Mapuche

Foto-Grafías

foto-grafiasDesde 1492, los medios de comunicación han jugado un papel relevante en el trato racista y discriminatorio que las sociedades y los gobiernos han dado a las comunidades de aborígenes y descendientes de indígenas en América Latina. Y en esto, la Patagonia no fue la excepción.

por Mario Galdeano

‘No conozco persona distinguida de nuestra sociedad que lleve apellido pehuenche o araucano. […] En América todo lo que no es europeo es bárbaro: no hay más división que ésta: 1 º, el indígena, es decir el salvaje; 2 º, el europeo, es decir, nosotros, los que hemos nacido en América y hablamos español, los que creemos en Jesucristo y no en Pillán (dios de los indígenas)’, expresaba el pensador político Juan Bautista Alberdi, en su libro Bases.

Por la construcción de su prosa, no sabemos si Alberdi era un consumado racista, pero la historia de la Argentina nos muestra que desde su fundación en 1580, el desprecio y la humillación contra esas minorías étnicas a través del lenguaje fueron prácticas comunes.

En la Patagonia, durante y después de la campaña al desierto, esos métodos eran moneda corriente. Y el territorio del Neuquén no fue una excepción de las tropelías cometidas por el hombre blanco hacia los indígenas. Del lenguaje administrativo y el empleado por los diarios y periódicos, emergían con soberbia y etnocentrismo europeo palabras como ‘indígena’, para designar a una persona, ‘temerario salvaje’, ‘bárbaro’ o ‘déspota’.

En un documento administrativo de un Juzgado de Paz, de la actual capital del Neuquén, con fecha del 25 de agosto de 1904 puede leerse el texto: ‘Señor Jefe de Policía del Territorio. Los vecinos, indígenas Juan Romero y Francisco Antillan, se han presentado a este Juzgado en queja contra […]’.

Años después, el 12 de septiembre de 1954, con motivo de la inauguración del actual monumento del general José de San Martín, el presidente del Concejo de la capital del Neuquén, Cortez Rearte expresa un discurso publicado por el diario La Provincia: ‘Señores…este pedazo de suelo, en este lejano sur argentino, bajo el cual moran los recuerdos aún, de las víctimas casi ignoradas del bárbaro que la habitó, es un símbolo de vanguardia de la evolución en la nueva Argentina […] Aquí…justamente…aquí donde se levantaba el toldo o la tapera del déspota, levántase hoy, triunfal, como iluminación de progreso […]’.091013galdeanomapuce

En el acto también habló el comandante de la Sexta División del Ejército, el general Falconier, alocución que fue publicada por otro diario de la capital llamado Opinión Pública: ‘[…] Cincuenta años atrás, un esforzado y temerario grupo de varones, echaban cimientos de lo que hoy constituye la bella y progresista ciudad de Neuquén. Antes que ello lo hicieran, pasaron por estos valles, rumbo al desierto y a la cordillera, las legiones armadas de la patria, que después de expulsar de las pampas argentinas al temerario salvaje, lo persiguieron para atacarlo y rendirlo en sus últimos reductos’.

¿Qué dato relevante agrega el término ‘indígenas’ al primer texto, cuál era la necesidad de dejar asentado que tales personas tenían esa filiación étnica? Mientras que en las crónicas de los dos diarios que le siguen, puede observarse el racismo de la sociedad de esa época hacia los indígenas.

Pese a que hoy ningún militar, funcionario, político o periodista se arriesgaría a emplear dichos términos, o equivalentes, por temor a una condena social o de las instituciones defensoras de los derechos humanos, el racismo y la discriminación continúan en nuestras sociedades contemporáneas con otras formas más sutiles. Eufemismos, giros, modismos, ediciones de fotografías, y omisión de informaciones relacionadas al asunto, revelan que las formas han cambiado, pero las actitudes no.

