La pelota sí dobla

Pobre la palabra

pobre-la-palabra–¿Recién ahora se avivan? ¿Televisión vs. Democracia?

Mi amigo Alterego disparó la consigna con toda la libertad que supimos conseguir a propósito de la polémica que hoy está infectando el aire que nos comunica. La cosa no viene muy clara que digamos.

Por José Moya

–Creo que lo democrático tiene que ver con que todo el mundo pueda ver los partidos que antes no podía. –le contesto pacientemente – por que la señal era privada y monopolizada.

–Fútbol, televisión y poder. –mi amigo se disponía a patear un centro a la olla, que, como se sabe, no es muy creativo– Me hace acordar al Mundial 78 con los milicos ¿Usted se acuerda que fue ahí que nos enchufaron los televisores a color? ¿Se da cuenta de que esta conspiración viene de antes?

La conversación se abría en varios frentes simultáneos. Pero yo estaba acostumbrado. Después de todo la charla también es un deporte. Bajo la pelota al piso y le doy de puntín y a rastrona:

–¿Usted quiere ver los goles cuando se hacen o cuatro horas después? ¿Usted no está repodrido que le tapen la pantalla con propaganda en lo mejor de la jugada? Yo los quiero ver a los de Alianza de la Lifune o Defensores del Chaco de vez en cuando.

Alterego se me quedó mirando como si le hubiera hecho un full intencional con pelota parada. Pero él asimila bien ese tipo de golpes.

–La televisión mató el fútbol por encargo de los políticos. De “aquellos” y de “estos” que, como su presidente, todavía son los mismos.  Para ver jugar a la pelota en serio hay que ir a la canchita del barrio. Y si uno quiere saber de lejos, ahí está la radio que heredamos de Fioravanti.

Los argumentos venían con efecto y no era fácil atajarlos. Íbamos de arco a arco.

–Yo no “vería” mal –tuve que bajar un cambio – que la tele se “ocupe” del fútbol. El tema es que el mazacote de guita que genere no vaya al lugar de siempre, o sea a unos pocos bolsillos. Pero el enemigo no es la tele. Creo.

Con ese último “creo” la pifié en toda la línea.

–Dígame, compadre, y perdone que le cambie así de frente: ¿a usted no le suena eso de Pan y Circo? ¿No será que lo del libre acceso al fútbol esconde algo?

–En ese caso sería Pan o Circo. Todos sabemos que no da para las dos cosas a la vez. Pero sí, como hipótesis de trabajo no estaría nada mal. –me vi jugando para un empate.

–Ese es el problema, que nos quieren enchufar esta discusión en una Argentina que va perdiendo y en tiempo de descuento.

Tengo que reconocer que la parte poética de la charla me terminó subyugando. Después de todo el encuentro éste es siempre amistoso y los goles son de mentira y no se contabilizan. Como tendría que ser en el país que uno lleva adentro.

–La verdad, ya me había acostumbrado a adivinar las gambetas en la cara de la hinchada. Parece una cargada, pero todo el mundo se la bancó. Qué quiere que le diga Loco, para mí el fútbol se parece más a una dictadura que a una democracia. Y sino dígame que hace ese referí en el medio de la cancha.

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