La privatización de la tierra pública

POPURRI, Río suena
La foto tomada en el 2003 todavía muestra algunos exponentes de la hoy desaparecida diversidad de la laguna del barrio cerrado La Zagala.
La foto tomada en el 2003 todavía muestra algunos exponentes de la hoy desaparecida diversidad de la laguna del barrio cerrado La Zagala.

El 15 de marzo del 2007, el ex – intendente Quiroga firmaba un decreto de privatización de mas de seis hectáreas de tierras cotizadas según valores de mercado (que Fidus maneja especialmente en esa zona) en mas de 6 millones de pesos en Colonia Valentina Sur. Las compensaciones del beneficiario, un desarrollador inmobiliario, comprenden por esto, poco más de la mitad del valor de mercado de las tierras cedidas por el estado municipal.

Por Leonardo Datri

De acuerdo al decreto 193/07 la municipalidad cede por sustitución de obras, las tierras que los loteos de la empresa Fidus deben ser transferidas al fisco, cumpliendo con las respectivas ordenanzas de loteos 10573 de barrios cerrados y 3294 vigentes al momento del loteo de los cinco emprendimientos de la empresa en Valentina Sur. Las compensaciones que Fidus realiza “a favor” del fisco comprenden obras de “mejora” del balneario de Gatica, apertura de “pasos peatonales” públicos en la ribera, estudios hidráulicos y otras obras por un valor aproximado de 3.659.301,76 de pesos.

La generosa reducción a casi la mitad, del costo de las tierras cedidas y por ende lo que reduce el tenor de las obras con las que se compensa la cesión, conlleva a otra generosa contribución del Estado municipal al negocio inmobiliario explotado por Fidus en la costa e islas del río Limay. Las obras de mejora del balneario comprenden una inexplicable e innecesaria obra de movimiento de suelos de 27 mil metros cúbicos de suelos naturales de la zona, para elevar y supuestamente proteger de la erosión ribereña al balneario público. Parte de esos aportes de suelo provienen de una laguna cercana, lindera al barrio La Zagala, propiedad de estos mismos desarrolladores, que a su vez son los propietarios de Ecogestión SRL, la consultora ambiental más importante de la ciudad que realiza prácticamente todas las Evaluaciones de Impacto Ambiental que el municipio aprueba. La obra lejos de beneficiar a las instalaciones públicas, no es mas que una obra complementaria y necesaria para el desarrollador privado, porque lo que realiza no es ni mas ni menos que el encauzamiento de aguas que en caso de crecidas podrían acumularse en sus propios emprendimientos. La laguna a la que hacía referencia era un antiguo y no menor cauce natural del río rellenado por el propio municipio hace varios años. Este brazo desembocaba en la zona de juegos del actual balneario. La reapertura del brazo y otro cercano, y la construcción de un terraplén sobre la playa que los bañistas emplean cada verano, solo favorece al encauzamiento de aguas de crecidas sobre tierras públicas desde la isla de Todero donde se realiza el principal emprendimiento de Fidus – Ecogestión.

Si bien es deseable y necesaria la reapertura de este brazo, esta obra debería realizarse conforme a las necesidades de uso del espacio en el balneario, lo que dicho sea de paso, embellecería al balneario y recuperaría su paisaje original. También debería realizarse conforme a medidas ecológicas, donde se debería priorizar la conservación del lecho de inundación del río como forma de preservar al ambiente natural ribereño, pero como forma también de permitir que el río en sus crecidas ocupe un espacio no urbanizado, lo menos intervenido posible, para facilitar la infiltración y el escurrimiento.

El terraplén realizado el año pasado, usted lo habrá apreciado este verano no solo favorece económicamente a un emprendimiento particular sino que habrá visto como esta obra fue realizada sin ningún reparo arquitectónico y funcional. Y habrá observado recientemente como las aguas de la última crecida del río inundaron a ambos lados el terraplén por lo que nos preguntamos entonces, cual es su verdadera función. Pienso que el terraplén no es necesario y mucho menos en el sitio donde se localizó. Esta obra solo se explica como medida para ayudar la evacuación de aguas de la laguna de Todero en caso de crecidas. Por eso es tan bajo y fue inundado a ambos lados, tanto por aguas del Limay como del brazo lindero con los emprendimientos de Fidus.

La crecida de otoño de este año inundó al balneario de calle Gatica a ambos lados del terraplén. Su construcción de dudosa resistencia, no tiene aun un justificativo claro.)
La crecida de otoño de este año inundó al balneario de calle Gatica a ambos lados del terraplén. Su construcción de dudosa resistencia, no tiene aun un justificativo claro.)

Frente al desastre y como medida de justificación de lo sucedido con el terraplén el municipio hace lo que mejor le sale: operaciones mediáticas tendientes a confundir. El encargado de la explicación fue el Director de Defensa Civil y hoy concejal electo Baggio. Este se mostró enojado por las erogaciones de las represas. Hacia fines de otoño, una serie de precipitaciones extraordinarias en la alta cuenca obligaron a un incremento de las erogaciones de agua, que alcanzaron caudales de cerca de los 1290 m3 permitidos. Recordemos que el río Limay ha experimentado en su historia reciente crecidas cercanas a los 1800 m3/seg y más atrás en el tiempo crecidas dos y tres veces mayores a esta última. La idea de Baggio era confundir acerca de la posibilidad de que el caudal sea manejado por las represas, lo que si bien es cierto, esta regulación está dentro del margen de posibilidades que da la naturaleza y las necesidades de operación del sistema de presas.

La municipalidad y sus técnicos no desconocen los problemas que derivan de urbanizar el lecho del río y que esto implica una serie de obra costosas; que en términos de cómo se orienta el proceso hoy en día, implicaría un claro subsidio del Estado a favor de los pocos neuquinos capaces de pagarle mas de cien mil pesos a Fidus por un lote en sus exclusivos barrios. Como lo expresé en el primer artículo de mi columna, también es sabido el daño ecológico que esto trae aparejado al bosque ribereño y a la estabilidad de las riberas a ambos márgenes. Es irrisorio también que ningún concejal de la oposición ataque la forma y el contenido de este decreto que reconoce que los estudios hidráulicos corresponden a un organismo provincial competente en recursos hídricos, pero por inacción de este (así fundamento el decreto) transfieren como parte de compensación a la propia empresa y su consultora, que de ninguna manera es objetiva en la materia (además de que dudo de las cualidades técnicas para un estudio de estas características). También en el contenido del decreto se extiende la traza del Paseo de las Costa y da por hecho la existencia de un Paseo del Limay que solo existe en esta normativa, como nuevo emprendimiento y por ende un cambio de uso del suelo al previsto por el código de planeamiento que tiene rango de ordenanza.

Esta normativa nueva de inversión pública, una vez más apunta a solucionar el problema habitacional y la crisis de disponibilidad de tierras de la ciudad… Pero la del sector más enriquecido de la ciudad, a expensas del daño ambiental, el deterioro y la reducción del espacio público, la destrucción de la institucionalidad y de los organismos técnicos y de control. Y como en este caso desplazando a organismos públicos altamente calificados para el diseño de obras hidráulicas que nos den seguridad y pautas para el manejo sustentable del río, como la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas, o partir del renunciamiento cómplice de la Dirección Provincial de Recursos Hídricos, a afvor de estudioos promovidos por las propias empresas inmobiliarias con su claro y evidente interés a favor de un uso funcional y controlado del río.

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