Enhorabuena

Desde el bar

desde-elbarEl sindicalista Luis Martínez denuncia hoy que se criminaliza la protesta. Pero las calles nunca lo vieron solidarizarse con otros gremios. Quiroga, también estuvo lejos de la solidaridad.

Por Eduardo Marchetti

El juicio que se ventila en una de las cámaras criminales de esta ciudad contra un grupo de afiliados al gremio municipal Sitramune, entre ellos quien fuera hasta hace algún tiempo su líder, Luis Martínez, acusados por el ex intendente Horacio Quiroga de coacción simple durante el prolongado conflicto gremial de hace cuatro años, nos ha permitido vivir con sumo agrado dos hechos no menores en la vida política de Neuquén, no registrados o no advertidos por los grandes medios de prensa locales y regionales.

Por un lado, Martínez, fiel aliado, seguidor y comprometido militante del sector sobischista del Movimiento Popular Neuquino –integró la Mesa Sobisch Presidente-, ha estado buscando desde antes que se iniciara el debate oral y público que lo tiene en la silla de los acusados la solidaridad de organizaciones gremiales, políticas y sociales, curiosamente a las que él nunca manifestó signo alguno de solidaridad. Pero ello no importa.

Lo que sí importa es que su situación de acusado lo ha llevado a contradecir a su líder, Jorge Sobisch. Y eso no es poca cosa, como se imaginará el lector. Ni mi perra Coca duda de que durante sus gobernaciones Jorge Sobisch criminalizó la protesta social, como sacado de un libro, si es que Sócrates escribió algo sobre el tema, como podría sospechar un ex presidente y amigo de JOS.

Pero Sobisch no sólo criminalizó el reclamo. Fue más allá. Con sus órdenes de liberar zonas, supuestos obreros apalearon a docentes en lucha. Y aun más allá. Sus directivas represivas llevaron a la muerte al maestro Carlos Fuentealba, también durante una protesta.

Luis Martínez, jefe absoluto de Sitramune en aquel momento, no dijo nada. Las banderas de su gremio no estuvieron en la calle cuando la calle se inundó de gente a las pocas horas de morir Fuentealba para repudiar a su jefe político Jorge Sobisch.

Tampoco estuvieron en solidaridad, por ejemplo, de otros obreros y empleados, comunidad mapuche, víctimas del accionar policial, etc.

Pero las vueltas de la vida han llevado a Martínez a cuestionar ahora que se judicialice –o criminalice- la protesta, cuando antes, al parecer, no le apetecía cuestionable. Enhorabuena.

Por otra parte, el acusador, el ex intendente Horacio Quiroga, ha admitido que tiene miedo, o que lo tuvo durante la protesta de Sitramune en 2005 que originó la toma del edificio central del municipio por más de 80 días. Hace pocas horas, cuando terminó de declarar en el juicio contra Martínez y demás, confesó a los periodistas que no concurrió a su trabajo en aquellos días de ocupación porque “tenía miedo”. Y qué mejor que combatir el miedo con un poco de relax.

Coca tampoco olvida cuando uno de los diarios regionales publicó una foto del ahora ex intendente esquiando en San Martín de los Andes en plena toma de la Municipalidad.

Admitir el miedo es buen signo de madurez política y como persona. Lástima que no tuvo en cuenta mientras patinaba por la nieve que muchos empleados que no adherían a la toma del edificio entraban y salían con miedo en medio de insultos, amenazas, escupitajos y otras yerbas propinadas por los ocupantes. Es más, a quienes osaron no ir a trabajar por “miedo” se les descontó el día no laborado. En este caso, también hay que decir: Cómo ha cambiado este muchacho con estilo compadrito del 900 que se comía a los leones. Quiroga, como nunca lo había hecho, confesó tener miedo. Y sin decirlo, se sinceró admitiendo que le importa muy poco lo que le ocurra a sus semejantes.

Enhorabuena esa sinceridad.

Y enhorabuena que dos titanes de la política neuquina hayan reflexionado, recapacitado y revisado sus respectivas acciones, y por qué no, haber intentado revertir el pensamiento de Manuel Belgrano sobre los políticos, por aquello de que “son partidarios de sí mismos”.

One thought on “Enhorabuena

  • Estuve en la toma del municipio en el 2005 y como yo muchos que no eramos seguidores de Martinez. En ese momento era lo unico que podiamos hacer los empleados municipales para que se terminara la dictadura que reinaba en el municipio. Me solidarizo con los 16 empleados muncipales que como yo pelearon en contra de el regimen de Quiroga, Sobich y Martinez. Somos muchos los municipales que en silencio y sin ninguna bandera acompañamos las luchas obreras.

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