Mapuce

Es a través del lenguaje empleado en las crónicas precedentes que observamos el racismo, la discriminación, y la segregación que le propinaba esa incipiente sociedad a los pueblos indígenas que habitaban estas tierras. Porque el idioma que emplea una sociedad revela su pensamiento, su cultura, su idiosincrasia y el trato, respeto y espacio que esa comunidad le otorga a los grupos minoritarios, sean estos religiosos, políticos o étnicos.
Pese a que desde 1983 estamos habilitados al debate, aún puede detectarse en el lenguaje utilizado en los medios de comunicación locales, la falta de convivencia e integración que aún tienen los distintos estamentos y grupos que componen nuestra sociedad.
Un botón de muestra es el trabajo que despliegan las agrupaciones mapuches para difundir su identidad y cultura a través de su lengua. Entre los vocablos que más sobresalen en los comunicados que llevan a las redacciones de los medios de comunicación se destaca ‘mapuce’. Ante esto, algunos periodistas tontos ceden y escriben en sus noticias el vocablo ‘mapuce’ en reemplazo de ‘mapuche’ o viceversa.
Digo noticias, y por tanto digo formato periodístico de noticia, con sus reglas de claridad para que el mensaje pueda ser decodificado por el receptor y no de opiniones o nombres propios, que deben respetarse como tales. Digo periodistas tontos, porque quizá estén inducidos por la moda, la mercadotecnia y el esnobismo y porque lo apropiado no sería el reemplazo sino la traducción y la utilización de ambos idiomas. ¿Por qué el término ‘mapuce’ debería sustituir o desplazar a ‘mapuche’ o viceversa? No se trata de una lucha cuerpo a cuerpo, sino de convivencia entre el español y las lenguas minoritarias.

Dibujo2A 517 años del desembarco de Cristóbal Colón, a 149 años de la actitud delirante del francés Orélie Antoine de Tounens, quien se autoproclamó Rey de la Araucanía y Patagonia, y ante el primer juicio a descendientes de mapuches por toma de tierras, aún nos encontramos en estas latitudes con el feriado nacional: Día de la raza, tal cual lo declarara en el país en 1917 el ex presidente Hipólito Yrigoyen. Por su parte, los denominados pueblos originarios sostienen que esa fecha debería cambiarse para el 11 de octubre con la designación de ‘El último día de libertad’. Mientras que para el Instituto nacional contra la discriminación, la xenofobia y el racismo, el tradicional nombre debería sustituirse por el ‘Día de la diversidad cultural americana’.
Estas posturas tan disímiles también reflejan que a nuestras sociedades contemporáneas les importa un bledo encontrar un tratamiento adecuado para hacer justicia a los primeros pueblos que habitaron y habitan estas tierras.

3 comments

  • Yo creo que se trata fundamentalmente de no admitir los crimenes del pasado en contra de los pueblos originarios. Reconocerlo seria suicida ya que obviamente entrarian en juego la titularidad de la tierra. Y se trata justamente de no ceder ni un palmo de lo robado por los “proceres”. De ahi el racismo, desprecio hacia el derrotado. Disminuirlo lo mas posible hasta hacerlo desaparecer. Con la asistencia del poder politico y militar en manos de los nuevos amos la lucha de los pueblos indigenas por la devolucion de sus derechos se convierte en una lucha heroica digna de apoyo.

  • Realmente cuando se quiere se puede ser tendenciosos, como esta nota pinable, desde lo subjetivo de las citas, extraidas de todo contexto, cuanto de la verdadera historia mapuche, ya que los primeros en diezmar, y aniquilar a los pueblos originarios del centro y sur de la argentina fueron precisamente los mapuches, quienes ya entendían de prebendas, negociados, actitudes arteras y aventajadoras de sus coetaneos, al pactar con el huinca para destruir a los pehuenches y tehuelches que realmenta habitaban el suelo argentino, a cambio de poder, hegemonía y por sobre todo tierras, que no les pertenecían, ni les hubiese pertenecido de no ser así. Por todo ello, nosotros los argentinos DEBEMOS REINVINDICAR A NUESTROS PRIMITIVOS HABITANTES, los pehuenches, y los tehuelches, que sufrieron el exterminio por parte de los mapuches que hoy siguen intentando obtener lo que no les corresponde violando las leyes.

  • Hay algo que no puedo entender de quienes, juzgando hoy a hombres del pasado, califican al Estado Argentino como estado genocida por La Campaña del Desierto…los que leímos a los clasiscos de la Guerra contra el Malon, y son muchos los libros que hay, leimos de muchos crimenes cometidos grupos comandados por caciques de pueblos originarios. Juzgando hoy a esos hombres del pasado ¿Como deberia ser calificado Calfucura?¿Y otros caciques de esa epoca? Secuestro y asesinato de menores, violaciones masivas, privaciones de libertad, destruccion de pueblos, saqueos….
    La Corte de la Haya o cualquier organizacion defensora de Derechos Humanos seria no podria menos que considerarlos genocidas. ¿No sería correcto juzgar a los hombres del pasado considerando los principios eticos y morales de su tiempo?

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