III Encuentro Internacional de Periodistas con Visión de Género

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Tercer Encuentro en Bogotá/Foto de RIPVG
Tercer Encuentro en Bogotá/Foto de RIPVG

La Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG) nació en 2005 en Morelia, México.

Según el sitio web de la RIPVG, “En este espacio convergen tanto comunicadoras individuales como redes nacionales y subregionales de periodistas, hombres y mujeres, que trabajan por la visibilización de la problemática de la condición social de las mujeres a través del ejercicio del periodismo sin estereotipos ni mitos sexistas“.

Entre las redes locales figura la Red Dominicana de Periodistas con Perspectiva de Género y la Red PAR de Argentina.

El III Encuentro Internacional de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género se realizó en Bogotá entre el 27 y el 29 de noviembre. Asistieron alrededor de 200 periodistas de Colombia, Perú, Suecia, República Dominicana, El Salvador, Marruecos, Jordania, Ecuador, Cuba, Bolivia, Argentina, España y México.

Durante las tres jornadas se abordaron temas como violencia de género y feminicidio, trata de personas y prostitución, derechos sexuales y reproductivos, y tratamiento informativo de las mujeres en países en conflictos armados.

También se presentó el libro “¡Sin nosotras se les acaba la fiesta!”, editado por la Fundación Friederich Ebert y la Asociación Civil Artemisa Comunicación, que recoge quince crónicas con perspectiva de género escritas por periodistas de América Latina y el Caribe.

La próxima sede, en 2011, será Marruecos. La periodista marroquí, Saida Boudaghia, afirmó en la página de RIPVG que una de las razones por la que se postuló al continente africano fue “la defensa de los derechos humanos de las mujeres” de aquel país.

Manifiesto de Bogotá

¨Es en la distribución de los significados donde reside el verdadero poder¨
Eliseo Verón

Capaces de imaginar un mundo libre de violencia para las mujeres; capaces de imaginar un mundo donde mujeres y hombres compartamos la vida, los derechos, los recursos, los sueños y también las incertidumbres y la esperanza; capaces de construir un imaginario colectivo rico en dignidades y libre de sumisiones y abusos…

Periodistas de 17 países de cuatro continentes dejaron sus salas de redacción, sus calles y campos de batalla para anunciar al resto de colegas en el mundo que necesitamos abandonar la mirada sesgada y excluyente; cambiar nuestras rutinas profesionales para escuchar más, ver mejor y comprender la complejidad y diversidad del momento histórico que nos ha tocado testimoniar; que exigimos ver a las mujeres, que no las excluyamos de nuestros relatos, que nos decidamos a vivir nuestra profesión con el riesgo que supone aventurarse por nuevos caminos, por rutas aún no transitadas, sin antiguas brújulas que solo marcaban el norte del poder.

Proponemos subrayar en trazo grueso en nuestras agendas que no podemos admitir la reacción patriarcal que nos empuja a la pérdida de derechos ya conseguidos, recuerden que la historia no es lineal y frente a los avances de los derechos de las mujeres hay tentaciones de retrocesos. Que destaquemos en mayúsculas la lucha contra la violencia de género, el feminicidio, la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y los abusos contra las mujeres en conflictos armados. Que la impunidad falsea nuestras democracias, mina nuestras sociedades e introduce la semilla de la violencia que dará su peor fruto: la imposibilidad de la paz.

Exigimos vigilar el cumplimiento de las leyes, denunciar las violaciones de los derechos humanos de las mujeres, controlar el comportamiento de los gobiernos y que seamos autoexigentes con nuestros propios medios, que no descuidemos nuestro lenguaje, que no lo dejemos envejecer sin incorporar los nuevos usos que las mujeres le dan, que lo reinventemos porque en él entramos todas, que no descuidemos nuestros valores, nuestras responsabilidades.

Que nos empeñemos en hacer buen periodismo, que nos empeñemos en ser profesionales, que amemos una profesión que tiene en la pasión por la justicia y la verdad sus mejores valores.

Trasladamos nuestra solidaridad, reconocimiento y respeto al mismo tiempo que ofrecemos nuestro acompañamiento a quienes ejercen el periodismo en Colombia porque conocemos sus dificultades y los riesgos que implica trabajar en un país en conflicto armado. Sabemos que son enviados especiales sin billete de regreso.

Invitamos a que nadie descanse hasta que consigamos que la profesión periodística sea cómplice apasionada de la libertad y la paz, para todos, para todas.

En Bogotá, a 29 de noviembre de 2009

Fuentes: Artemisa Noticias y Red Internacional de Periodistas con Visión de Género

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