La segunda muerte del Arroyo Durán

POPURRI, Río suena
Salicáceas en invierno - Arroyo Durán
Salicáceas en invierno - Arroyo Durán

No hace más de unos veinte años el Durán era aún el arroyo de aguas cristalinas que corría entre los cantos rodados. Era el paso obligado de pescadores y de chicos que marchaban en gruesos contingentes por una estrecha huella hacia el río, entre álamos de una plantación. Esa huella hoy se convirtió en la calle Gatica. Los pescadores recogían sus lombrices de los mallines que se formaban a ambas riberas de un arroyo de extensas playas de arena o rodados, donde muchos chicos, hasta hace poco, pescaban bagrecillos en los remansos. Durante esos mismos años tenía lugar, lenta y silenciosamente, lo que se conoce como proceso de eutrofización.

Por Leonardo Datri

Algunos dirán que sufro el “efecto postal”. Una especie de trauma que sobreviene a las personas, como consecuencia del “progreso” que modifica nuestro entorno y todo aquello que quedó grabado en nuestras mentes como una postal de un tiempo pasado. Por aquel tiempo los barrios Limay, Villa María, Colonia Valentina, Río Grande y Don Bosco carecían de servicios cloacales, y los pozos absorbentes condujeron a través de las napas freáticas las aguas residuales domiciliarias hasta el arroyo. Con el aporte de desechos de la avícola y alguna que otra conexión directa, el arroyo se cargó de un exceso de nutrientes de origen orgánico.

Como si fuera poco, en la actual plaza “Los Maitenes” en la calle Leguizamón, existió una pequeña planta de tratamiento de efluentes cloacales del EPAS, que hasta el fin del milenio pasado y completamente colapsada, arrojaba líquidos cloacales al arroyo, a nada más y nada menos que cinco cuadras de la Avenida Olascoaga, en pleno barrio Río Grande.

Hoy esta situación, lejos de solucionarse, se trasladó aguas arriba del arroyo, con el agravante de que allí se vierten prácticamente las casi dos terceras partes de los efluentes de la populosa zona oeste a través de vertidos directos o de cámaras colapsadas en calle San Martín. Estas conectan los líquidos que afloran en superficie a través de los canales Leguizamón, Bejarano y Saavedra, al Durán.

En la década del ochenta, la falta de cloacas al sur y los vertidos directos del EPAS, en una ciudad que había incrementado más del cincuenta por ciento su población en solo diez años, hirieron de primera muerte al arroyo. El hecho hirió también a un proyecto de espacio verde ambicioso y muy necesario, conocido como “Parque Lineal del Arroyo Durán”, diseñado por la dirección de desarrollo urbano de la provincia.

La herida más grave, sin embargo, es la que sentenció su segunda muerte. Se inicia cuando un grupo de vecinos se organiza para reformular aquel proyecto de parque lineal por uno de carácter integral, que incorporaba los valores de conservación de la vegetación ribereña y los hábitats que todavía frecuentan: aves como patos zambullidores, colorados, barcino, picaso y maiceros; cisnes de cuello negro, garzas, biguaes entre las acuáticas y lechuzas, urracas, carpinteros y benteveos, entre una extraordinariamente variada fauna de aves. Sin olvidar que también era el ambiente de coipos y comadrejas que los propios vecinos han documentado con avistajes comunes, hasta hace algunos años, como parte del paisaje natural del parque.

A través de la ordenanza 7699 del año 1996, los concejales de la ciudad aprobaron la creación del comité ejecutivo del Parque Durán, con participación de representantes de tres vecinales de la cuenca del arroyo y el Estado Municipal. El contexto era más que oportuno porque la ciudad, además de estrenar carta orgánica, en el concejo deliberante y en el ámbito del Plan Urbano Ambiental, se debatía y producía una de las más modernas y prolíficas legislaciones ambientales y de ordenamiento territorial.

Además el escenario de contaminación se encontraba ralentizado debido a un incremento de las conexiones a la red cloacal de los barrios de la cuenca y la desaceleración del crecimiento urbano. En el ámbito del comité, que integré entre 1996 y 1997, se propuso un bosquejo de aquel parque y se debatían las formas de saneamiento del arroyo y liberación de sus riberas usurpadas por una suerte de vecinos “VIP”, cuya ilegitimidad no es cuestionada por los pseudo fundamentalistas defensores del espacio público, que gobiernan esta ciudad. Esta liberación era condición necesaria para crear allí un espacio recreativo y natural en un área residencial densamente habitada y próxima al centro de la ciudad.

