Winter sales

Foto-Grafías, POPURRI

foto-grafiasEl inglés es el lenguaje más poderoso e influyente en el planeta y los argentinos no escapan al idioma creado por el imperio. Es una lengua franca, y como tal, se incrusta, casi sin permiso, en todas las disciplinas y rincones.
Pero su robustez no es su rostro más peligroso, sino el esnobismo de las personas que creen que el empleo de palabras inglesas (innecesarias) da más prestigio que las nuestras.

Por Mario Galdeano

Los aromos en flor anuncian que la primavera está en camino y las tiendas de ropa se apuran en exhibir sus carteles de liquidación de la temporada otoño-invierno. Algunas boutiques, lo hacen con leyendas en castellano, otras en inglés, y las más osadas con un salpicado de ambos idiomas.

Aunque el lenguaje de la publicidad tiene la necesidad de ser simple, para llegar a la mayor cantidad de receptores-consumidores, constituye una de las disciplinas, junto con el marketing, que más vocablos nuevos de otras culturas introduce en el español. Empujados por la feroz competencia del mercado y la necesidad de mostrar constantemente un producto o servicio ‘nuevo’, los creativos de publicidad recurren al ‘efecto’ y para ello emplean el lenguaje, uno de los elementos más poderosos de la comunicación publicitaria.

No obstante, la búsqueda de expresiones lingüísticas atractivas por parte de las agencias de mercadotecnia, los lleva con frecuencia a contradecir la premisa de la publicidad: el mensaje debe ser claro y sencillo para que este pueda penetrar a la mayor cantidad de gente posible.

Esto puede corroborarse con una pequeña recorrida por la ciudad. La calle nos muestra que a muchos comerciantes tilingos les encantan los mensajes en inglés, aunque sus clientes no los entiendan…claro. Allí, pueden leerse leyendas simples y complejas, en español, en inglés y en una mezcla de ambos idiomas. Construidos con el primero, se hallan carteles con los vocablos, liquidación, fin de temporada, descuentos, y el que utilizaban nuestros abuelos: rebajas. Con ínfulas y en inglés: end of season, winter sale[s]; 25 % off ; sale up to 50 % off ; y en un innecesario spanglish: 20 % off descuento y 40 % off. Gran liquidación. Otoño-invierno 2009.

El inglés nuestro de cada día

Pero la fascinación por el inglés no es solamente de los propietarios de negocios de vestimentas. Un vistazo por la ciudad nos demuestra que hay muchos carteles urbanos con frases en ese lenguaje. Un colectivo para escolares tiene en su puerta la inscripción: automatic door; una caja de extinguidores de incendio de un edificio, advierte en caso de fuego, la siguiente instrucción: Fire alarm, pull down; un carrito de venta de palomitas de maíz anuncia sus pochoclos con la frase fresh popcorn; y la puerta de los sanitarios del cementerio, la distinguida grafía, toilet, la prima hermana, de la francesa toilette. 090831fotografias

Los extranjerismos, los anglicismos entre ellos, pueden enriquecer una lengua, siempre y cuando sean necesarios y útiles, y no tengan equivalentes en español. De lo contrario sirven maravillosamente como ruidos semánticos, obstáculos que no permiten una adecuada decodificación de los mensajes. Sobre este asunto, el vicepresidente de la Fundación del Español Urgente (Fundéu), Álex Grijelmo, sostiene: ‘Hay que evitar ser manipulados al dar nombre a las cosas’.

A la chatura y el empobrecimiento del español hablado en la Argentina, por la falta de lectura, y el desinterés por el estudio y el conocimiento, debe agregársele que los argentinos son propensos y empedernidos consumidores de modas, entre los que se cuentan los nuevos giros del inglés, los cuales son utilizados con más ánimo de esnobismo que de practicidad.

El idioma inglés es veloz, versátil, práctico y universal, pero la claridad comunicacional es del español. Por ello, la pereza, la moda, el esnobismo, la pedantería, la estupidez y la falta de interés, no deben convertirse en elementos nocivos de nuestra idiosincrasia, cultura e identidad.

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