¿Una falla en la matrix?

Digo lo que siento

digo-lo-que-sientoYa no es el hombre fuerte de la provincia. Ya no maneja la agenda, ni el tiempo, ni el espacio. En Neuquén no se movía una hoja sin que él lo supiera. Ahora los vendavales lo despeinan, le golpean la cara, le tuercen el rostro y le oprimen los dientes. Lo hacen temblar el labio y la pera, y desatan una risita nerviosa, incontrolable, frenética, espasmódica. Jeje-jeje.

Por Fabián Bergero

Jorge Omar Sobisch es una imagen gastada, patética y ruinosa de lo que fue hace apenas dos años. El hombre fuerte tiene ahora 300 seguidores (¿incondicionales o contratados?) que estuvieron dispuestos a hacerle el aguante frente a los tribunales desde la noche anterior. Llevaban consignas aprendidas. Por ejemplo: “Vamos Jorge”, “Aguante Sobisch” o “Sobisch 2011”. Nada nuevo ni original.

Las huestes estaban capitaneadas por un hombre tan impresentable como el mismo JOS: Oscar Cacho Guitérrez, un ex funcionario y diputado que si no tiene causas con la justicia, es porque Sobisch le hizo el mejor regalo que alguien puede hacer a todo funcionario sospechado: la impunidad. También Gloria Sifuentes, la descontrolada dirigente del MPN que está tan dispuesta a dar su vida por JOS como a negociar con JAS. Estuvo Federico Brollo, un oscuro ex funcionario cuyo currículum debe decir: “fui la sombra de Sobisch”. También estaban otros ex ministros y funcionarios menores.

Fue una pena que no concurriera ninguno de los que hoy están con Sapag, como José Brillo, Alicia Comelli, Leandro Bertoya, Ernesto Seguel, el Rolo Figueroa, entre otros. Con ellos, la procesión tal vez se hubiera duplicado.

Esta Corte de los Milagros hizo el trámite menos amargo para este hombre que quiso ser presidente y cosechó el 1,5 por ciento del favor nacional. Su discurso de mano dura, de hombre que no tolera los cortes de ruta, ni los piquetes ni la sublevación, de deshizo cuando todos y todas las argentinas descubrieron que JOS llegó a matar para lograr su objetivo. Algo que –por ahora- en este país no se tolera. Y menos cuando se mata a “uno de los nuestros”.

Pero más allá de estas cuestiones del pasado, el ahora hombre débil tuvo que cumplir órdenes de otro. Un juez –un pequeño juez, habrá pensado JOS- le impuso una cita para un determinado día y hora. Lo obligó a ir a declarar ante un tribunal. “A mi, que construí un escudo infalible con los millones y la confianza de los neuquinos para nunca tener que pisar uno?”, se habrá preguntado.

Incluso en sus noches de desvelos hasta habrá querido saber quién se cree que es este mequetrefe de apellido irrecordable e impronunciable.  Elosu Larumbe, un juez de unos 40 años, hombre correcto, medido, controlado –es decir, un hombre en funda de abogado que no cometería jamás los desatinos de la jueza Parrilli- llegó a su cargo a través del Consejo de la Magistratura. ¿Pero cómo es posible? ¿Acaso el Consejo no debía velar por la integridad del sistema?

Tal vez, Elosu Larumbe sea una falla. Una falla en la matrix. Un error, una filtración. Inconcebible, si. Pero una falla al fin y al cabo. Y por esa grieta se coló lo que a esta altura del desquicio y la corrupción, podría ser considerado “un hecho menor”. Porque la represión a los y las docentes de Plaza Huincul aquel 30 de marzo del 2006, no tiene ni punto de comparación con el crimen del docente Carlos Fuentealba, ni con los tremendos hechos de corrupción que no se investigan ni avanzan: Temux, Damovo, Iadep, Bonos, enriquecimientos ilícitos, colonización del poder judicial, etcétera, etcétera, etcétera y etc.

Nuestro colega, Jorge Gadano, hizo este sábado una apreciación que comparto, pero que forma parte de los delirios místicos de este maestro del periodismo, que osamos compartir: ¿y por qué la justicia mira la totalidad de los crímenes en vez de uno por uno? Desde mi humilde trinchera le respondo:

1)      porque no se anima

2)      porque no hay quien lo haga

3)      porque no hay instancias superiores que lo banquen

Es que no hace falta una sola falla en la Matrix. Hacen falta muchas. Y más que fallas, lo que se necesita es una caída del muro de Berlín dentro de este Poder del Estado, que de lugar a hombres y mujeres que estén dispuestas a devolverle a la justicia lo que perdió en Neuquén: confianza, credibilidad y –paradójicamente- justicia.

Claro que para eso, hay que ver qué pasa con este “pequeño” caso. Si –tal como nos propuso el hombre débil de la provincia- todos y todas leyéramos el expediente, nos encontraríamos con que no hay coartada posible. Los invito a ver el blog del periodistas especializado Guillermo Berto (Relevo de pruebas)  en el que aparece tanto la acusación como la notita presentada por los abogados del ex para eludir la justicia.

“Aquí está hablando un hombre político y un gobernador, que no es inocente, la responsabilidad de no actuar de la policía de la provincia tiene un nombre y apellido, y un responsable, que nadie se confunda se llama Jorge Sobisch y es el Gobernador de la Provincia que le ha dicho al Jefe de Policía y a sus colabores que no actúen, cuando yo creía que estaba en riesgo la paz social, y si alguien cree que esa orden no se condice con la responsabilidad política que yo tengo está la justicia para definirlo”.

Si no es inocente, si admite que dio la orden al jefe de Policía y a sus colaboradores, y si somete sus decisiones a la justicia, ¿por qué ahora le hecha todo el fardo a las autoridades policiales y se despega como en la mancha venenosa?

Aun si alguno de nosotros o nosotras quisiera analizar esto con una mirada objetiva –que no es mi caso- vería que al juez le quedan muy pocos caminos por seguir.

Claro que al fallar, tendrá que soportar sobre sus espaldas la furia de la bestia desatada de Omar Cacho Gutiérrez y Gloria Sifuentes, y sus seguidores “incondicionales”. Pero sabrá que del otro lado contará con el apoyo cómplice de miles de neuquinos y neuquinas que quieren volver a creer en la justicia, viendo que el que las hizo, las pague. Pero a todas.

Y un fallo en contrario, con las pruebas contundentes que el mismo JOS suministró, será una nueva lápida que algún día levantaremos los muertos y muertas de esta matrix desvergonzada.

Deja un comentario