Aniversario de Neuquén: Historia de dos ciudades

Cotidianas, SECCIONES
Edificio del Correo en Neuquén, 1942. Foto Archivo Histórico
Edificio del Correo en Neuquén, 1942. Foto Archivo Histórico

En la década del 70, expertos urbanistas imaginaron Neuquén como una ciudad moderna, planificada y con  servicios para todos. Sin embargo, hoy está a un abismo de esa comarca soñada.

Por Eduardo Marchetti y María Victoria Alfonso

Urbanistas consultados por (8300) coinciden en que vive un pésimo presente caracterizado por el desorden y las desigualdades. Una arquitecta con experiencia urbanística en el municipio, un catedrático en la materia y un agrimensor que trabajó en la planificación desde la comuna, describen la ciudad como un lugar no placentero, no amigable y similar a un campamento petrolero. Neuquén es dos ciudades: una que no para de crecer y se degrada, y la que se planificó y no fue.

Mercedes Martínez es arquitecta, con una residencia de 25 años en esta capital que le han sido suficientes para conocer en profundidad los problemas urbanísticos de Neuquén. Casi diez años en el área de planificación del municipio y el resto en similares tareas en la provincia, solventan su posición crítica sobre el desarrollo urbano de la ciudad. Coincide con colegas suyos en que es un mito que la ciudad no tenga planificación. “Desde finales de los 70 la tiene; el problema es que los intendentes de turno han ignorado esas normativas, contribuyendo mancomunadamente a desordenar una ciudad que, con los años, se ha convertido en hostil y nada placentera para sus habitantes”.

Hasta esa década, la comarca había crecido muy lentamente pero sin un ordenamiento preestablecido. En los años 75/76, cuando ya se notaba el impacto que tenía sobre esta ciudad el desarrollo de las obras de El Chocón, y la actividad petrolera que se había transformado en un gran atractivo en relación al resto del país, “la municipalidad empezó a tomar conciencia del problema y resolvió encarar un plan de ordenamiento a través de una planificación integral de la ciudad”, dice Martínez.

Según la profesional, las hipótesis de crecimiento estaban dadas hasta el año 1995, y, con una proyección de crecimiento que duplicaba su población cada 10 años, se estimaba que la expansión iba a ser hasta el aeropuerto. “Todo estaba establecido para que creciera ordenada y armónicamente para luego acompañar ese plan con los servicios”, recuerda la profesional que vivió esos años desde la comuna.

Extraña pareja

Pero la armonía se rompió, y la ciudad se transformó en un caos. Martínez adjudica el desorden urbanístico a dos situaciones que aun hoy persisten. Una de ellas es la convivencia en un mismo ejido de los estados provincial y municipal, “con el agravante de que la comuna era prácticamente una oficina más de la provincia, porque dependía mucho económicamente de ella” dice. Asegura además que como había muchos intereses en juego, era muy difícil sostener un proceso de planificación. “Creo que hoy sigue siendo difícil la situación, porque siempre existieron otros actores ajenos al gobierno local que decidían sobre la ciudad. Es decir, un gran constructor de la ciudad que fue el Estado provincial”.

Como ejemplo de ese avasallamiento provincial menciona la construcción de planes de vivienda alejados del área urbana, en lugar de ir completando los espacios de la ciudad para su crecimiento ordenado y orgánico. Eso, además, provocó gastos importantes en infraestructura. Según Martínez, el gobierno provincial imponía esas obras aunque desde el municipio se suplicaba que no las ejecutaran. “Esto fue muy dañino para la ciudad porque se descontroló su crecimiento. Había planificación, pero se impuso esa idea originada en el Estado provincial y así era imposible materializar esa planificación. De esa manera en la década del 80, la ciudad creció pero con grandes vacíos intermedios con una población que estaba comenzando a aparecer en la periferia sin un ordenamiento, sin infraestructura de servicios domiciliarios o sociales. Así se fueron formando los ghettos de esta ciudad con los más excluidos que no podían acceder a la vivienda”, asegura la profesional.

¿Qué consecuencias trajo aparejado esa situación? “Se comenzó a alentar la expulsión de los más pobres al borde de la ciudad y muchos vislumbraron que esa situación se le iba a venir encima al resto de la población y no se iba a poder sostener. De hecho la crisis del 2001/2002, de alguna manera, reafirmó esa presunción”.

El ultraje

El otro gran problema que tuvo la planificación de la ciudad fue la especulación inmobiliaria. Martínez sostiene que el sector privado “no acompañó para nada ese proceso de urbanización ordenado y el Estado municipal fue permisivo ante esa actitud. De hecho, a mediados de los 80, y ya con un gobierno democráticamente elegido, hubo tantas ordenanzas de excepción que podríamos agruparlas en un libro más voluminoso que el mismo código de planificación”. Lo grave –señala- es que ese proceso de excepciones se dio en el inicio de la etapa constitucional. El mismo Concejo Deliberante se transformó en el órgano municipal que no respetó su propia planificación. En otras palabras: “representó más los intereses privados que los del conjunto de la sociedad”.

