Va de nuevo

POPURRI

sapagObligado a “utilizar la inteligencia” para servir de forma austera y eficiente, el gobierno va por un plan B, o C.

Por Andrea Lopetegui

En la sucesión de una Neuquén desmantelada, la estructura de gobierno de Jorge Sapag (ley 2571) inició casi idéntica a la menos abultada de su antecesor: 6 ministerios, 4 secretarías de Estado, 16 subsecretarías; mantuvo algo más de una veintena de entes y empresas (luego creó otras: 2 por ley, 3 por decreto) y conservando la facultad constitucional que los diputados delegaron -antes en Sobisch y luego en Sapag- agregó por decreto nuevas subsecretarías de difícil conteo.

También por decreto 1270/09 modificó otra ley; en su extracto se lee: “Incorpora a partir del 01/08/09 al Artículo 29 de la Ley 2265, el cargo de Subcontador General de la Provincia” (que no existe en la ley de ministerios vigente).

Todo, seguramente –según manda la constitución provincial- “para construir un régimen que subordine la economía a los derechos del hombre”, encuadrado en “los principios de eficacia, eficiencia, descentralización, imparcialidad, equidad, igualdad”; para lo cual el gobierno (contados a diciembre/08, según informó el RN el 21/06/09) contaría con 49.966 empleados.

Pero piquetes y demandas varias denuncian lo contrario. Y a su modo  también dio cuenta el gobernador Sapag el 21/08/09 al referirse al inminente envío a la legislatura de un paquete de medidas que incluye “un crédito para pagar un crédito(o herencia incuestionada) porque –reconoció en otro tramo- “los recursos se han achicado, esto obliga a utilizar la inteligencia para achicar gastos y aumentar ingresos”.

Aunque no aclaró qué es lo que se agrandó mientras los recursos se achicaban, sobre la inminente modificación de la ley ministerial y respecto al modo de hacer eficiente la gestión explicó que “hay que renovarse permanentemente en la organización, en metodologías, técnicas y en la organización de los equipos y los grupos humanos. Hay que tener permanente dinámica para servir a la ciudadanía en forma más austera, en forma más ágil, en forma más eficiente”.

Resumida en términos de organización y metodologías, el gobernador alude –entre otras- a una cuestión esencial: en la ley de ministerios confluyen otras leyes primordiales a la tarea de gobierno.

De allí que esa arquitectura imponga un diseño estratégico dotado de una caja de herramientas para ejecutar verdaderas políticas de Estado y no, como hasta ahora se percibe, un ingobernable organigrama abarrotado de desorientados secuaces. Luego, su operatividad o inoperancia depende de sus efectores y controladores y, en definitiva, se mide en lo que cada neuquino recibe o no de las instituciones públicas.

Es la importancia de lo que Sapag está por reintentar. Vale entonces recordar comportamientos  reincidentes en la legislatura, porque el oficialismo –como siempre- tiene número para aprobar el incremento del irresponsable endeudamiento, y porque cada nueva ley de ministerios se vota apenas como un simple trámite.

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