La era Labate

Política

Guillermo Labate, presidente del TSJAntonio Guillermo Labate asumirá en pocas horas mas la presidencia del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén. Le tocará intervenir en fallos que pueden complicar al gobierno provincial. En algunos, su voto será clave para asegurar la independencia judicial. O no.

Es –sin dudas- el más “oficialista” de los vocales al Tribunal Superior de Justicia de Neuquén. Fue propuesto por el gobernador Jorge Sapag, y sometido a la consideración social a través de un decreto de “auto exclusión”. Como candidato, recibió pocas críticas (una de ellas fue la lapidaria impugnación de la ong Convocatoria Neuquina), y respaldos contundentes como el de la APDH. Y ocupó la segunda vacante del Tribunal. Asumió en forma casi contemporánea a Oscar Massei y Lelia Martínez de Corvalán.

Pero dentro de ese trío que vino a cambiar el aire viciado de la Corte sobichista, fue Massei el primero en ocupar la presidencia. La principal característica de Massei fue la exposición pública que le imprimió a las decisiones de la corte provincial, y el alto contenido político de su gestión. Viejo conocedor de la política, el varias veces candidato de la Jotadepé se manejó dando permanentes señales hacia afuera y  hacia adentro del poder judicial, tan desgastado y desteñido por el mal uso de los años anteriores.

Esto podría ser un lastre para Labate, un hombre que ama la exposición pública como pocos, pero que no tiene la cintura ni conoce las mañas del oficio tanto como Massei. Pero además, su cercanía al oficialismo le quitará aún mas margen de maniobra. Tal vez sólo le quede espacio para girar a la derecha. Y punto.

Por esas cosas del destino, le tocará este año a Labate intervenir en algunas causas muy comprometidas para las posturas ideológicas del gobierno de Sapag. Una de ellas –tal vez la primera- será la definición del conflicto de Villa Pehuenia, entre la Confederación Mapuce y el gobierno neuquino.

Si ese fallo sale en contra de la provincia, no quedará ninguna posibilidad para seguir esquivando la aplicación de la Resolución 169 de la OIT. Es difícil saber qué pasará con todas las decisiones administrativas que tomó el gobierno comunal de la Villa (entre ellas los loteos de tierras) durante los últimos años. Pero más complejo aún será –para Sapag- tener que reconocer que en otros sitios (como Campana Mahuida), deben aplicarse el mismo criterio, lo que significará un duro revés para sus apetencias económicas.

Este fallo en contra del gobierno, implicará que más allá de los discursos y las expresiones de deseo, el pueblo Mapuce debe sentarse a la mesa en donde se toman decisiones que involucran a su pueblo. Algo que Sapag detesta.

¿Qué hará Labate en este caso? La decisión que tome, marcará un rumbo en su futuro como presidente del cuerpo.

Mientras tanto, los problemas presupuestarios de la justicia y la negociación salarial con el desgarrado gremio judicial, le darán un contexto de crisis en un año–como lo indica en su blog especializado el periodista Guillermo Bertode alta conflictividad social y política en la provincia.

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