El STJ rechazó el recurso de casación presentado por la defensa de Anzaldo

SECCIONES

anzaldoLos integrantes del máximo tribunal de Rio Negro confirmaron la condena de diez años de prisión al ginecólogo de Cinco Saltos.

La Cámara Criminal Segunda de Cipolletti resolvió, el 2 de noviembre de 2007, condenar a Carlos Anzaldo a diez años de prisión e inhabilitación especial para ejercer la profesión de médico y docente, por encontrarlo autor material responsable del delito de abuso sexual con acceso carnal en forma continuada, agravado por ser encargado de la educación de la víctima.

La defensa de Anzaldo presentó un recurso de casación ante el Superior Tribunal de Justicia de Rio Negro, que confirmó la condena. El voto afirmativo fue de los vocales Luis Lutz y Alberto Ítalo Balladini, mientras que Víctor Hugo Sodero Nievasse se abstuvo.

Estos fueron algunos de los argumentos utilizados por el STJ que subrayan la importancia del testimonio de la víctima y la asimetría en la relación profesor-alumno y médico-paciente:

Lutz

  • “En rigor, la niña mantuvo sus dichos anteriores -aun cuando la defensa pueda señalar algunas diferencias o contradicciones- y esta “alternativa se produce en general cuando se trata de abusos cometidos por extraños o ajenos al grupo conviviente y la niña tiene adecuada contención en el seno familiar (…) Un caso que finalmente llegó a la Corte Suprema de Justicia, resulta ilustrativo [… E]l niño había dado distintas versiones de lo ocurrido. […] La Corte, al revocar el fallo desincriminante, sostuvo de la variación de los relatos que: \’… No resulta posible exigirle a un menor, como en el caso se trata, de que precise circunstancias traumáticas como las vividas y que sin duda desconocía y aún desconoce, en sus alcances”
  • “[e]l imputado no era un profesor como cualquier otro, los alumnos son contestes en que era un tipo piola, el mejor profesor, el que daba las clases en el idioma que se entendía, en el mismo idioma de los adolescentes, llamaba a los órganos por su nombre, a veces \’puteaba\’, les decía que le avisaran si su forma de hablar les molestaba, que si no querían estar en sus clases se retiraran, sumaba a esto su condición profesional de médico ginecólogo, ofreciendo a las jovencitas que tuvieran cualquier problema o duda que concurrieran a su consultorio allí las atendería gratuitamente, que no pasaran por la administración que fueran al consultorio directamente. […] Estos dichos colocan al profesor-médico en un pedestal, se observa en sus alumnas y ex-alumnas un aprecio especial hacia el imputado (…) El imputado era un alumno más para la chabacanería, porque en su profesión les hacía creer cualquier cosa total ellas no sabían nada, el ginecólogo era él, así le hace creer a J. que está embarazada y que dicho embarazo está fuera de lugar, basándose en el tocamiento de la panza y en el tacto vaginal sin un análisis que corrobore tal diagnóstico, ello es la manera de colocar a la menor en un estado de total indefensión y confianza hacia él […] Esta postura es totalmente diferente de la que el imputado adopta con sus pacientes adultas, quienes han expresado en el debate que el doctor era una persona correcta, que se expresaba en términos académicos y que no se zafaba con el idioma”.
  • “Tengo entonces que ese profesor que realmente para todos sus alumnos era el tipo macanudo y uno más en la clase, se transforma en su consultorio en el único que puede solucionar el terrible e inventado problema de J., léase embarazo ectópico y riesgo de muerte y, bajo la excusa de colocarle un óvulo, la somete sorpresivamente sin posibilidad alguna de resistencia”
  • “la defensa afirma que “jamás puede encuadrarse como agravada (…) la conducta del profesor que comete un abuso sexual con una alumna secundaria que sólo recibe una clase semanal (…) El argumento es ineficaz en virtud de que “se acreditó la agravante, toda vez que el imputado en su rol de profesor de biología invitaba a sus alumnas en forma genérica para que ante cualquier consulta médica concurrieran al consultorio sin pagar o, sin orden médica (…) Asimismo, encargado de la educación “es quien tiene a su cargo la tarea de instruir o corregir al sujeto pasivo, formando su personalidad en un ambiente de estudio, aunque no tenga como tarea específica enseñar una materia (preceptores)”

Balladini

  • “De más está recordar la dificultad probatoria en este tipo de ilícitos y de allí la importancia de los dichos de la víctima. Es que en este tipo de delitos “entre paredes”, generalmente la prueba de la autoría del imputado tiene su fundamento principal en la declaración de la propia víctima
  • “En definitiva (…) la testigo “[a]credita que el imputado hacía valer su saber \’él era el ginecólogo no hacía falta ningún análisis y el tratamiento era el mencionado\’ (relación de dominación). Prueba que J. tenía pánico de quedar a solas con el imputado ya que ante tal posibilidad optó por no quedarse y prefirió retirarse con el riesgo de infección recién mencionado. No acreditan el acceso carnal porque necesariamente se produjo entre paredes”
  • “Agrego, finalmente, que el diagnóstico de un supuesto embarazo ectópico realizado por el encartado, según lo declarado por la víctima y la testigo G., responde a la circunstancia de abusar de su condición de médico para consumar el ataque sexual, toda vez que la especificidad médica ante la sospecha de un embarazo ectópico requiere de pruebas que necesitan tiempo para su tratamiento

Resolución del STJ

Descargar fallo de Anzaldo

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