En aquellos años, el periódico local La Trastienda, bautizó a los ediles como “los excepcionales”.

La situación hoy no ha cambiado demasiado, a pesar de que a fines de los 90 se confeccionó el Plan Urbano Ambiental (PUA), con una amplia participación de diversos sectores de la sociedad. Pese a eso –lamenta Martínez- “la especulación inmobiliaria sigue siendo muy fuerte”.

La profesional abona su postura con varios datos más, pero se destaca uno paradigmático de los caprichos inmobiliarios apoyados por la indiferencia estatal. “Santa Genoveva se empezó a gestionar por los 70, con un barrio parque con lotes amplios, la idea fue muy linda como calidad urbana. Pero como hubo tanta presión y como ya no se podía subdividir, empezaron a aparecer los PH y no había legislación para evitarlo, y si se sancionaba una ordenanza para evitar eso aparecían las excepciones. Entonces se perdió toda esa calidad que tenía en principio y se transformó en un amontonamiento de viviendas como lo vemos hoy”.

Por eso, insiste en que “los sectores privados de Neuquén son muy fuertes, y muy vinculados a las estructuras de gobierno”.

Cultura del campamento petrolero

Aarón Fainberg es director de Planeamiento de la Municipalidad de Cipolletti y docente investigador. Tiene a cargo la cátedra Planeamiento Urbano en la Facultad de Ingeniería de la UNC. Este arquitecto se dedicó a analizar en profundidad las causas históricas del presente neuquino. Concluye en que esta ciudad es aun “un campamento petrolero”, sobre todo por razones culturales que se originan en el quiebre de un modelo.

Coincide con su colega Martínez sobre la perspectiva que existía en la década del 70 sobre el crecimiento de Neuquén. Afirma que a partir de la construcción de las centrales hidroeléctricas y de la explotación del gas y del petróleo en la época de Frondizi, en un lapso relativamente corto, se produjo el quiebre del modelo de asentamiento que tenía hasta entonces el alto valle.

“Las ciudades más importantes tenían poblaciones relativamente parejas, lo cual hacía que funcionara lo que César Bapsñarsky llamaba ‘la ciudad dispersa’, típica de los asentamientos granjeros”. Regina, Roca, Allen, Cipolletti, Neuquén, tenían poblaciones que hacían que éstos asentamientos se abastecieran entre sí como si fueran un gran barrio. “El modelo –asegura Fainberg- se quiebra cuando Neuquén duplica la población de la ciudad más importante que era Roca. Esto pasa en el boom de los 70 y 80. La única ciudad del país después de Rosario que en el censo del 95 duplicó la población”.

Fainberg sostiene que el quiebre de ese modelo llevó al surgimiento de una “cabecera metropolitana”: Neuquén aparece como núcleo denso rodeado por Plottier, Centenario, Cipolletti. Pero este quiebre no fue avizorado desde el municipio, al menos sistemáticamente. “Hubo intentos sueltos de acordar algunas cuestiones pero no un sistema que permitiese trabajar orgánicamente y poder mitigar sus impactos negativos”, dice Fainberg.

A esto se sumó la sucesión de golpes de Estado que impidieron detener el fenómeno a tiempo. Quedó como recuerdo la cultura planificadora de gente que tuvo muy buena visión.

Fainberg también coincide con su colega Martínez en que Neuquén tiene una mentalidad inmobiliaria que decidió avanzar son reparos sobre la zona productiva, y recuerda que eso forma parte de la historia de Neuquén desde sus orígenes. “El sólo hecho del traslado de la capitalidad desde Chos Malal a la Confluencia en 1904, implicó un pensamiento consecuente del desarrollo inmobiliario  acompañado luego por la cuestión de las tomas. Mucho de los barrios que vemos consolidados en Neuquén fueron originados a partir de la regularización de tomas”.

La excepción mata la norma

La herramienta más poderosa contra la planificación, es la excepción. Como dicen los profesionales: la excepción mata la norma.

Como lo explicaron Martínez y Fainberg, la planificado en los ’70 sucumbió ante las urgencias clientelísticas de los gobiernos que necesitaban planes de viviendas a cualquier costo. Y en los ’90, la norma fue el ambicioso Plan Urbano Ambiental, que corrió la misma suerte.

Jorge Barragán, agrimensor, ex director de Catastro de la Municipalidad de Neuquén, y actual secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de Cipolletti, asegura que “cuando llega la excepción generalizada algo está fallando. O estamos exigiendo demasiado, o realmente tenemos que ser estrictos para que se respete”.

En coincidencia con Mercedes Martínez pone el ejemplo del barrio Santa Genoveva. Ese sector “estaba pensado como residencial y terminó teniendo una densidad enorme. En un lote en vez de hacer una casa hicieron tres departamentos, entonces en una cuadra en lugar de tener 20 autos hay 60 por lo menos. Ahí no se paró a tiempo, tendría que haberse puesto firme en que eso esto es residencial y no se puede hacer esto otro. No estaba claro hasta dónde daba lo residencial, por lo que comenzó la especulación”.

