¡Renuncie Vincent!

Siete días de política

siete diasFue el clamor popular escuchado en las calles de San Marín de los Andes el viernes pasado. Una multitudinaria marcha salió espontáneamente en defensa del Hospital al saberse de su crisis terminal. Hasta la intendenta pidió la renuncia del ministro de salud. Vincent el sábado prometió otra vez soluciones en cuotas.

Por Marcelo Pascuccio

Muy probablemente la renuncia del ministro no soluciona el problema pero quedó demostrado que su permanencia no solo no mejoró las cosas, se empeoraron aún más.

Sabiamente en la marcha se escuchó a vecinos decir “si no hace nada por el hospital que supo dirigir qué queda para los demás”. El Hospital de San Marín de los Andes “Dr. Ramón Carrillo” tuvo al actual ministro de salud como director en tiempos de sobichato y supo como pocos sobre el deterioro que sufrió su hospital y el sistema en su conjunto, al tiempo que se engordaban las billeteras de los dueños de las clínicas privadas con las derivaciones.

“Si el ministro Vincent no es capaz de solucionar los problemas de su cartera y ya no se atiende ni lo urgente que renuncie”, dijo enojada la intendenta Luz Sapag, en declaraciones a una radio local. No faltaron quienes tiñeron las declaraciones con tintas de política partidaria. Se sabe en la ciudad lacustre que el todavía ministro tenía intenciones de candidatearce a intendente en el 2011. Como sea, tanto Luz como los miles de vecinos y vecinas de San Martín tienen razones sobradas para justificar el pedido. En todo caso Vincent está haciendo todo lo posible para no poder si quiera volver a San Martín.

El conflicto estalló cuando trabajadores y trabajadoras de la cooperativa que realiza la limpieza al hospital cumplieron su cuarto mes de no cobrar los sueldos. Hace 4 meses que no cobran por falta de pago del ministerio a la cooperativa. Los salarios no superan los 1500 pesos. El ministro de Salud de la provincia, en otro desacierto más, convocó a otra empresa para prestar el servicio en vez de pagar algo de lo que se le debe a la cooperativa.

La falta de pago a proveedores del hospital acumula una deuda de casi 500.000 pesos que incluye, falta de pago de luz, gas, agua, teléfono y combustible para las ambulancias.

La zona sanitaria IV, que comprende los hospitales de Villa La Angostura, San Martín, Junín de los Andes y Las Coloradas, tiene una deuda a proveedores de más de 900.000 pesos.

El director del hospital de San Martín Juan Cabrera dijo que si todavía funciona el hospital fue por la buena voluntad de los proveedores de servicios, particularmente de las cooperativas que suministran el agua y el teléfono. El hospital estuvo funcionando solo para urgencias y el director advirtió que si no se hacía algo urgente el lunes tenía que evacuar el hospital. Vincent llegó el sábado a San Martín y dijo “el problema es real” y prometió pagar en cuotas la deuda a la cooperativa. Ante un depósito concretado se “normalizó” el precario servicio de salud.

Daniel Vincent ha sobrevivido a lo que fue el escándalo de la lista de los 100 ñoquis en el sistema de Salud de la que nada se supo; el hospital Castro Rendón de Neuquén Capital ha tenido falta de suero y analgésicos además de la falta de especialistas que hace años sufre; hace un mes funcionó una sola ambulancia en el hospital más importante de la provincia y la deuda a proveedores que enfrenta llega al millón de pesos. Sólo resta imaginar la situación que enfrentan las salitas o centros de salud cuando el hospital cabecera se encuentra sumergido en semejante crisis.

Por todo esto resulta lógico el pedido de renuncia del ministro, ya sea por que resulta inútil para la tarea encomendada de recuperar el sistema o porque es útil para la tarea que muchos creen que realmente le ha sido encomendada, la de administrar el vaciamiento del sistema de salud. Si estamos dispuestos a creer que no hay dinero, que no se pueden redireccionar partidas para priorizar la salud pública y que inevitablemente vamos hacia el final de sistema, ¿Qué cuestión hace que Vincent permanezca conduciendo este Titanic sin mostrar ni un poquito de remordimiento? El saberse instrumento inútil, o útil para el vaciamiento, debería reñirlo con la moral y la ética, o por lo menos con el juramento hipocrático.

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