El debate más crispado, como se dice ahora, fue en torno a una propuesta de recuperar el caudal de agua del arroyo, a través de una planta de tratamientos de aguas que se ubicaría y finalmente se ubicó, en la zona de Valentina Sur.Allí desde hace unos años el arroyo tiene su naciente, a partir del excedente de riego que vierte el Canal V. A través del vertido de aguas “tratadas” adecuadamente, el arroyo “recuperaría” caudal y corriente, necesaria para la oxigenación de las aguas y la restauración de las formas de vida aeróbicas y su diversidad acuática.

La idea no era mala…. En un país del primer mundo. Así lo manifestó un amigo y vecino que integró el Comité, y así lo compartimos los representantes vecinales. El comité entregó su propuesta y su posición con respecto a la forma de recuperar el curso de agua, pero pronto, en 1999 ocurría un cambio de manos en el gobierno municipal. A partir de ese momento y hasta la fecha, el proyecto duerme en algún cajón, pero se inicia la ejecución letal y creo yo definitiva del arroyo Durán. La ejecución se produce sin miramientos, las armas las dispone el EPAS, mientras el municipio ejecuta.

La planta de tratamientos a la que hacía mención fue instalada sobre el curso del arroyo. A poco de construirse ya se encuentra prácticamente colapsada, junto a cañerías troncales, que vierten a las calles y por estas en superficie hasta canales afluentes del arroyo. Curiosamente en 2007 las autoridades municipales y el entonces candidato, y hoy intendente, apuntaron duro la artillería en contra del EPAS por los vertidos crudos arrojados en la planta de tratamientos de la calle Tronador en el Paseo de las Costa, al río Limay.

El Defensor del Pueblo de la Ciudad, que no tiene jurisdicción sobre el Limay y el accionar del EPAS, promueve fuertes acciones mediáticas, sumamente justificadas por el crimen contra el Limay que el EPAS viene realizando desde fines de los noventa hasta el presente, justamente en donde el municipio alienta el desarrollo urbano de la Confluencia.

Curiosamente los organismos de control acallan las voces de denuncia sobre las prácticas ilegales contra el Durán, de la misma manera que lo hace el Defensor “Oficial” del Pueblo. Esto reviste un mayor gravedad, debido a que su contaminación no afecta a un “proyecto” sino a pobladores concretos de tomas muy pero muy precarias sobre el cauce del arroyo en Colonia Valentina, y a los habitantes de los barrios de la cuenca, que se cuentan en mas de veinte mil.

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Imagen de las aguas del Durán: no son residuos domiciliarios como pretenden hacer creer funcionarios del área ambiental del municipio, son desechos cloacales… y lo saben muy bien.

Las aguas contaminadas del Durán son principales responsables de que, hace más de siete años, el histórico balneario “público” municipal tenga que ser clausurado por la presencia desmedida de coniformes, medidos por la AIC (Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro).

Como es costumbre en esta gestión municipal, que sobre la base de hormigón y cemento ha montado su gestión para beneficio de especuladores y contratistas, el subsecretario de gestión ambiental promueve el entubamiento del arroyo. Como es su costumbre, la mugre se tapa bajo la alfombra y si la alfombra es de hormigón armado, como el parque central o el pavimento de las calles, mejor.

El plan se inscribe en la política ambiental de los últimos años, basada en operaciones, y en declaraciones públicas de varios funcionarios del área en  los medios: “Uno de los principales problemas que tenemos es la falta de conciencia, la falta de compromiso con nuestra ciudad, y eso se traduce en que no cuidemos los espacios verdes, porque esta basura no la vienen a tirar de otras localidades, son los residuos de los mismos vecinos de la zona”, mencionó Mansilla, entre otros funcionarios, con respecto a la situación del Durán.

A la luz de los hechos de público conocimiento y pese a que, por otro lado, se asume que los vertidos al Durán provienen de la red cloacal de la ciudad, la decadencia de las instituciones de la ciudad comente otro crimen. Pero no solo por  la muerte de la vida en el Durán, sino también contra la vida en democracia y la dignidad de los vecinos.

One thought on “La segunda muerte del Arroyo Durán

  • hace varios dias que no puedo leer el 8300 porque me aparace la edición del 21/8, todos los días

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