Rehenes de una guerra por el poder

Digo lo que siento

digo-lo-que-sientoEl Poder Ejecutivo y el quinto poder mediático están en guerra. La ley de medios, que tanto costó conseguir, es rehen de esa batalla.

El tratamiento de la ley de medios audiovisuales pone a los argentinos ante una nueva guerra. No de armas, sino mediática. Similar a la que vivimos con el conflicto del campo el año pasado, pero mucho peor. Sobre todo porque aquí hay una lucha entre dos grandes poderes: el Ejecutivo y el de los medios de comunicación.

No es una lucha desigual: el poder de los medios es tan grande como el del Ejecutivo. Hace años, Umberto Eco dijo que antes, para hacer un golpe de Estado, hacía falta un ejército. Pero ahora, sólo basta con tener el poder de los medios de comunicación.

El director del diario Le Monde, Ignacio Ramonet, sustentó la hipótesis del cuarto poder. Así se le llamaba a los medios de comunicación en aquellas épocas en que actuaban como contrapoder. Es decir, como contralor de los otros tres poderes del Estado: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

El tiempo pasó, los medios se fueron haciendo medios fuertes, luego multimedios, grupos mediáticos, grupos económicos, financieros y trasnacionales.

Por eso, sostiene Ramonet, el poder de estos medios es tan grande y sus intereses tantos y tan diversos, que actúan en los hechos como uno más de los otros tres poderes. Es decir un cuarto poder hecho y derecho.

En Argentina –como un pocos y casi ningún otro país del subcontinente  y del mundo- existen poderosos grupos que son multimedios y multicomunicativos. Se trata de conglomerados empresariales que controlan todas las formas posibles de comunicación humana: por la radio, la televisión, el diario, internet, telefonía celular, satélites.

Ellos conocen todo lo que nos interesa y lo que deseamos. Cada búsqueda en internet, es información que estos grupos acumulan. Cada comentario en un diario, cada llamada a una radio, cada carta de lectores a un diario, es data que habla de nuestros anhelos, nuestros intereses, sueños y deseos.

Ellos controlan todo lo visible y lo invisible.

Pero además estos grandes grupos multimediáticos y multicomunicativos, marcan agenda. Las investigaciones sobre agenda setting, dicen que los medios son altamente eficaces para decirnos no lo que tenemos que pensar, sino sobre qué temas debemos pensar. Cuáles son los temas que deben interesarnos. Y además, qué aspectos de tales temas.

Los medios marcan agenda. Vamos a tomar un ejemplo sencillo y reciente: estos son los temas de este domingo del diario Clarín, el diario de mayor tirada del país y de habla hispana. Y que –como decía el profesor de periodismo Lorenzo Gomis- es el que inicia el bucle informativo, que seguirá en Radio Mitre, en las FM del grupo, en el canal 13 al mediodía, en Telenoche y así.

Los títulos más importantes son:

  • Los funcionarios K ya acumulan más de 50 causas por corrupción
  • Los Kirchner usan taxis aéreos que cuestan hasta US$ 40.000
  • Un proyecto que fue pensado para controlar a los medios
  • La oposición vuelve a criticar duramente el proyecto de radiodifusión K
  • Una proyecto arbitrario que no tiene ningún antecedente en el mundo
  • Ahora investigan a De Vido por el caso Skanska
  • La “canasta Boudou” es pobre en calcio, vitaminas y minerales
  • Productores en las rutas y amenazas de cortes en el inicio del paro del campo
  • De Narváez respaldó el paro: “Es lo que decide cualquier sector cuando sus derechos son tan maltratados”

Estos son los temas que le interesan tratar a este multimedio en medio de su política con el gobierno nacional.

La otra trinchera

Del otro lado de esta guerra está el Poder Ejecutivo, a quien no le faltan “medios” (de comunicación) ni poder para enfrentar al grupo ni a los grandes grupos mediáticos de Argentina, como lo son La Nación, el grupo América de De Narváez o Uno de Vila Manzano.

Cristina Fernández ha hecho de su gobierno una trinchera desde donde ataca a todos los que intentan criticar su gestión. Es claro que ni ella ni su marido y ex presidente Néstor Kirchner, quieren voces que contradigan sus designios.

Cada uno puede tener  más o menos fe en este gobierno, pero no hay religión que pueda ocultar algunos hechos incontrastables de la realidad: que hay corrupción como la de Jaime, que hay mentiras como los datos del Indec; que hay prepotencia como la de Moreno y Kirchner, y que hay enriquecimiento, como el del matrimonio presidencial y varios de sus amigos.

