Adunc pidió informe al Consejo Superior sobre los fondos de La Alumbrera en la UNCo

Educación, SECCIONES, Tierra

No a la Mina - Loncopue - NeuquenAnte el rechazo creciente de las comunidades universitarias de todo el país a los fondos de la minera Bajo La Alumbrera, (8300)web entrevistó a representantes de la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional de Comahue. Laura Nuguer y Luis Tiscornia detallan el posicionamiento docente frente al avance de la megaminería en la universidad, y la sociedad.

Con la resolución 699 de este año el Consejo Interuniversitario Nacional aprobó la distribución de 36,8 millones de pesos entre las universidades nacionales provenientes de la explotación de un yacimiento minero catamarqueño por la empresa Bajo La Alumbrera Lttd. Así lo establece la ley 14.771, de 1958. El año pasado ya se habían repartido 50 millones de pesos. Las manifestaciones de rechazo -entre las que se destaca la carta de Perez Esquivel a los rectores del CIN- iniciaron un debate que se está extendiendo por todo el territorio.

En la pasada sesión del seis de agosto del Consejo Superior de la Universidad Nacional del Comahue no llegó a tratarse el tema, debido a la cantidad de cuestiones acumuladas por sesiones anteriores suspendidas. Se espera que en la próxima sesión extraordinaria, cuando se de tratamiento al presupuesto 2009, se incorpore el debate sobre la posibilidad de que la universidad sea financiada con fondos de la megaminería, tan cuestionada socialmente.

Los docentes de Adunc -en consonancia con las acciones de otros gremios docentes organizados en Conadu Histórica- han elevado un pedido de informe al Consejo Superior sobre la situación de esos fondos en esta Universidad. Todavía no han obtenido respuestas.

¿Cómo es que este dinero ingresó en el año 2008 a las universidades y no se rechazó, salvo la excepción de la Universidad de San Juan Bosco, en Chubut?

Laura Nuguer: Básicamente no se sabía. Sucede que por estatuto, las donaciones de cualquier tipo ingresan por cuerpo colegiado, es decir por el Consejo Superior. Pero el dinero de La Alumbrera no es una “donación”. Cuando el dinero ingresa como parte del presupuesto universitario, no nos enteramos. Así es que el dinero proveniente de la minera ingresó el año pasado a los presupuestos universitarios, y nadie se enteró.

Luis Tiscornia: Hay una responsabilidad primigenia en el ocultamiento, de parte de los rectores, el año pasado. Sea por convicción, por estar de acuerdo, por necesidad pragmática y genuflexa, por lo que sea, lo cierto es que nadie abrió la boca, por tanto las organizaciones sociales en general no sabíamos de esto. Hay que decir también que tiene un mérito especial la Universidade San Juan Bosco que rechazó esos fondos el año pasado, y este año. Y especialmente merece reconocimiento el señor Adolfo Pérez Esquivel que a partir de su carta a los rectores destapa la olla y da el puntapie para el debate.

¿Qué opinión tienen sobre la ley 14.771 que habilita la llegada de estos fondos a la universidad?

L.T: La discusión va a estar presente todos los años en las universidades, hasta que no se modifique esa ley. El tema no es que una ley de 1958 habilite la llegada de dinero de la minería a las universidades; sino el hecho preocupante, que pone al decubierto la ley, de que si hay fondos “extras”, se reparten. Entonces, que hoy llegue ese dinero, lo que pone sobre la mesa es que, con una ley como la del código minero del menemismo, con un tipo de explotación como el de la llamada “megaminería”, sólo así se producen regalías para repartir. Facturan tanto que les queda para repartir. Por tanto el dinero nos está mostrando la magnitud del desastre, el grado de depredación al que hemos llegado.

¿Qué rol debería tomar la Universidad frente a esto?

L.T.: Consideramos que es una obligación de la universidad, si hace honor a su carácter, denunciar el saqueo de la megaminería, el código minero o el veto a la ley de protección de los glaciares. Si la universidad no lo hace, no es universidad. Supongamos que no hubiera llegado el dinero de La Alumbrera, igualmente la Universidad debe criticar y opinar, tomar posición respecto de la megaminería. Hay debates que antes la sociedad no se daba, pero hoy sí se dan. La llegada del dinero detonó un debate necesario, que debe darse dentro de la universidad. Lo que estuvo mal es que, durante todo este tiempo, los rectores quisieron ocultar este debate, porque saben que hay algo que no está bien.

L. N.: Es claro que existe un abuso de autoridad por parte de los rectores, pero lamentablemente el CIN funciona así. Los rectores, salvo que los consejos superiores les den un mandato específico, hacen y desahacen como les parece. Según lo planteado por el director del CIN, Darío Maiorana, lo único que le compete al CIN es discutir la distribucion de ese dinero, que por ley se le exige. Y, técnicamente hablando, eso es así. Pero ellos nunca cuestionaron los orígenes de esos fondos.

Desde la misma UNCo se han manifestado ciertos sectores a favor de la “minería responsable”, sobretodo en aquellos asentamientos donde se encuentran las carreras relacionadas con la actividad minera, ¿estos sectores están a favor de la llegada de los fondos de La Alumbrera?

L.N.: Dentro de la Universidad del Comahue hay sectores donde el discurso pro-minería está muy arraigado, especialmente en aquellos asentamientos donde las carreras relacionadas con minería son las ÚNICAS que hay. Se preparan profesionales para insertarse en un mercado específico, se forman los técnicos que las empresas requieren. Entonces, no llama la atención ese posicionamiento. Creo que también es necesario explicitar que nosotros no estamos en contra de la minería en general, sino que nos oponemos a un modelo de explotación social y ambiental de saqueo y destrucción. Toda intervención humana en sí es, de alguna manera, contaminante, pero el tema aquí es la magnitud del impacto, cómo se hace la actividad y en beneficio de quiénes.

L.T.: Toda argumentación de esos especialistas que sostienen que la minería no es mala si se “controla” y se realiza de manera “responsable”, está deliberadamente confundiendo y ocultando información, sobretodo si son conocedores del tema quienes argumentan. La respuesta, por el absurdo, lo que está demostrando es que defienden la megaminería como forma de explotación. Lo que descarnadamente se expone en estos últimos años es el fenómeno de actividades altamente contaminantes que se están trasladando a los países del sur, los más pobres. La megaminería no escapa a este fenómeno que se expande, vivimos un proceso internacional de reparto de las actividades productivas y traslado de las más contaminantes a los países más pobres, por parte de los países centrales. El planteo es cómo puede ser que, quienes saben, no digan nada, que la universidad no diga nada. Tiene la obligación de hacerlo. Primero porque está recibiendo dinero, por ende es parte del problema. Pero, además, porque tiene la capacidad, a través de sus profesionales, y porque, además, está formando profesionales. Lo que se hace explícito entonces es la necesidad de un debate sobre qué universidad queremos, y debemos, construir.

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