y violaciones sistemáticas de los derechos de las personas, se funda en Buenos Aires la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, cuyo consejo de presidencia integra el Obispo junto a Alicia Moreau de Justo y Carlos Gattinoni, entre otros. Ya había secuestros, torturas, asesinatos. Y luego fue cien veces peor.
El 24 de marzo de 1976 se produce el golpe de gstado mediante el cual los militares instauran una de las dictaduras más sangrientas que haya sufrido nuestro país. Exilios, silencios, censuras y 30.000 desaparecidos, torturados salvajemente y luego asesinados. Desde la APDH y desde su sede neuquina, el Obispo estuvo en el primer lugar.
Para muchos, su palabra fue el único consuelo y el único aliento.
Ya instaurada la democracia, Don Jaime integra la CONADEP, la Comisión Nacional para la Desaparición de Personas, cuyo informe final conocemos como Nunca Más.
Llamó a luchar por la paz, pero con justicia y sin impunidad. Por eso se opuso a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y al decreto de los Indultos.
El Obispo y la paz
Se opuso a un enfrentamiento armado con el hermano pueblo chileno, también durante los dìas aciagos de la dictadura. Los pueblos no son enemigos, era su convicción, padecen las mismas injusticias.
En 1982, ante la guerra de Malvinas, reclama la paz, negociaciones y que no se utilice el conflicto para desviar la atención de los graves problemas que aquejaban al país.
El Obispo y los mapuches
En 1971 decía:”De los habitantes de la provincia, los más castigados son los indígenas mapuches. Su mismo nombre, hombres de la tierra, es una paradoja, porque ellos, que eran dueños de estas tierras a la llegada del blanco (huinca) han sido acorralados en el sentido estricto de la palabra en tierras llamadas ‘reservas indígenas’ que en su mayoría son verdaderos pedreríos yermos”.
Murió el 19 de mayo de 1995.
Había escrito: “El anhelo de todos los derechos para todos los hombres se hará realidad cuando sepamos vencer el poder de las armas, la omnipotencia del dinero, la mentira y la corrupción política.”
Publicado en el periódico (8300) Nº6, mayo 2004








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De Nevares, estadista, ciudadano, hombre de honor.