El negocio de la trata en la ruta del petróleo

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minitasEn una nota publicada por Observatorio Petroleo Sur se analiza la vinculación del negocio de la trata de personas y las actividades petroleras, y ahora también de la soja.

Las dinámicas laborales de la industria hidrocarburífera, concentración de hombres lejanos a sus hogares y altos sueldos, resultan una combinación tentadora para las redes de trata de mujeres y niñas para la explotación sexual. Sobre la centenaria estructura del negocio prostibulario patagónico hoy crece una de las últimas formas de esclavitud, amparada por funcionarios públicos y una cultura machista que transforma en objeto a la mujer y naturaliza la explotación de su cuerpo.

Si bien en diferentes regiones del país, como Cuyo y el NOA, se extraen hidrocarburos, al indagar sobre la superposición de la ruta de la trata con la del petróleo nos circunscribimos a las provincias patagónicas por ser éstas las que concentran la mayor actividad a nivel nacional. Por añadidura, fue el volumen de noticias en los medios patagónicos lo que nos alertó sobre la situación y motivó a producir este informe.

Por OPS.- “El sur del país es un enorme prostíbulo”, dice Mercedes Assorati, Coordinadora General del Programa Esclavitud Cero de la Fundación El Otro. Inmediatamente añade: “Esto tiene una raíz histórica, tiene que ver con el desarrollo de la industria petrolera y con la presencia de hombres solos que estaban largos períodos de tiempo en lugares donde no había mujeres. Ahora esto cambió un poco pero es como una impronta cultural. De manera que la existencia de prostíbulos en el sur es centenaria y está directamente vinculada a la industria petrolera”.

La afirmación de Assorati puede ser cotejada fácilmente. Un caso paradigmático es el de Plaza Huincul. El primer prostíbulo abierto en la localidad fue habilitado a mediados de la década del 20’ y funcionó bajo la tutela de la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF): las mujeres que allí trabajaban eran empleadas del Estado. Según cuenta Roberto Villa en el libro Por los caminos del petróleo, la iniciativa -que funcionó hasta los años ’60- provino del ingeniero Alberto Landoni. “Los días de franco la gente se iba a Neuquén y no volvía, el éxodo era cada vez más grande y fue por eso que Landoni le llevó un proyecto al ingeniero Enrique Mosconi”, afirma Villa. (1)

“La historia se repite en todas partes, con la llegada del petrolero llegaron los prostíbulos y después el pueblo… Es algo asociado con la ciudad y su gente”, ironizó un integrante del Centro de Derechos del Comahue (CeDHCo). “[Rincón de los Sauces] no escapa a la realidad de todas las comunidades petroleras o mineras del país y del mundo, porque ésta es la realidad, o sea esto hace a nuestra identidad también. Por lo general la industria del petróleo genera este tipo de actividades”, dijo el intendente de esa localidad neuquina al diario Río Negro luego de un mega-operativo que intentó rescatar víctimas de trata. (2)

Este fenómeno no fue exclusivo de la industria petrolera sino que se dio en torno a toda actividad productiva que congregara trabajadores varones. Los prostíbulos también llegaron detrás de las guarniciones militares, como es el caso de General Pico, en La Pampa. Incluso el historiador y periodista Osvaldo Bayer, en su investigación sobre la masacre de peones rurales en Santa Cruz, rescata la valentía de las mujeres del prostíbulo La Catalana, que el 17 de febrero de 1922, en Puerto San Julián, se negaron a ‘atender’ a los uniformados que regresaban de asesinar huelguistas.

Trata y estructura prostibularia
cara mordaza
Lejos de cualquier interpretación simplista o abordaje ‘romántico’ de la prostitución, sobre las bases de la centenaria actividad crece la trata de mujeres y niñas para la explotación sexual. “La trata siempre existió en Argentina, lo que pasa que estaba más relacionada con redes locales que con lo que sucede ahora”, apunta Fabina Tuñez, coordinadora ejecutiva de la asociación civil La Casa del Encuentro, de Buenos Aires. (3) “En el pasado el sistema prostibulario en la Argentina tenía los ‘regentes de prostíbulos’, muchos de los cuales eran dueños [de sus locales] y tenían su negocio en la explotación sexual de mujeres. Hoy la magnitud y la naturaleza de este negocio han cambiado substancialmente. Los prostíbulos siguen gerenciados por las mismas personas que hace 10, 20 años, son las mismas redes de antes, pero ahora el control de las mujeres lo tiene el crimen organizado”, explica Assorati.

