Abolir al colectivo

Río suena
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Vuel Villa- obra de Xul Solar

La propuesta es arriesgada. El colectivo está arraigado en la cultura urbana y aunque no lo crea, en la rural de los argentinos también. Existen líneas de colectivo que unen pueblos y parajes rurales hasta en la Puna. Con semejante propuesta arriesgo algo más que la credibilidad, pero intentaré convencerlo con algunos argumentos a favor de otro sistema de transporte público de pasajeros, especialmente diseñado para nuestra ciudad y la región del Alto Valle.

No tengo muchos antecedentes sobre como funcionan los transportes públicos de pasajeros de otras ciudades no argentinas. Pero tengo claro que la geometría del recorrido de una línea de colectivos y la distribución de paradas, es muy particular en nuestro país, con respecto a algunas otras ciudades del continente al menos. Pero me voy a detener como siempre lo hacemos desde esta columna, en nuestra enmarañada red de transportes urbano – rural que une ciudades, pueblos y ciudades espontáneas como Las Perlas, del Alto Valle.

Topología de una parada de colectivo

La topología es una rama de las matemáticas que estudia la posición y las relaciones entre puntos, líneas y superficies, sin tener en cuenta formas ni tamaños. Supongamos que una parada representa un punto dentro de una línea que traza el recorrido del colectivo. Y esa línea que recorre el colectivero pacientemente todos lo días a su vez tiene una extensión sobre el espacio, que en este caso puede ser una o varias ciudades del Alto Valle y su espacio rural. Pero vamos a detenernos en el análisis de la “comodidad” de la parada para el vecino o vecina, usuario del servicio.

Nuestra cultura colectivera ha establecido a través de las normas que una parada debe disponerse cada doscientos metros, si el espacio sobre el que se extiende la línea (o las circunstancias) lo permiten, como avenidas muy transitadas, rutas y la extensión de las cuadras. El argumento a favor es tratar de que el vecino se traslade lo menos posible desde su casa, lugar de trabajo, etc. Sin embargo un simple cálculo matemático y un análisis topológico simplemente visual permitirá ver que con paradas cada quinientos metros, usted caminará aproximadamente el doble que con la disposición establecida en las normas municipales. Y en última instancia, si camina un poco de más, ganará en salud en detrimento de tan solo uno o dos minutos de tiempo.

Gráfico-13

Gráfico 1. Paradas a 200 metros

Como puede apreciar en el grafico 1 cualquier vecino que no viva sobre la calle de la traza de la línea de colectivo, como lo es la mayoría de los usuarios por mas basta que sea la red de colectivos; recorrerá indefectiblemente unos 100 metros como mínimo hasta llegar a la parada, sobre la línea recorrida por el transporte.

¿Pero cuanto caminará un vecino que vive en el mismo punto, pero con distancias entre paradas de quinientos metros? Veamos.

Gráfico-2

Gráfico 2. Paradas a 500 metros.

Como se puede apreciar existen dos paradas cercanas, pero una a doscientos y otra a trescientos metros. Obviamente tomando la parada mas cercana, solo se caminará el doble con respecto al ejemplo anterior, es decir doscientos metros; lo que no representa una gran sacrificio al usuario; pero mayor fluidez al tránsito y mas ahorro de combustible para el sistema de transporte.

Implicancias termodinámicas y eficiencia energética
Si un colectivo recorre 500 metros libres en vez de los doscientos que median aproximadamente hoy entre cada parada se estaría ahorrando tiempo y sobre todo combustible en cada parada. Cada “arranque” le implica al motor un mayor consumo de combustible que “andando”, que se traduce en un mayor costo de gasoil, la producción de mas gases de combustión y contaminación ambiental. La combustión del transporte público mundial comprende una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero y responsables del calentamiento global. Si bien la contribución local a reducir la producción de CO2 global es ínfima, en estas problemáticas se trata de ir sumando esfuerzos de todos los sitios ya que tarde o temprano estas premisas se extenderán por todo el planeta.

Pero ahorrar combustible no solo tiene que ver con la distribución de paradas. También concierne a la trama urbana y la dinámica del tránsito y la relación pasajero – distancia recorrida. Neuquén particularmente enfrenta un muy serio problema para la eficiencia energética y aun económica del servicio. Y este problema como si fuera poco arrastra a las ciudades vecinas. La ciudad es laaaarga, fragmentada y dispersa. Las distancias son muy grandes. Como si fuera poco nos encontramos en el “nudo de la confluencia” y con esto dificultamos el tránsito en el eje este – oeste entre ciudades del Alto Valle como Cipolletti, Plottier y Centenario. Tan mal parados estamos, que cruzar o ingresar a Neuquén teniendo que doblar a la izquierda en cualquier cruce de la multitrocha para una persona que viaja en auto sin ser de aquí, implica un trámite angustiante lleno de maniobras desconocidas para cualquier habitante de una ciudad civilizada.

Planificación y transporte
Para el sistema de transporte de colectivos la planificación de la ciudad tiene que ver directamente con la ecuación económica y financiera y la eficiencia energética. Sugerimos ver el caso de la ciudad de Curitiba como modelo de referencia de planificación y transporte público. Vencer los obstáculos que la ciudad de Neuquén impone al transporte público conlleva un rediseño de las principales arterias de la ciudad. La ruta 22 tendrá que incorporarse mas a la estructura urbana, con pequeñas obras que le den mas cruces, derivadores, puentes, semáforos bien sincronizados y hasta espacios verdes, aunque tendrá que conservar carriles exclusivos para el transporte público urbano e interurbano.

Las paradas deberán tener un sistema de expendio de boletos en las paradas céntricas y en los barrios mas geográficamente extremos, para agilizar el momento de la parada y disminuir el estrés del chofer. El transporte interurbano deberá tener paradas de transferencia a los circuitos de las ciudades del Alto valle, con horarios sincronizados, para dinamizar la conectividad interurbana y facilitar una mayor cobertura de servicios interurbanos a vecinos de los barrios de todas las ciudades.

Los refuerzos de horas pico no deberían ser provistas con microbuses como en la actualidad sino por el contrario vehículos de dos pisos o articulados que lleven masivamente pasajeros en las horas de mayor congestión, pero con dignidad.

La ciudad de Neuquén de este a oeste concentra un mayor flujo de tránsito y con afectar carriles exclusivos en la ruta 22, no alcanza. Habrá que pensar en una vía de comunicación por el borde de la meseta que comunique al transporte público “expreso” y al tránsito en general desde el extremo oeste al este, que jerarquice las bardas con un parque lineal y miradores del valle, empleando los mismos recursos que los estados municipales y provincial están despilfarrando en el inviable y bochornos paseo de la costa.

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