Por tercera vez, la familia Villanueva resiste el remate de su casa

Derechos de la humanidad

Foto FamiliarSu caso es un ejemplo más de los muchos que la crisis del 2001 multiplicó en el país:  familias deudoras de créditos hipotecarios  que llevan años presas de la avaricia de la banca internacional. Los intereses de los intereses hacen las deudas impagables, la falta de una política  nacional efectiva que garantice el derecho constitucional a una vivienda digna sigue siendo el fondo de la cuestión. A solo horas de un nuevo remate, la justicia fallo a favor de suspenderlo momentaneamente debido a errores en ele dicto de convocatoria.

Rodolfo Ramón Villanueva tomó un crédito hipotecario con el Banco Francés  en octubre de 1997 para comprar la casa en la que habitaba con su mujer y sus cinco hijos e hijas . El préstamo fue de 55 mil dólares, cuando el dólar estaba 1 a 1. Durante cinco años pagaron el crédito. En el 2002 no pudieron seguir pagando a raíz del desastre económico desatado el año anterior:  la crisis dejó a Rodolfo , como a muchos, sin trabajo,  y a varios deudores a la deriva, con abultadas cuotas en dólares.

“Durante todos estos años, frustrado y amargado, he intentado  que me refinancien la deuda acorde a la realidad de este país, pero nunca estuve a la altura de lo que me solicitaban” relata Rodolfo en una carta enviada a funcionarios y medios pidiendo ayuda.

El tiempo siguió su curso.  La familia siguió creciendo. Los hijos tuvieron a su vez hijos: como para la mayoría de las y los jóvenes el sueño de la casa propia sigue siendo eso, un sueño. Por eso la vivienda de Primeros Pinos 75 hoy ya suma 11 habitantes, tres familias en una. Todas abrumadas por la incertidumbre de no saber que pasará con sus vidas a partir de mañana.

La vivienda estuvo a punto de ser rematada en dos oportunidades:  el 13 de noviembre y el 16 de dieimebre del 2009. En ambas ocasiones se logró frenar el remate, gracias a la ayuda legal y el apoyo solidario de la CTA (Centro de Trabajadores Argentinos), UNE (Unión de los Neuquinos), RUCA (Asociación en lucha por viviendas) y UNI (Unión Neuquina de Inquilinos).

Los intentos de conciliación nunca dieron resultado: el banco pide más dinero por el pago de los intereses del que la familia es capaz de juntar. La intención de conservar su hogar y de pagar por ella (en cuotas acordes a su realidad económica y social) no es tenida en cuenta por el banco, ni por los abogados, y al parecer  tampoco por la Justicia.

En el boletín oficial del viernes 19 de febrero pasado se publicó el edicto  anunciando que el martillero público Roberto E. Sarraf  procederá a la apertura de sobres del “Concurso Privado de Precios”  el día jueves 25 de febrero de 2010 a las 11 horas en la sede del juzgado de la calle Diagonal 25 de mayo 51.

En diálogo con 8300, Matías Villanueva  (uno de los hijos que ha movilizado todo lo que a su alcane estuvo para evitar este remate) advierte que las últimas esperanzas de la familia están depositadas en la jueza a cargo, la señora Magdalena Focaccia, y/o en la solidaridad de la comuinidad neuquina. “Desde hace diez años mi familia sufre una especie de cáncer, que nos ha quitado fuerzas, alegría. El deterioro en la salud de mis padres es notorio, han pasado por situaciones delicadas, y todo se relaciona con la casa y este asunto de la deuda. Queremos pagar, pero lo que nos piden es imposible.”

“Somos 11 personas en casa,  de las cuales 3 son menores de edad. Acudo a ustedes porque estoy desesperado, ya no sé qué hacer” cierra Rodolfo.

La familia había convocado a la comunidad para marchar hacia el Juzgado a pedir que el remate sea frenado y por que  se encuentre una salida a esta situación que contemple los derechos de la familia por encima de los intereses de los bancos privados transnacionales, a solo horas de ello, la justicia fallo a favor de la suspensión hasta nuevo aviso del remate. Esta vez la organización y la movilización pudieron más que la rapiña, pero la situación de fondo aún no se ha definido. La familia Villanueva deberá continuar luchando, claro esta, ya no más, sola.

Deja un comentario