El PIS de JAS

Digo lo que siento

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La policía que golpeó al secretario de Derechos Humanos de la comuna, funciona bajo una lógica que no ha cambiado en los últimos años. El Plan de Seguridad de Sobisch es el sustento ideológico de la política de Estado de Sapag.

Por Fabián Bergero


La paliza al secretario de Derechos Humanos de la municipalidad de Neuquén, Jesús Escobar, es uno de esos hechos que a uno no le entran en la cabeza. Los policías que lo agredieron y que intimidaron e insultaron a las legisladoras Paula Sánchez y Mercedes Lamarca, sabían perfectamente quiénes eran los tres. Y pese a eso –o tal vez, por eso- no tuvieron reparos en hacer lo que hicieron.

Creo que fue el referente de Libres del Sur, Santiago Nogueira, quien dijo que si la policía podía hacer esto con el responsable de velar por los derechos humanos desde el Estado, qué no hacen con chicos y chicas de barrios pobres de Neuquén.

Es difícil conceptuar esto que pasó con palabras. Pero si algo queda claro, es que la policía (los policías y la policía que estuvieron presentes en la agresión) emitieron con este acto un mensaje. Un mensaje político, no policial, como pretende el gobierno provincial para zafar de la responsabilidad de este hecho gravísimo.

Entre las cosas que se dijeron esta semana, hubo una que me dio algunas pistas para pensar mejor la cuestión. Fue la exigencia de Escobar y las legisladoras Sánchez y Lamarca, de desmantelar la policía sobischista”.

Me pareció interesante el concepto porque luego del asesinato de Carlos Fuentealba, pocas cosas cambiaron en la fuerza neuquina. Hubo –ciertamente- modificaciones en las estructuras, disolución de los grupos especiales, prohibición para el uso de ciertas armas y cambios de jefes.

Cambios de forma, que le dicen, pero no de fondo. Hay una ideología, una concepción de cómo el Estado concibe la seguridad, la inseguridad y la delincuencia, y cuál debe ser el rol de la policía, que se mantiene plenamente vigente. Una doctrina que está perfectamente clara y en marcha, que fue diseñada mediante el famoso Plan de Seguridad de Jorge Sobisch.

Es decir que la policía neuquina sigue funcionando con la lógica que venía de antes, y que se instaló con el PIS de JOS, como lo dio a conocer el (8300) en agosto de 2007, casi tres años después de haberse convertido en política oficial, el 10 de setiembre del año 2004 mediante el decreto 2090, firmado por Jorge Sobisch y refrendado por los ministros Luis Manganaro, de Seguridad y Trabajo, y Claudio Silvestrini, de Economía y Finanzas.

Muchos y muchas creen que el PIS fue solamente la compra de 2 helicópteros, 200 patrulleros, cámaras ocultas de vigilancia, un sistema de comunicación 911 por el que deberían devolvernos mucho dinero, y otras compras directas por 50 millones de dólares.

Pero en realidad, el PIS implicaba también una organización, una base legal, una metodología, una ideología de acción y una política del Estado.

Es en este sentido que podemos afirmar –parafraseando a Escobar- que la policía sobichista está intacta. Pero también esta ideología y esta particular concepción.

Recordemos algunos postulados de ese plan:

  • Trabaja con la idea se “sensación de inseguridad”, o “dimensión subjetiva de la inseguridad y la agenda de demandas sociales”.
  • Considera que la delincuencia se encuentra altamente concentrada en determinados grupos o personas, llamados “grupos de riesgo”, y “zonas de riesgo” o “hot spot”.
  • Esos grupos son hombres, de entre 15 y 24 años, excluidos del mercado laboral y del sistema educativo; que viven en un entorno violento; hijos de individuos privados de la libertad; con antecedentes criminales que volvieron a su comunidad “sin las herramientas para reinsertarse socialmente”.
  • También son riesgosos los drogadictos actuales, pero además los “potenciales”.
  • Estos delincuentes viven en asentamientos precarios y zonas aledañas “cuyas condiciones de vida constituyen un factor que favorece el surgimiento de actividades criminales”.
  • No incluye el otro tipo de delincuencia que es el que mas daño causa al Estado. Me refiero a la corrupción de los funcionarios que –digo- va desde Temux, pasando por Damovo, los créditos del Chañar, entre otros.

Cuando anilazábamos el Plan, nuestro compañero Pablo Scatizza reflexionaba en el hecho de que el diseño se basara en la figura del delincuente, porque –decía- “lejos de intentar erradicar las causas estructurales que llevan a un sujeto a delinquir –como la perversa y desigual distribución de la riqueza, la marginación, la exclusión y el desamparo del Estado, el gobierno neuquino pretende eliminar al delincuente con las premisas “no hay individuos más fuertes que la ley”, “el crimen paga”, “ser delincuente es un mal negocio” y “las calles son para los ciudadanos honestos”, tal como dice textualmente el documento”.

Es decir –y siguiendo a Scatizza- la ideología del PIS de JOS es “combatir” con una política de seguridad lo que un Estado debería solucionar con políticas de Educación, Salud y Acción Social.

Sólo bajo esta ideología es posible entender por qué le pegaron a alguien que –por ejemplo- defiende a “los actuales o potenciales delincuentes”. O banca a los organismos de Derechos Humanos que “ponen palos en las ruedas” para el desarrollo de este plan. O que se enfurece porque detienen a chicos (no cualquiera, sino a seguidores de su causa) porque se negaban a identificarse ante los guardianes de la seguridad.

También bajo esta ideología es posible entender por qué lo de la zona liberada en Plaza Huincul, por qué el crimen de Fuentealba, por qué la represión a los Mapus en el interior, y por qué cada día, cada noche, cientos y cientos de chicos y chicas que viven en la “hot spot” del oeste, son detenidos, apaleados, vejados y basureados, por el simple hecho de formar parte de algún grupo de riesgo. De riesgo para la sociedad de hombre y mujeres honestas, claro. Incluidos –insisto- los funcionarios, ex funcionarios, gobernantes y ex gobernantes corruptos.

Es decir: no sólo está vigente la policía sobischista. Podemos decir a esta altura de los acontecimientos, que el PIS de JOS es ahora el PIS de JAS.

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