Un artículo periodístico da cuenta de que los chicos que no conocen el miedo, están más predispuestos a la delincuencia. Es decir: la delincuencia no es un problema social, sino genético. Un nuevo e ingenioso aporte a la derechización de la sociedad.
Por Pablo Scatizza
Es esa extraña sensación entre miedo y bronca, algo así como indignación, pero también temor al momento de imaginar la repercusión que una nota como la que estaba leyendo puede llegar a ocasionar en ese gran sector filofascista que compone esta sociedad en la que vivimos.
No es la primera vez que el diario Río Negro nos regala una nota de este tipo, capciosa y en franca sintonía con la paranoia de turno generada por los grandes medios de comunicación. Basta recordar su comportamiento reciente frente a la psicosis de la Gripe A para tener un sólo y claro ejemplo de lo que quiero decir. Pero esta mañana, nuevamente, una nota suya puso en ridículo mi ya bastardeada capacidad de asombro.
El artículo en cuestión afirma con contundencia en su título: “Los niños que no conocen el miedo predispuestos a la delincuencia”. Y reproduce en él un cable de la agencia de noticias AFP, en la que en cinco párrafos se da a conocer los resultados de un supuesto informe publicado el pasado lunes de la American Journal of Psychiatry, que dicho en criollo sería la Revista Americana de Psiquiatría. Según el informe, y como resultado de una investigación realizada en isla Mauricio –donde se estudió el comportamiento de 1.800 niños durante 20 años., los chicos “que no tienen una reacción de miedo frente a situaciones atemorizantes están más predispuestos a convertirse en delincuentes cuando crezcan”.
En el artículo publicado por el Río Negro se explica que en aquel lugar (isla Mauricio queda en medio del Océano Indico, a unos 900 kilómetros al Este de Madagascar) “se evaluaron las reacciones de miedo de casi 1.800 niños de tres años midiendo sus reacciones cutáneas, como la producción de sudor, a ruidos repentinos que buscaban asustarlos. Veinte años después, los investigadores estudiaron los expedientes judiciales de su muestra y descubrieron que, a los 23 años, 137 de los participantes en el estudio inicial habían cometido delitos o crímenes. Ninguno de ellos había mostrado una reacción de miedo en la experiencia realizada cuando tenían tres años. Los que a los 23 años no habían cometido delitos habían manifestado miedo en esos tests. Los autores del estudio dan a entender que la tendencia a convertirse en un delincuente o un criminal se debe menos a las condiciones económicas y sociales que al funcionamiento del cerebro”.
Ya está. La solución a “nuestros” problemas de inseguridad que nos provocan los pequeños demonios que pululan por las ciudades está al alcance de nuestras manos. Matemos a los “sin-miedo” antes de que crezcan, o metámoslos a todos en una isla bien alejada (bien podría ser la Mauricio ésta), dejemos con nosotros, que ya sabemos lo que es el miedo, a los niños que sí saben lo que es el temor, ¡y listo!
En medio de una psicosis colectiva generada y retroalimentada por los grande medios de comunicación, en la que los niños delincuentes parecen salir de abajo de las piedras y en la que estamos siendo todos –cuando digo todos, entiéndase, me refiero a la gente “decente, trabajadora y de clase media y alta”- amenazados por púberes asesinos, un artículo titulado de esta manera que concluye en que el problema de la delincuencia no es social sino genético, dando una vuelta de tuerca a la teoría lombrosiana de principios de siglo XX -que definía a los delincuentes de acuerdo a las características físicas de las personas-, es realmente preocupante, cuando no peligroso y anti ético.
Sobre todo porque el artículo en cuestión va contextualizado por la típica falacia de autoridad que brinda el señalar los títulos y honores de quienes hicieron la investigación, publicada a su vez por una revista con nombre en inglés –lo cual da más credibilidad e importancia al asunto-, y arrojando datos numéricos y porcentuales que tanto gustan a las mentes simplificadoras de la realidad social. “Ja, 20 años estuvieron estudiando pibes los médicos estos; milochocientos chicos analizaron. Y dicen que los que son delincuentes son así de chiquitos, ves? Son asesinos por naturaleza. No tienen remedio”.
Lo que no dice el artículo del diario, ni siquiera se lo pregunta, es cómo es posible semejante conclusión, si de 1.800 niños analizados sólo 137 de ellos cometieron delitos 20 años después. Es decir, solamente el 7,6 por ciento de ese total.
Pero no, si de fundamentar la mano dura se trata, si la idea es promover la derechización de la sociedad que quiere “terminar de una vez por todas” con las ocupaciones de tierra por parte de los mapuches, con los cortes de ruta, con las huelgas y con todo lo que impida el “normal” desarrollo del capitalismo, la publicación de un informe como este es sólo un elemento más.

La investigación de Lombroso fue libro de cabecera del Yéneral Roca, dato que explica la historia de este país…