La ideología desnuda del MPN

Digo lo que siento

digo-lo-que-sientoEl partido de gobierno sólo habla cuando le pegan a Sobisch. Dos hombres de dudosa autoridad, cuestionan pragmatismo e idología. Ellos ¿representan a sus cien mil afiliados?

Por Fabián Bergero

El Movimiento Popular Neuquino es un Partido atípico. Dificilmente se exprese públicamente en cuestiones, digamos, centrales para la vida de los neuquinos en particular, y de los argentinos en general. Es, por decirlo de algún modo, un partido apático, o antipático, según desde donde se lo mire.

Por ejemplo: ¿alguien sabe qué piensa el MPN (no hablo de sus diputadas y diputados, senadores o senadoras, sino del partido) acerca de la nueva ley de medios? ¿O sobre los super poderes? ¿Acaso alguien lleyó algún comunicado del partido acerca de la corrupción? ¿Del endeudamiento con el ISSN? ¿Del atraso en el pago a los proveedores? ¿De la represión? ¿Y del crimen de Carlos Fuentealba?

Podríamos decir que es un Partido que suele guardar un silencio bastante parecido a la complicidad. Si hicieramos un recuento de sus últimas manifesaciones públicas, veríamos que fueron (¡oh casualidad!) para respaldar a Jorge Sobisch,

Ahora, el ex gobernador fue citado por la justicia para que explique algo muy pero muy sencillo: por qué dio la orden a la policía de no intervenir para evitar que un grupo de militantes del partido atacara a los y las docentes que en marzo de 2006 bloqueaban el ingreso a la destilería de Plaza Huincul en medio de un plan de lucha.

Esta imputación contra JOS “despertó a la bestia”, como explicó alguna vez el ex diputado Oscar Gutiérrez. Ni lerdo ni perezoso, el Partido (así, con mayúsculas) emitió un comunicado (que debe ser el número dos o tres de su historia) en el que señala cosas tales como que:

  • Existe una campaña contra Sobisch

  • Se pretende “bloquear” su militancia “inalterable” en el MPN

  • Este plan, está fundado en un “crudo pragmatismo sin ideología”

  • Y se recurre a “herramientas legales” para tal efecto.

Así las cosas, sería importante tomar las palabras que usa el Partido, y ver hacia adónde van.

Hay una campaña

Que existe una campaña contra JOS, es algo claro: desde hace años, muchos sectores de la sociedad reclaman que Jorge Sobisch sea investigado por la justicia para cosas tan sencillas como:

  • que explique el origen de su patrimonio

  • que de cuenta del manejo disciplicente y arbitrario que hizo del poder

  • que responda por el desastre en que dejó la educación y la salud en la provincia

  • entre otras cosas.

A esto se sumó el reclamo para que sea investigado (imputado, mejor dicho) por haber sacado a las bestias civiles del partido en Plaza Huincul el 30 de marzo de 2006 y a las bestias armadas en Arroyito a correr, cazar y matar docentes en marzo de 2007.

Es, claramente, una campaña, a la que podríamos denominar genéricamente como: por la justicia y contra la impunidad. De Sobisch y de todos y todas las funcionarias que actuaron en esa época.

Contra la militancia

Veamos otros aspecto: ¿Se pretende bloquear la militancia de JOS en el MPN? A pocos debe interesarle tal cosa. Lo cierto es que sea del MPN, de la UCR o del PJ, lo que buscan estos sectores es que Sobisch pague por sus presuntos crímenes. Luego, si sigue siendo afiliado o no del Partido, es problema no de quienes apoyan la campaña sino de (¡oh casualidad II!) el Partido.

Con ideología

¿Se trata de una campaña basada en el pragmatismo y no en la ideología? Quienes hacen semejante aseveraciones son o ignorantes o estúpidos. La definición más ramplona de ideología, nos remite al concepto de un conjunto de ideas, pautas, creencias y convicciones que guían nuestras prácticas. ¿Se puede no tener ideología? No. No existe ninguna posibilidad. Quienes la niegan, son aquellos sectores de la derecha más recalcitrante de la república que asocian ideología con política, y que dicen no tener ideologías porque lo único que les importa “es el bien de todos” (pero no de “todas).

Son los mismos que -¡oh casualidad III!- confunden gobierno con Estado con el sólo propósito de montarse sobre élpara hacer y deshacer a su gusto y placer, tal como hicieron -¡oh casualidad IV!- Sobisch, su vice, ministros, secretarios y subsecretarios.

O sea: quienes encabezan la campaña por la justicia y contra la impunidad de Sobisch tienen ideología. Y son las pautas y valores que conforman su particular cosmovisión del mundo lo que les dice -nos dice- que el máximo responsable de un crimen (sea Ibarra, Duhalde, De la Rúa o Sobisch) tiene que ir preso.

Fuera de la ley

Los firmantes de la solicitada del MPN critican el hecho de que se recurra a “herramientas legales” para tal efecto. Está claro: ellos tal vez lo hubieran solucionado de otra forma. Quizás con la fuerza de las bestias civiles del partido o las bestias policiales. Pero con la justicia, tal vez nunca, jamás se les hubiera ocurrido.

Des-autoridad moral

La última consideración que -creo yo- es pertinente en este caso, es la que refiere a quienes firman la nota: Federico Brollo, ex vice gobernador de Jorge Sobisch, y Luis “Topo” Monti.

El primero, un hombre funcional hasta la exasperación al menemismo retardado que Sobisch implementó en la provincia y que acompañó todas las decisiones de su jefe: ¿acaso no le cabe ninguna responsabilidad por lo que pasó en Neuquén? Y a sus ministros? ¿O es que a ellos no se los puede investigar?

Y el otro, Monti, es el que tiene el raro privilegio de haber sido el primer funcionario sobichista condenado por corrupción, en el caso del uso de los aportes del tesoro nacional en su pueblo, Las Lajas.

Es decir: un poco escasos de autoridad moral. Aunque -como se ve- la suficiente como representar a un partido de más de cien mil afiliados en la provincia de Neuquén. Si no fuera así, deberíamos decir que los afiliados y las afiliadas están guardando un silencio bastante parecido a la complicidad.

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