No se atendieron las denuncias contra Tarifeño años atrás

Política

morañaDesidia, descuido, indiferencia o negación, lo cierto es que advertencias sobre las actividades como informante de Raúl Alejandro Tarifeño, ya habían sido hechas varios años atrás, a mediados o fines de los ochenta.

Por Jorge Sabatini

Uno de los que intervino en tal sentido fue el ex diputado, Carlos Moraña, quién junto con un compañero del Partido Intransigente, Daniel Sosa, procuró enterar a la Asociación por los Derechos Humanos de Neuquén (APDH).

-¿Cómo llegaron a sus manos los informes que confeccionaba Tarifeño?
-A mí me ve Daniel Sosa y me comenta que había accedido en su casa a esta información hecha en copias al carbónico y me dice que son de Tarifeño. Recuerdo que en algunas se leía un seudónimo al pie: Teherán. Él me pregunta qué hacer con eso y yo le respondí que lo más conveniente, me parecía, era llevarlo al Obispado, que estaba funcionando a pleno y allí estaba la APDH, en la esquina de la catedral. Nos fuimos en micro porque nos parecía que era más seguro, todavía teníamos las experiencias lamentables de la dictadura y el aparato represivo seguía funcionando a full, y esta es la demostración cabal. A pesar que ya era la democracia.

-¿Y cómo les fue?
-Fue por la tarde de un día de semana y le confieso que no recuerdo quienes eran las personas con las que nos entrevistamos y el mismo Sosa, con quien mantengo contacto, me dijo que tampoco lo recordaba. Lo concreto es que mostramos los documentos y nos dijeron que con ello mucho no se podía hacer, que no habían elementos como para hacer ningún planteo, pero que lo iban a tener en cuenta…

-Pero no lo tuvieron, ¿Tarifeño era miembro de la APDH?
-No podría asegurarlo. Recuerdo que militaba en el PC (Partido Comunista) y después tuvieron algunas diferencias con un grupo de militantes a los que terminaron expulsando, incluido él (*). En síntesis, tomaron nota del tema, dijeron que se iban a ocupar pero la verdad es que volvimos con la sensación de que no habíamos tenido eco en la denuncia, así que decidimos que en la medida de las posibilidades que tuviésemos lo haríamos público, entrevistando a gente que militaba con él en el PC, y les comentamos lo que surgía de las notas.

-¿Por ejemplo qué?
– Incluían hasta asuntos de índole casi doméstica, que si fulanito salía con menganita, si se había ido a vivir a la casa del otro. O que había llegado un muchacho proveniente de Neuquén, que vestía de tal manera y se había incorporado al partido. Los del PC pudieron confirmar que todo lo que se decía era verdadero, había sucedido, pero fíjese qué cosa… uno de ellos me explicó que ellos tenían una estructura organizativa y una especie de servicio de información interno porque justamente lo que pretendían, dijo, era prevenir la posibilidad de una infiltración (**).

-¿Qué paradoja, no? ¿Y a usted qué le pareció la explicación?
– Bueno, pensé, podrá ser… pero por la forma en que le había llegado la documentación a Sosa y demás, siempre estuve convencido de que pertenecía a los servicios y tanto él como yo, cada vez que pudimos decirlo, pública o privadamente, lo hicimos. De hecho, hay que recordar que poco después de las expresiones públicas sobre su actividad él se fue de acá, y se instaló en Plottier. No lo volví a ver hasta después de mucho tiempo cuando en una audiencia en la justicia federal por el tema de las listas me sorprendió verlo como apoderado de un partido de izquierda, aunque lo perdí de vista rápidamente.

-¿Habrá sido el año pasado?
– Noo… calculo que habrá sido en las elecciones del 2001.

-¿Por qué no nos cuenta cuándo lo visitaron los militares?

– Eran dos personas. Una estoy seguro que era oficial, porque me dejó una tarjeta que he perdido. El otro no sé. Yo era secretario de Gobierno en la Municipalidad de Cutral Có. En algún momento de la conversación sobre el caso Carrasco y el servicio militar obligatorio, que íbamos a ir a Buenos Aires, a pedir su derogación y parece que no les agradaba la idea, y cuando ellos mencionaron que la Inteligencia del Ejército estaba trabajando en el tema, yo dije algo así como que: “Bueno, si la inteligencia trabaja como la de acá, donde hay un tal Tarifeño que hace informes con copia…”. Y se miraron entre ellos y uno dijo algo así como: “Ese… las cosas que nos hizo…”.

-¿Qué reflexión le merece todo este asunto?
– Lo lamentable de todo, más allá de lo que pueda haber tocado a la gente del PC, del MAS o el MST, es que durante tantos años hayamos vivido en los partidos políticos, en las organizaciones sociales, con infiltrados. Es terrible y eso es una responsabilidad enorme de todos los gobiernos democráticos que se sucedieron a partir de 1983 en adelante.

-¿Cuál fue el destino de esos papeles?
– Creo que la persona que se los había dado a Sosa se los pidió nuevamente y él se los devolvió.

(*)Fue después del 16to. Congreso del PC.
(**)Oscar Flores, uno de los que terminó expulsado después del mismo Congreso, era empleado de YPF y mantenía en reserva su afiliación al PC; ocupaba el secretariado local, aunque para afuera el titular era Antonio Ortega. Flores fue despedido en el año 81, poco tiempo después de que Tarifeño arribara a la zona y comenzara a hacer changas en YPF en el sector de Mantenimiento de Parques y Jardines adonde llegó de la mano del ex diputado Coco Otaño, quien lo presentó al encargado del sector.

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