“Lo que hizo el crimen organizado no fue venir a la Argentina y encarar una guerra para quedarse con todos los prostíbulos, muy por el contrario, lo que hace es negociar las mujeres en el sistema prostibulario existente. Las mujeres están siendo gerenciadas por la Yakuza, que es la mafia japonesa, y la mafia rusa”, señala Assorati. Según un informe sobre trata publicado en 2007 por Fundación El Otro: “Los tratantes en nuestro país utilizan un sistema de ‘plazas’, es decir, alquilan las mujeres a los burdeles por cortos períodos y luego las rotan, por lo que las víctimas permanecen muy poco tiempo en cada lugar”. (4)

“Un tratante nos dijo que dentro de los prostíbulos existían tres clases de mujeres: las locas sueltas -que eran mujeres que se encontraban en situación de prostitución sin ningún proxeneta, chulo o marido, como se llama en la jerga de los prostíbulos-; existían mujeres que tenían marido -que son las gerenciadas por proxenetas, chulos o sus propios maridos reales-; y las que lloran. Y las que lloran eran las víctimas de trata de personas”, destaca Assorati. “La lógica del mercado indica que no va a haber en los prostíbulos más que las que lloran. Porque si el regente del prostíbulo se rige por el interés pecuniario de ganar dinero, por qué va a pagar 50% de la ganancia a una mujer que está en el prostíbulo si puede no pagarle nada. La lógica del mercado indica que va a haber sólo un tipo de mujer que son las víctimas de trata”, subraya la Coordinadora General del Programa Esclavitud Cero.

“Y esto ha ido en aumento, por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires se hizo un estudio en 2006 y otro en 2009 que indicaron un crecimiento del número de mujeres en situación de prostitución de 4 mil a 10 mil. ¿Y por qué hay esta explosión de la demanda? Por los mismos sistemas de sujeción: las mujeres son obligadas a trabajar sin protección, a consumir drogas, son maltratadas, sometidas a toda clase de vejaciones y ‘la vida útil’ es muy corta”, indica Assorati. “Tenemos en Chubut mucho reclutamiento a partir de la droga, vuelven drogadictas a niñas de 12 y 13 años y después las insertan al sistema prostibulario. Esas chicas duran nada, mueren de sobredosis, mueren muy jóvenes, con lo cual se necesita un recambio más rápido”, detalla.

“La trata antes operaba con los sectores más vulnerables de las diferentes sociedades: con las mujeres más pobres, las mujeres analfabetas, con las mujeres que eran de otros países y no hablaban la lengua”, agrega Tuñez. “En la medida que el consumo de prostitución se empieza a globalizar se genera toda esta cuestión de la mercantilización de los cuerpos y de las vidas de las mujeres, empiezan a haber otras demandas. No sólo se demandan mujeres en situaciones vulnerables, se demandan mujeres ‘exóticas’, mujeres de clase media, mujeres-niñas de clase alta. La trata hoy opera en función de la demanda y el consumo”, recalca.

“En esta ley de oferta y demanda empiezan a secuestrar mujeres-niñas de otros sectores sociales y ahí empieza a explotar la bomba, se empieza a visibilizar algo que era ‘para las mujeres pobres’. ‘La prostitución son mujeres pobres que no tienen otro trabajo, entonces, bueno, está bien que exista. Porque ‘cumplen’ una función social.’ Eso tiene que ver con esta concepción que tenemos como sociedad, desde una cultura patriarcal y machista, de las mujeres como objetos de otro. Pero claro, ¿qué pasó cuando de las mujeres pobres pasó a las otras mujeres? Empezó a saltar este tema de la trata de mujeres y niñas”, enfatiza Tuñez.

Por su parte Assorati encuentra otra explicación al cambio de perfil de mujeres y niñas buscadas por las redes de trata para prostitución. “Desde que se hizo la primera investigación el perfil de las víctimas era: mujeres adolescentes, madres solteras, de lugares rurales, con muy bajo nivel educativo. Después se hicieron campañas, se sensibilizó, se informó y entonces ya fue más difícil la captación mediante ofertas engañosas de empleo. Esto llevó a que aumentara el número de reclutamientos a partir de la inducción a la droga y los secuestros”, aseguró en diálogo con el OPS. “No teníamos [registros de] mucho reclutamiento en Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires, casi todas venían de Santiago del Estero y Misiones, ahora tenemos mucho reclutamiento en Ciudad y provincia de Buenos Aires de chicas que sacan de los colegios secundarios. O sea que no son chicas en extrema vulnerabilidad, por el contrario, son chicas que van al colegio, que tienen una familia, que tienen una situación media en cuanto a extracción social”, añadió.

Según la coordinadora de Esclavitud Cero los métodos de estas redes van variando a medida que se modifican los escenarios con la sanción de normas o por las campañas que realizan organizaciones de mujeres y de derechos humanos.

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