Diarios de Europa y de los EEUU quieren cobrar por sus versiones on line. La tendencia es producto de la baja de ventas de publicidad. La lógica empresaria choca con un nuevo modelo de negocios impuesto por internet. ¿Se podrá vender algo que abunda tanto como la información en la web?
El tema ya es un hecho: algunos de los grandes periódicos del mundo, comenzarán a cobrar para ver sus contenidos en internet. El grupo mediático Jonhston Press, acaba de anunciar esta decisión ante una caída del 42 por ciento de sus ingresos en publicidad. Desde ahora, los y las lectoras que quieran ingresar a algún medio del grupo, tendrá que pagar unos 5,5 euros por trimestre. Si no, sólo se podrá acceder a un sumario de temas.
El otro que anda sobre los mismos pasos es el multimedio de Rupert Murdoch quien según confirmó el bloguero Roberto Guareschi, tarifará sus medios electrónicos entre abril y junio del año próximo. O sea que para poder acceder a las versiones de Times y de Sunday Times (ambos de Londres), y de otros medios que posee el grupo en Estados Unidos, como el Wall Street Journal, entre otros.
La lógica de los tarifadores es simple: ¿por qué no cobrar un producto que tiene por detrás un enorme trabajo de producción? Si cada redacción on line cuenta con periodistas, editores, repoteros, infografistas, etc, que realizan un trabajo como la que se realiza en cualquier tipo de redacción, por qué no ponerle valor a su labor?
Esta postura no es exclusiva de Murdoch ni de Jonhston: los grandes editores europeos ya piensan en inaugurar el 2010 con versiones pagas de sus sitios de noticias.
La respuesta viene rápidamente: internet es un nuevo modelo de negocios, que encierra otra lógica de funcionamiento, y que no tiene sentido cobrar por algo que –en la internet- hay en abundancia: información.
Algunas experiencias de diarios pagos han tenido que volver atrás con la iniciativa, ante la caída del número de lectores y frente a la evidencia que lo que se cobra por ingresar al medio, no llega a solventar los gastos de funcionamiento del medio.
Por eso, la gran apuesta es a la publicidad on line, que –como producto de la gran crisis mundial- también disminuyeron dejando a varios sitios al borde del colapso o colapsados directamente.
Este debate abierto en el primer mundo, también llegará a la Argentina. Por ahora, ni Clarín ni La Nación hablan del tema. Pero la ola llegará más temprano que tarde. ¿Sacrificará Clarín sus casi 9 millones de usuarios únicos?