Antío: el hombre que no está solo (y espera que lo liberen)

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El concejal opositor Quiñirini fue el único político presente en la sala del juicio a Juan Antío, el puntero político del MPN, Coordinador del Ministerio de Bienestar Social de Neuquén y coordinador de la patota pseudosindical que el 30 de marzo agredió a los docentes en los accesos a la refinería de Plaza Huincul en un operativo que, según fuentes confiables, se pagó a razón de 200 pesos por ‘militante’. Los que se habían interesado en su suerte apenas producida su detención -una diputada local que llamaba insistentemente al Juzgado de Instrucción, un abogado que es precandidato a intendente y decía ser enviado por el mismísimo gobernador y otro abogado que costeó los estudios de psicología social del imputado– no se asomaron por la audiencia.

Por Jorge Sabatini

(publicado en octubre de 2006)

Más allá de los ausentes, la situación de Antío causó preocupación entre sus conocidos. Incluso se realizaron varias reuniones en la seccional Cutral Co, que presidía el presidiario. Las dos decisiones más importantes que tomaron fueron: uno, resolver su reemplazo, y dos, explicar que “Antío está de licencia”a quien preguntara por él.

Pero la preocupación excedió el ámbito partidario. Al punto que hasta el fiscal que debía pedir su condena consideró excesiva la calificación fijada por el Juzgado de Instrucción 2 a cargo de Néstor Tommasi, y acordó con el defensor bajar la imputación. Ya no sería ‘tentativa  de homicidio’ ni ‘utilización de arma de guerra’, sino un simple y casi inofensivo ‘abuso de armas’. De este modo, el resultado del juicio abreviado, que se llevó a cabo el 29 de septiembre, concluiría con la liberación de Antío. Pero algo sucedió.

Tommasi habló en radio Fuego y criticó el acuerdo. Recordó que la carátula del expediente había sido ratificada por la Cámara de Apelaciones. De modo que sólo restaba que el fiscal hiciera su parte. Pero, al parecer no recordó a quién debía vindicar . En este caso, Claudio Alejandro Valenzuela, herido en una pierna bajo las balas de Antío. Fue así como prosperó la imputación más leve que promovía el abogado del puntero, Juan Tobares.

Pero el fiscal Terán todavía guardaba otra sorpresa: en la audiencia de juicio abreviado señaló, mediante un escrito, que las declaraciones de Tommasi le habían producido ‘violencia moral’ y que sembraban ‘duda en la sociedad’ respecto de su objetividad. Entonces se apartó de la causa.

Antío sigue preso. Al menos hasta que alguien encuentre otra manera de ayudarlo.

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