Ahora sé por qué el Boby mira TN todo el día

Tema de la semana

el-tema-de-la-semanaEl debate sobre la ley de medios trastocó al Boby. Mira TN todo el día y le gruñe a Cristina y le hace fiestita a Uribe . Creo que lo perdimos.

Por Qwert Poiuy

Perro sufrido este Boby. Lo he visto hacer cosas increíbles en su vida de cuatro patas al ras del suelo. Pero todas esas cosas han tenido un factor común: el esfuerzo. Enorme esfuerzo.

No voy a mencionar sus problemillas de tránsito lento, porque creo que ya han sido suficientemente desarrolladas en este espacio, y que -como todas y todos podrán colegir- le entrañan un esfuerzo enorme.

Me refiero a esas otras actividades, las… intelectuales, diría yo, que son las que le imponen un sacrificio inhumano. Lo que -por otra parte- es bastante oportuno y hasta prudente que así sea debido a que el Boby -debo recordar- es un perro. Y salchicha.

Creo haber comentado, por ejemplo, sus sesiones de Tinelli en la pantalla chica, que en mi caso es más chica que las demás porque el televisor que tengo parece una escotilla de barco pesquero berreta. También le he visto someterse a laaaaargas sesiones de Susana Giménez, que le han producido profundos desequilibrios hormonales que no viene al caso comentar porque me producen mucha vergüenza. Baste con decir que a su lado, Platero parecía eunuco.

La semana anterior comenté sobre su gesta histórica, sentado frente a la radio Tonomac escuchando los discursos completos de los legisladores y las legisladoras que trataron la expropiación de Zanón, y todas las intervenciones com-ple-tas del Berni Guerra, sin que se le moviera un oreja.

Con esos antecedentes, pensé que el tipo había llegado a su techo. Que estaba en el cenit canino. Que no le hacía falta más nada para confirmar que se había ganado el cielo de los perros, que entre paréntesis debe ser un asco de soretes porque si no hay un gil que limpie, todo queda donde fue puesto.

Pero no! El Boby volvió a la carga esta semana con una experiencia, diría yo, titánica: el jueves, se sentó y escuchó (com-ple-to) el discurso de la presidenta por Cadena Nacional. No contento con ello, el día siguiente se sometió al zaping obligado al que nos somete mi control remoto averiado que funciona así: usted aprieta el 1, y pasa solito al 2, y al 3, al 4, al 5 y así. Diga que mi televisor tiene quince canales nada mas, y la vuelta se hace mas corta, pero igual de cansadora.

Con su patita derecha, el tipo apretó el uno, y el tele inició la gira mágica por los canales de tele que hablaban sobre la presidenta y su proyecto de ley de medios. El panorama era mas o menos así:

  • TN que la mataba;

  • C5N sospechaba;

  • el 13 la asesinaba;

  • el 11 la destrozaba;

  • el 9 la fulminaba;

  • el 7 la convertía en santa;

  • Canal 2 la exhumaba;

  • Canal 26 dubitaba;

  • Canal Rural la faenaba;

  • Animal Plante la enjaulaba;

  • Volver recordaba su pasado montonera;

  • Mirtha Legrand la almorzaba con papitas a la crema;

  • Tinelli la caracterizaba como Linda Blair;

  • MTV la tarareaba

  • Encuentro la beatificaba

Toda la jornada vi al picho torciento la cabecita ora a la derecha, ora más, ora más, ora mucho más, por efecto de su termómetro ideológico del que ya hablé y no volveré a hacer.

Al término de la jornada, el Boby -que es perro de pocas palabras pero de muchas pulgas- apretó el botón mute, se fue a su rincón al lado del calefactor, levantó la patita pidiéndome que le subiera la estufa y se tiró a dormir.

Me llamó la atención que no tuviera ningún efecto colateral, de esos que suele protagonizar a menudo. Pero a las tres de la mañana, se desató el horror. Salté de la cama alertado por el sonido del televisor a once, y vi al Boby, con los ojitos como dos puñaladas en un tarro de leche Nido, a un hocio del televisor mirando TN como un enfermo. Quise bajar el volumen y me gruñó. Intenté cambiar de canal y otra vez: grrrrr…

A las seis de la mañana, igual. Y a las nueve. A las doce del mediodía. En fin: sigue ahí. Creo que finalmente, el multimedio lo capturó y le lavó el cerebro. Tal vez lo agarró con las defensas bajas, pero como nunca supe adónde catzo están las defensas de un perro (sí sé adónde están las del auto), no lo puedo certificar como corresponde.

Acaba de cumplir 39 horas frente a TN, y -viendo la cumbre de presidentes- experimentó reacciones como ésta:

  • Aparece Cristina: gruñe

  • Chavez: ladra

  • Uribe: fiestita

  • Morales: mira para atrás

  • Lula: silva

Creo que lo perdimos.

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