Aunque segundas partes nunca fueron buenas (y quién sabe la primera), hay cosas que uno/a decide hacer, pese al desagrado que pueda conllevar lo autoreferencial, y con las disculpas del caso.
Por Andrea Lopetegui
Hace dos meses, desde 8300 web y bajo el título “El árbol, el bosque” trataba de enfocar uno de los incumplimientos de los gobernantes neuquinos que lleva más de cincuenta años.
Decía, más o menos, que en estos tiempos de reclamos elementales que comprenden el vedado universo de la igualdad de oportunidades y acceso a condiciones de vida digna, hay otro conjunto de temas “imposibles” de instalar.
Vuelvo, porque con ese propósito se han intentado estrategias ciertamente desiguales y lentas, pero que representan el único avance en materia de divulgación y concientización para pequeños aprendizajes y cambios sociales.
El cuidado del medio ambiente, los derechos de la infancia, la prevención de enfermedades, la aceptación de la diversidad, son algunos de los asuntos que se han socializado a través de campañas sostenidas en el tiempo. El ya conocido “Día de…” (lo que sea) ha mostrado ser un buen recurso, motorizado con más frecuencia por organizaciones no gubernamentales que por gobiernos proclives al despilfarro propagandístico de “atobombo”.
Sobre los beneficios de la educación y el valor de la enseñanza de los derechos y obligaciones se han escrito páginas notables que hoy por hoy y de tanto en tanto se citan para el aplauso. Pero en 1957 los convencionales neuquinos plasmaron en el texto constitucional la obligación del Estado de difundir y promover el estudio y enseñanza de la Constitución Nacional y Provincial: no lo hicieron optativo.
Ignorado que fue, y por paradojal que resulte, en el curso del tercer mandato de Sobisch se legisló la hipocresía de conmemorar el “día” de lo que se incumplía en todo el calendario: corría el año 2004, y una ley provincial (la 2478) instituyó al 28 de noviembre de cada año como “Día de la Constitución de la Provincia del Neuquén”.
Ya en septiembre de 2009 –por distintas razones- Jorge Sapag modificó por decreto la ley 2571 de ministerios. En el artículo 24 de ese decreto (N° 1772/09) reprodujo buena parte del capítulo que la Constitución le dedica a la educación provincial, incluido aquello de la obligatoriedad de la enseñanza de las dos constituciones.
En fin: hay abundancia y redundancia de normas. Y pese a la histórica omisión o violación, “Los Poderes públicos están obligados a promover y difundir el estudio y la enseñanza de la Constitución” (sic, Artículo 160 CP).
Por lo pronto –si nadie se sonroja- el próximo 28 de noviembre debiera conmemorarse con llegada masiva el Día de la Constitución de la Provincia del Neuquén, y está por verse cómo los poderes públicos irán a sorprendernos. Quién sabe, acaso incluso se decidan a respetarla todos los días, de cada año.
