Lejos de casa

Artes

señaladorEl viernes 25 de septiembre se estrenará en la ciudad de Neuquén Nina, una película que aborda la trata de personas. (8300) web entrevistó a su directora, Sofía Vaccaro.

El filme tuvo su pre-estreno en el XI Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos, realizado en Buenos Aires, en junio 2009. Se presentó en Oberá, Posadas y en Encarnación, Paraguay.

Vaccaro estudió en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). Trabajó en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, Cuba. También en la Universidad Nacional de Cuyo, y en la Escuela Regional Cuyo de Cine y Video.

Durante su paso por Londres coordinó proyectos vinculados a la comunidad latina.

¿Cómo surgió la idea de hacer una película sobre la trata de personas?

Este proyecto surge a partir de un premio que recibí en el Festival Internacional “Oberá en cortos” de Misiones en 2006, por un cortometraje anterior, “Juva y washiná” que realizamos junto con mi compañero ingles, Teilo Vellacott, en Londres. (“Juva y washiná” son dos palabras en spanglish que significan aspiradora y lavaplatos respectivamente; y el corto habla sobre el desarraigo, soledad, clandestinidad y explotación laboral en la que vive un inmigrante colombiano sin papeles en Inglaterra).

El premio que nos dieron en Oberá consistía en algunos recursos para el desarrollo de un proyecto cinematográfico en la región del nordeste argentino. Formamos el equipo con los ganadores de menciones en los distintos rubros del Certamen Regional NEA del mismo Festival.

Teilo y yo aceptamos el premio y decidimos enfrentar el desafío de encarar este nuevo proyecto. Como él estaba en Inglaterra, yo comencé a investigar la realidad de la región del nordeste con la idea de hacer un documental. Viajé a Misiones y empecé a leer diarios locales, para ver de qué hablaban, y me encontré con varios artículos sobre tráfico y trata de chicas. Esas notas captaron mi atención y preocupación, y en ese momento sentí que había encontrado la historia del documental.

Leí que ya habías abordado el tema, pero enfocado en Centroamérica ¿fue hace mucho tiempo?

Fue en el año 2004, cuando yo estaba viviendo en Londres. Una amiga inglesa estaba haciendo un documental sobre tráfico y venta de niños en Centroamérica, y me convocó para colaborar en su proyecto. Ese fue mi primer contacto con la temática.

Lamentablemente ese documental no se pudo terminar por distintas razones, y posiblemente ese antecedente me haya motivado a querer seguir investigando, sin saber en ese momento que me iba a encontrar luego con la misma temática en mi país.

Es difícil cuando uno se enfrenta por primera vez con este tipo de temas, siempre tiende a creer que pasan en otra parte, lejos de casa, hasta que pronto descubre que no es así.

¿En qué testimonios te basaste para construir el relato?

Fue un proceso de investigación por etapas a lo largo de varios meses. Primero leí mucho, varios informes e investigaciones periodísticas. Luego comencé a charlar y entrevistar a algunos periodistas, activistas, y organizaciones que trabajaban en la lucha contra la trata de personas.

Fui a visitar a Claudia Lascano, que es la coordinadora de la Coalición de Organizaciones no Gubernamentales (ONGs) Alto a la Trata, que tiene base en Posadas, pero trabajan a nivel nacional. Claudia fue quien nos guió en la investigación y quien nos relató algunas historias de casos de víctimas que ella estaba siguiendo, asistiendo y denunciando.

Nos llevó a algunos barrios marginales de la región de donde habían salido o habían sido reclutadas varias chicas que fueron víctimas de trata. Yo decidí no entrevistar a ninguna de las víctimas (y muchos menos con una cámara), porque me parecía un poco violento para ellas que de pronto alguien las entreviste, porque está investigando para una película, aunque la película fuese para denunciar este delito, pero no me sentía con el derecho de irrumpir en sus vidas y hacerles preguntas…

Escribimos el guión, junto a Teilo y Pedro Frías.

Tengo entendido que se filmó en dos escenarios: Misiones-Argentina y Encarnación-Paraguay, ¿los actores y las actrices son del lugar?, ¿Qué criterios consideraste a la hora de la selección?

Sí, se filmó en Oberá, Posadas, Encarnación y en la frontera que une estas dos ciudades.

Dentro del elenco, la minoría son actores y la mayoría son no-actores, gente del lugar que hacen de ellos mismos prácticamente, como es el caso de Natalia Gutiérrez que representa a Lourdes, la niña paraguaya que es captada y llevada engañada a Buenos Aires, proveniente de un barrio marginal llamado Ita Paso.

Natalia vive en ese barrio donde filmamos y la historia que ella cuenta, es una historia muy común que sucede a las chicas de ese barrio, tanto que le podría haber pasado a ella misma, pero por suerte no sucedió y mucho menos después de haber actuado en la película.

Otro caso de no-actriz es el de Marité Ocampos, que interpreta a Perla, la reclutadora. Marité no hace de ella misma, sino al contrario hace de su opuesto, o su enemigo. Marité es miembro activa de una colectiva feminista de Encarnación, ONG Kuña Roga, que trabaja en la prevención de trata de personas. Ella conoce perfectamente el perfil y características de las reclutadoras, entonces tuvo todos los elementos para componer su personaje, sumado a su deseo de actuar por primera vez, como el caso de Natalia.

En el caso de Nina, yo quería que fuese una actriz. Hicimos un casting de actores en Posadas y allí encontramos a Muriel Morgerstern, que hizo un trabajo excelente con solo 18 años.

Ortega, el otro reclutador que traslada a las chicas, también quería que fuese un actor. Y comenzaba a aparecer la imagen de Daniel Valenzuela en mi cabeza cuando escribíamos el guión.

El resto del elenco es de la región.

En la ciudad de Neuquén está previsto que Nina se presente en la Universidad, y que además se muestre en escuelas, como ya ha pasado en otras ciudades, ¿cómo se sienten los y las jóvenes cuándo la ven?

A mi me sorprendió la buena aceptación de los estudiantes adolescentes que la vieron. Pensé que iba a ser difícil mantener su atención durante los cincuenta minutos que dura la película, hasta el final. Pero yo creo que lo bueno que tiene esta película es que permite que los chicos se identifiquen, sobre todo las chicas se identifican mucho con Nina y Lourdes, y ese era un objetivo claro desde el comienzo del proyecto. Por eso decidimos hacer una ficción en vez de un documental, que permita involucrar al público en la historia.

¿Conoces los casos de Florencia Pennacchi y Otoño Uriarte?

Sí, conozco ambos casos. En Buenos Aires tuvo más repercusión el caso de Florencia, que estudiaba en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

Más información sobre el tema:

www.casoveron.org.ar

www.oimconosur.org

No a la trata-Alto Valle Rio Negro y Neuquén

no_a_la_trata@gruposyahoo.com.ar

sincautivas@yahoo.com

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