Rehén

En el medio de esta batalla entre poderes –una guerra contencioso administrativa, podría decirse, está la ley de medios audiovisuales. Un proyecto que –debemos aclarar- no es el del Ejecutivo, ni de Cristina Fernández ni de Néstor Kirchner: es el resultado de un trabajo de amplios sectores de la comunidad organizada, que delineó 21 puntos y luego otros 21 puntos mas, para parir una nueva ley de la democracia.

A ello se suma el aporte de profesionales y académicos. Gabriel Mariotto y Damián Loretti, dos hombres que han hecho cátedra de la necesidad de una ley de la democracia, se han tomado el trabajo de comparar legislaciones de varios países, analizar ley por ley, proyecto por proyecto, idea por idea, y tomar lo mejor para construir una ley de la democracia y para la democracia.

Así las cosas, esta ley armada por gente que quiere lo mejor –y que confluyó en una organización de la que nadie habla porque parece que queda mal decirlo, que es el Coalición para una Ley de Radiodifusión- es rehén de un enfrentamiento entre dos grandes poderes.

Estos poderes han hecho de la ley un botín. Son tan autoritarios uno como otro. Tienen las mismas mañas, las mismas actitudes y los mismos malos modales.

Creo que nosotros y nosotras debemos ponernos del lado de la ley. E insistir –como lo hemos venido haciendo desde hace años y en forma consecuente- que se trate ya. No hay motivos para seguir esperando.

La iglesia argentina, otro de los grandes poderes del Estado, pide que la trate el Congreso después del 10 de diciembre “No vaya a ser cosa que con el argumento de limitar un supuesto monopolio económico, el Estado termine manejando la comunicación ideológicamente”.

Claro: es que el 10 de diciembre se acaban las ideologías como vaticinó Francis Fukuyama, este pensador criado, creado e impulsor del credo del libre mercado.

El Ramonet que habló del cuarto poder como un poder mas, nos propuso formar un quinto poder. Es decir, un poder más pequeño, humilde, más pobre y limitado. Un poder creado por los medios de comunicación comunitarios, de pequeñas organizaciones, de cooperativas. Estatales, pero no gubernamentales. Medios que actúen como contrapoder y que estén más cerca de los intereses de la gente.  Como lo quiere este proyecto que comenzará a discutir mañana el Congreso nacional.

Rehenes de una guerra por el poder

El tratamiento de la ley de medios audiovisuales pone a los argentinos ante una nueva guerra. No de armas, sino mediática. Similar a la que vivimos con el conflicto del campo el año pasado, pero mucho peor. Sobre todo porque aquí hay una lucha entre dos grandes poderes: el Ejecutivo y el de los medios de comunicación.

No es una lucha desigual: el poder de los medios es tan grande como el del Ejecutivo. Hace años, Umbero Eco dijo que antes, para hacer un golpe de Estado, hacía falta un ejército. Pero ahora, sólo basta con tener el poder de los medios de comunicación.

El director del diario Le Monde, Ignacio Ramonet, sustentó la hipótesis del cuarto poder. Así se le llamaba a los medios de comunicación en aquellas épocas en que actuaba como contrapoder. Es decir, como contralor de los otros tres poderes del Estado: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

El tiempo pasó, los medios se fueron haciendo medios fuertes, luego multimedios, grupos mediáticos, grupos económicos, financieros y trasnacionales.

Por eso, sostiene Ramonet, el poder de estos medios es tan grande y sus intereses tantos y tan diversos, que actúan en los hechos como uno más de los otros tres poderes. Es decir un cuarto poder hecho y derecho.

En Argentina –como un pocos y casi ningún otro país del subcontinente y del mundo- existen poderosos grupos que son multimedios y multicomunicativos. Se trata de conglomerados empresariales que controlan todas las formas posibles de comunicación humana: por la radio, la televisión, el diario, internet, telefonía celular, satélites.

Ellos conocen todo lo que nos interesa y lo que deseamos. Cada búsqueda en internet, es información que estos grupos acumulan. Cada comentario en un diario, cada llamada a una radio, cada carta de lectores a un diario, es data que habla de nuestros anhelos, nuestros intereses, sueños y deseos.

Ellos controlan todo lo visible y lo invisible.

Pero además –como hemos charlado más de una vez en esta columna- estos grandes grupos multimediáticos y multicomunicativos, marcan agenda. Las investigaciones sobre agenda setting, dicen que los medios son altamente eficaces para decirnos no lo que tenemos que pensar, sino sobre qué temas debemos pensar. Cuáles son los temas que deben interesarnos. Y además, qué aspectos de tales temas.