Barragán también coincide con sus colegas en que la ciudad tuvo un crecimiento desordenado, y que una de las causas es la invasión del estado provincial sobre el municipal. “Si bien el municipio era conciente de que la ciudad tenía que ordenarse, sufrió el embate de la provincia que llevaba otro ritmo porque que construir viviendas”.

Sin embargo, también atribuye el caos a otras cuestiones, como por ejemplo el origen de las tomas que marcaron el desarrollo y la expansión urbana. “El municipio –dice Barragán- tuvo que ir detrás de estos asentamientos acomodando la urbanización”.

Pero ¿cuáles fueron los motivos de esas ocupaciones? Barragán tiene su respuesta. “Había una franja social que tenía posibilidades de comprar, pero no podía porque los costos de infraestructura que le exigía el municipio excedían su capacidad económica. Según su criterio, el Municipio tendría que haber analizado bajar la exigencia de infraestructura en ciertos lugares que estaban planificados para lotes con un perfil económico de trabajadores o residenciales bajos. Es decir, “garantizar las infraestructuras mínimas e ir acompañando posteriormente la realización de las otras obras”.

Barragán recuerda que las primeras tomas se originaron cuando finalizaron las grandes obras como Chocón-Cerros Colorados, lo que provocó que mucha gente que venía de otras ciudades o países, se asentara ilegalmente en tierras fiscales. “Después hubo otro momento donde los valores eran tan altos que no había forma de acceder a la tierra. Entre 1986 y 2006 no hubo loteos a los que pudiera acceder cualquier obrero pagando cuotas accesibles”.

Opina, además, que “el asentamiento ilegal fue uno de los ejes principales que desvió el ordenamiento. Se utilizó como herramienta política y el Estado terminó consolidando el barrio”.

Al igual que sus colegas, sostiene que la especulación inmobiliaria “es una situación atípica” en Neuquén, motivada por “el inversor que tenía la plata en el banco y que la volcó al sector inmobiliario, originándose valores que no tienen lógica ni razón de ser”.

Lo que los urbanistas no se atreven a prever hoy, es qué será de la ciudad de Neuquén dentro de algunos años, cuando los mineros hayan vaciado los yacimientos y emigren en busca de nuevas vetas. Qué ocurrirá con esos lujosos edificios y residencias, que quedarán tan vacíos como inaccesibles por su costo. Y qué pasará con ese cinturón de parches urbanísticos que configuran una verdadera política de improvisación del Estado, sea cual fuere su signo político.

El minero y el granjero

En su tesis de maestría, Aarón Fainberg hace un parangón entre las ciudades de Neuquén y Cipolletti. Sostiene que se diferencian, en especial, por cuestiones culturales. “Del lado de Cipolletti, ha predominado la cultura del colono, del farmer, y del lado neuquino, la del minero, de la frontera. La cuestión de la pertenencia, del arraigo a la tierra, forma parte del colono. El trabajar sobre los recursos naturales no renovables forma parte de la cultura del minero, del petróleo. No podemos decir que no sea de arraigo pero es otro tipo de mentalidad que se asocia mucho con el tema inmobiliario, de la toma y otras cuestiones. Independientemente de toda consideración político partidaria, la mayoría de los dirigentes de Río Negro provienen de áreas de colonización, y una parte significativa de Neuquén proviene de áreas mineras”.

En su estudio, sostiene que el granjero tiene el apego a la propiedad, a defender su ciudad como su lugar en el mundo. El hombre con cultura agraria reproduce sus recursos, el de la cultura minera los extrae y no los devuelve.

La apatía

La arquitecta Martínez asegura que la sociedad neuquina ha estado bastante apática con lo que sucedía y sucede en la ciudad. “Cada uno resuelve lo particular. Hoy mismo dejamos hacer en lugar de intervenir e involucrarnos en decisiones importantes. Somos muy indiferentes a cosas que ponen en juego la calidad urbana de su propia ciudad”. Y recuerda un pasado más comprometido: “A fines de los 70 –añora- se logró rescatar el Parque Central, con una movida ciudadana importante para evitar que allí se levantara una urbanización con una masa de cemento con edificios y centros comerciales que hubiera sido la pérdida de ese gran espacio verde y público”.

Esta nota fue publicada en setiembre de 2007 en el periódico (8300).

One thought on “Aniversario de Neuquén: Historia de dos ciudades

  • Quiero agradecer a todas las personas que se han comunicado conmigo,
    La educación virtual a distancia, es posible. Y, en realidad en el estado en que está la tecnología de las comunicaciones con la videocoferencia cada vez con mas calidad, definición menor costo, y popularidad, ya no se si considerarla a distancia, ya que estas desaparecen en el contacto cotidiano de le videoconferencia.
    Creo que en la difusión de las ideas, las noticias, el conocimiento, en definitiva la cultura de los pueblos estamos en un momento como nunca antes habíamos transitado.

    Un saludo cordial
    Guillermo
    miembro académico de la
    ACADEMIA NACIONAL DEL TANGO
    (f) Córdoba.

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