Se realizó el Primer Encuentro Anticarcelario en Córdoba

Derechos de la humanidad

carcelesabolicion(Agencia Walsh) La pugna por la visibilización de las prisiones de mala muerte de la Argentina contra el encubrimiento pergeñado desde el poder tuvo una nueva batalla en Córdoba, precisamente en el Primer Encuentro Anticarcelario realizado en la Biblioteca Popular Bella Vista de esta ciudad, el pasado 10 de abril. De este modo, se avanzó un tramo significativo hacia la conformación de una coordinación anticarcelaria nacional.
Así, convocados por la Coordinadora Antirrepresiva mediterránea, se reunieron: La Cantora (Buenos Aires y Río Negro), Ciudad interna (Coronda- Santa Fe), Zainuco (Neuquén), Coordinadora de Trabajo Carcelario (Rosario- Santa Fe), Pañuelos en Rebeldía (CABA); Cruz Negra (Buenos Aires) y Agencia Rodolfo Walsh (Buenos Aires y Neuquén). También participaron diversas organizaciones de Córdoba como Cooperativa Esperanza, Sin muros, Casa Caracol, Taller de Periodismo “Mordaza Cero”, Kasa lxs gatxs, Taller de Periodismo de Mujeres en Bouwer, Coordinadora Antirrepresiva de Villa María –Vecinos Autoconvocados Contra los Abusos Policiales (Vacap), Coordinadora Antirrepresiva de Alta Gracia, entre otras.

En una de las principales definiciones que cuestionan la existencia misma de las prisiones y su verdadera esencia, el Encuentro sostuvo que: “Las cárceles son centros de tortura, represión y exterminio, constituyen una parte del aparato represivo para defensa de los intereses de la clase dominante. Los asesinatos y tormentos sistemáticos en los sitios de encierro descargadas sobre seres humanos indefensos; la ausencia de control por la llamada justicia convierten a las prisiones argentinas en reales campos de concentración y muerte”.
Con esa contundencia, el Encuentro abordó temas como Estado/pena-castigo; el/la preso/a y la ley de ejecución penal 24.600, situación familiar cuando algun/a miembro/a está preso/a; cárcel y género, problemática carcelaria y los medios de comunicación, entre otros.

De ese modo, se iban sucediendo los relatos que daban cuenta de tormentos cotidianos, crímenes nunca sancionados y “suicidios” promovidos por el Servicio Penitenciario Federal, hoy comandado por Alejandro Marambio Avaría, hombre de Aníbal Fernández y de los Kirchner. Y también, las denuncias daban cuenta de casos idénticos en los distintos Servicios provinciales donde hijos putativos de la dictadura disponen de la vida y la muerte a lo largo y ancho del país. A la vez, diversas respuestas de lucha y solidaridad fueron debatidas en todas las Comisiones para enfrentar esta política devastadora.

Textos, fotos, pan y vino

Un día antes del debate anticarcelario, se llevó a cabo una Jornada Cultural contra las Cárceles. En ellas, tres compañeros narraron su experiencia del Primer Taller de Periodismo en la Cárcel de Mujeres de Bouwer.  Seguidamente, tuvo lugar una  Muestra del taller de Fotografía realizado en esa misma prisión. Luego, se presentó el libro “Intensidades de Mujer” escrito por 18 mujeres de  la Cárcel de Ezeiza, coordinado por el periodista Oscar Castelnovo, en el marco del Taller de Periodismo y Expresión de la Agencia Rodolfo Walsh. Allí, Maite, Analía y Ayelen leyeron textos de las chicas de Ezeiza. Precisamente, una de las escritoras ya en libertad, Alicia Benavidez, concurrió a la actividad y recibió el afectuoso reconocimiento de los presentes. Un cierre con panes rellenos y vino tinto puso color y celebración a la cálida madrugada de la Casa Caracol.

“Queremos un mundo distinto”

Documento de la Comisión “Estado, Pena, Castigo”.

Las cárceles son centros de tortura, represión y exterminio, constituyen una parte del aparato represivo para defensa de los intereses de la clase dominante. Los asesinatos y tormentos sistemáticos en los sitios de encierro descargadas sobre seres humanos indefensos; la ausencia de control por la llamada justicia convierten a las prisiones argentinas en reales campos de concentración y muerte.
De ese modo, el estado amontona neutraliza y destruye la entidad humana a miles de los hijos más vulnerables del pueblo. Así, el estado argentino gendarme penitenciario mantiene claramente dos tipo de justicia: una que se ensaña con los más pobres y otra que exime de castigos a los privilegiados.

De tal manera, se conceden todas las garantías jurídicas e impunidad a los miembros de la clase hegemónica, mientras que las duras prisiones preventivas durante años sin condena son propiedad distintiva de los excluidos.
A la vez, la cárcel brinda excelentes dividendos y genera ingresos “legales” para una gran cantidad de funcionarios. También provee turbios negocios en todas las instancias del calvario que recorren el preso o la cautiva. Por caso, los policías que los apresan, el abogado que los defiende, el fiscal que los acusa, el juez que los condena, la cámara que lo recondena, la Suprema Corte que reafirmará el castigo, el penitenciario que les sumará ultraje y vileza a su situación, los diputados y senadores que promoverán leyes más duras todavía, los políticos que proclaman tolerancia cero en sus campañas y los constructores de la inmensa cadena de negociados que “surgen” al edificar una prisión y mantenerla. Desde las sobrefacturaciones millonarias hasta el robo de alimentos, medicación y elementos de higiene que sufren los y las detenidas.
Por estas razones decimos: ¡basta de depositar a los pobres en las cárceles!, ¡basta de muertes y torturas!, ¡basta de criminalizar la miseria!, ¡basta de mentir con una famosa resocialización que nadie vio! Porque como afirman los compañeros de Ciudad Interna, prisioneros en la cárcel de Coronda y Piñero: “¿A qué sociedad se pretende Re-insertarnos? ¿A la que nos abandonó aún antes de haber nacido, y cuando fuimos chicos permitió que llegáramos al delito? ¿A la que nos marginó, a la que nos excluyó? ¿A la que se desinteresó, si teníamos o no educación, saludo, justicia, trabajo, cultura? ¿A la que hoy nos agrede y explota en el marco de esta indefinición que significa estar dentro del sistema penitenciario? ¿A la que nos va a marginar de por vida una vez que salgamos “libres” por llevar en la frente el sello de ex convictos? A esa “sociedad” que dice “tanto tenés, tanto valés”. No, no queremos que nos reinserten, resocialicen o reincluyan. En esa sociedad lo que queremos es un mundo distinto”.

Deja un comentario