“No se sabe si el fumar marihuana es perjudicial para la salud”, ley en trámite

Pobre la palabra, POPURRI

pobre-la-palabra–Economía de mercado –dijo Alterego mirando para la calle con rabia. Desde hace rato la tiene con esa muletilla. El mercado tiene la culpa de todo.

Por José “Chiquito” Moya

 

–Estoy de acuerdo que hay una relación entre el consumo privado de marihuana y el mercado. Pero la sentencia de la Suprema Corte apunta más bien al libre albedrío, a la libertad individual que…

–Libre albedrío, minga –acá están reorganizando el narcotráfico.

–¿Ud me dice que no penar el consumo favorece a los cárteles de la droga?

–¿Y Ud, que en este país se puede hablar de libre albedrío?

Gambeta corta, caño, sombrerito y cambio de frente, todo en la misma jugada. Alterego se inspira en las dudas del enemigo. Para colmo desde hace unos días no hace otra cosa que ver los veinte partidos de fútbol que ahora pasan por la TV. Lo llama resarcimiento.

–Mañana despenalizan el tráfico, y pasado mañana la venden en los super. ¿Sabe cómo se va a llamar la primera marca del atado legal de marihuana?

–No creo que se llame Saratoga –lo dije porque esa fue mi primera marca de cigarrillos allá por el 60.

–El nombre exacto lo tienen en secreto, pero seguro que va a tener por lo menos dos letras K. ¿Me entiende, no?

–Entiendo que Ud. me dijo que era una cuestión de mercado, y resulta que ahora me sale con la política, viejo. ¿En qué quedamos?

Me arrepentí en el acto. Pero ya era tarde.

–Ustedes no se cansan de repetir lo que dice el estatuto. Tienen que mirar más televisión. ¡Ahora resulta que la política no tiene nada que ver con el mercado! ¿En qué país vive Don Loco? Todo esto es lo que en el arte militar se conoce como “movimiento de pinzas”.

Cuando Alterego toma carrera no lo para ni la Unasur, Chávez y Evo incluido. Y eso que también se miró todo el cónclave en vivo y en directo. Se tomó un segundo para rematar la idea:

–¿Sabe dónde salta la justa? En la lucha contra el paco. Para el gobierno y el mercado se transformó en el diablo de moda.

–Pero el paco es una mierda –grité perdiendo el control.

–Precisamente. La lucha contra el paco es para que se consuma más marihuana. –y se me quedó mirando, anticipándome, como siempre, un par de jugadas.

–No deja de ser una ventaja –a mí a chicanero no me gana nadie –, la kanabis siempre se puede sembrar en el fondo de la casa, desde ahora libremente, esperemos.

–Eso si los sojeros no deciden cambiar rápidamente de semilla y monopolizan la producción de marihuana, que de lejos debe ser más rentable. Si sembrás por la tuya te la tendrás que ver con la Sociedad Rural.

Me pudo. Me rendí ignominiosamente.

Me parece que habría que establecer un control sobre las horas que cívicamente los ciudadanos pueden mantenerse frente a un televisor, incluyendo la selección de programas. Poner algún cajamar a esta ensalada de cultura canal-lesca.

Tendría que ser válido para el caso en que el oficialismo recupere las pantallas que supimos conseguir.

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