Los medios marcan agenda. Vamos a tomar un ejemplo sencillo y reciente: estos son los temas de este domingo del diario Clarín, el diario de mayor tirada del país y de habla hispana. Y que –como decía el profesor de periodismo Lorenzo Gomis- es el que inicia el bucle informativo, que seguirá en Radio Mitre, en las FM del grupo, en el canal 13 al mediodía, en Telenoche y así.

Los títulos más importantes son:

· Los funcionarios K ya acumulan más de 50 causas por corrupción

· Los Kirchner usan taxis aéreos que cuestan hasta US$ 40.000

· Un proyecto que fue pensado para controlar a los medios

· La oposición vuelve a criticar duramente el proyecto de radiodifusión K

· Una proyecto arbitrario que no tiene ningún antecedente en el mundo

· Ahora investigan a De Vido por el caso Skanska

· La “canasta Boudou” es pobre en calcio, vitaminas y minerales

· Productores en las rutas y amenazas de cortes en el inicio del paro del campo

· De Narváez respaldó el paro: “Es lo que decide cualquier sector cuando sus derechos son tan maltratados”

Estos son los temas que le interesan tratar a este multimedio en medio de su política con el gobierno nacional.

Del otro lado de esta guerra está el Poder Ejecutivo, a quien no le faltan “medios” (de comunicación) ni poder para enfrentar al grupo ni a los grandes grupos mediáticos de Argentina, como lo son La Nación, el grupo América de De Narváez o Uno de Vila Manzano.

Cristina Fernández ha hecho de su gobierno una trinchera desde donde ataca a todos los que intentan criticar su gestión. Es claro que ni ella ni su marido y ex presidente Néstor Kirchner, quieren voces que contradigan sus designios.

Cada uno puede tener más o menos fe en este gobierno, pero no hay religión que pueda ocultar algunos hechos incontrastables de la realidad: que hay corrupción como la de Jaime, que hay mentiras como los datos del Indec; que hay prepotencia como la de Moreno y Kirchner, y que hay enriquecimiento, como el del matrimonio presidencial y varios de sus amigos.

En el medio de esta batalla entre poderes –una guerra contencioso administrativa, podría decirse, está la ley de medios audiovisuales. Un proyecto que –debemos aclarar- no es el del Ejecutivo, ni de Cristina Fernández ni de Néstor Kirchner: es el resultado de un trabajo de amplios sectores de la comunidad organizada, que delineó 21 puntos y luego otros 21 puntos mas, para parir una nueva ley de la democracia.

Pero también es el resultado del aporte de amplios sectores de la comunidad, y el aporte de profesionales y académicos. Uno de ellos es Gabriel Mariotto o Damián Loretti, dos hombres que han hecho cátedra de la necesidad de una ley de la democracia.

Ellos –por ejemplo- se tomaron el trabajo de comparar legislaciones de varios países, analizar ley por ley, proyecto por proyecto, idea por idea, y tomar lo mejor para construir una ley de la democracia y para la democracia.

Así las cosas, esta ley armada por gente que quiere lo mejor –y que confluyó en una organización de la que nadie habla porque parece que queda mal decirlo, que es el Coalición para una Ley de Radiodifusión- es rehén de un enfrentamiento entre dos grandes poderes.

Ellos han hecho de la ley un botín, y han decidido que nadie puede estar al margen: hay que estar de un lado o del otro. No hay medias tinta. Son tan autoritario uno como otro. Tienen las mismas mañas, las mismas actitudes y los mismos malos modales.

Creo que nosotros y nosotras debemos ponernos del lado de la ley. E insistir –como lo hemos venido haciendo desde hace años y en forma consecuente- que se trate ya. No hay motivos para seguir esperando.

Si ningún gobierno lo aprobó antes no fue por falta de interés: fue por la fuerte presión de los grupos de poder.

La iglesia argentina, otro de los grandes poderes del Estado, pide que la trate el Congreso después del 10 de diciembre con el argumento de de que “No vaya a ser cosa que con el argumento de limitar un supuesto monopolio económico, el Estado termine manejando la comunicación ideológicamente”.

Claro: es que el 10 de diciembre se acaban las ideologías. Al fin y al cabo, Francis Fukuyama, este pensador criado, creado e impulsor del credo del libre mercado tenía razón: las ideologías llegarían a su fin. Claro que no por la caída del régimen socialistas, sino por la renovación de la cámara de diputados de la nación.

Hace unos años, el mismo Ramonet que habló del cuarto poder como un poder mas, nos propuso formar un quinto poder. Es decir, un poder más pequeño, humilde, más pobre y limitado. Un poder creado por los medios de comunicación comunitarios, de pequeñas organizaciones, de cooperativas. Estatales, pero no gubernamentales. Medios que actúen como contrapoder. Como contralor del gobierno y del poder.

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