Zanón: una crónica de la sesión

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El miércoles doce de agosto se votó en la Legislatura del Neuquén la expropiación de la fábrica. Estas son las minucias de lo sucedido dentro del recinto.

Empecemos por el final.

La ley fue sancionada con 26 votos afirmativos: 15 del bloque mayoritario del Movimiento Popular Neuquino (MPN), cinco de la Concertación Neuquina, de los cuales cuatro fueron del Partido Justicialista (Luis Sagaseta, Miguel Angel Guidali, Amalia Jara, y Fanny Longo), y uno de la Unión Cívica Radical (Eduardo Benítez), dos de Alternativa Neuquina (Soledad Martínez y Hugo Goncalves), y cuatro de los unipersonales (Rodolfo Canini de UNE-MUN-PS, Paula Sanchez de Libres del Sur, Carlos Sanchez de Apertura Popular, y Daniel Baum de Servicio y Comunidad).

Los nueve que no apoyaron el proyecto fueron los integrantes restantes de la Concertación, el ala radical casi en pleno (Luis Contardi, Yenny Fonfach Velasquez, Marcelo Inaudi, Maria Bianchi, Juan Oltolina, Jose Luis Saez), dos justicialistas (Ariel Kogan y Luis Lucero), y el representante de Opción Federal, Horacio Rachid.

La sesión comenzó a las 17. Los crespazos iniciales ocurrieron al momento de los Homenajes, cuando el diputado Inaudi rememoró al fallecido comisario Mario Zambrano, quién denunció que hubo una orden de “zona liberada” en las puertas de la destilería de Plaza Huincul. Ahí nomás empezaron los contrapuntos.

Rachid dijo que la policía resultaba “rehén” de conflictos, De Otaño hizo hincapié en su afecto personal hacia el oficial, y Sanchez (Paula) habló de “las patotas del MPN”. Hasta Canini le dedicó un renglón a Jorge Sobisch “que dio la orden”.

“Por fin hemos llegado a este punto”, aseguró gustoso el presidente de la bancada emepenista, José Russo, cuando presentó la iniciativa del Ejecutivo. Se refirió permanentemente a que el tema era una promesa del gobernador, Jorge Sapag, dejando a las claras a quién le pertenecía el rédito político.

Russo inauguró los aplausos de la tribuna, que luego se llevaron quiénes se manifestaron a favor de la ley. Según comentaban en los pasillos, algunas y algunos fueron ovacionados por vez primera en la Cámara.

También sorprendió la actitud de la vicegobernadora, Ana Pechen, detractora de los bombos y platillos, que en esta ocasión no rechazó del todo.

Soledad Martínez explicó los detalles técnicos con solidez, y finalizó poco antes que hiciera su ingreso el ministro de Gobierno, Educación y Cultura, Jorge Tobares. El más saludado por propios y ajenos.

Kogan expuso las razones de su despacho por minoría. Junto con Inaudi fueron los abucheados: “Expropiación, expropiación, Inaudi y Kogan son perderor”. No así Bianchi, quizás por la mesura de sus modos y palabras.

Rachid, un conocido menemista, miembro del interbloque adepto al MPN señaló que en el 2001 la poderosa empresa Zanón devino en un “trasatlántico encallado en la arena”. Al momento de recibir los silbidos del público se los atribuyó a los que “entraron al ocaso”, y no cuando la fábrica “vivía”. Su compañero Baum se inclinó por el sí, al igual que Sanchez (Carlos).

Sanchez (Paula) relató la historia de las fábricas recuperadas y se emocionó hacia el final. Canini leyó la cronología hecha por este sitio, aunque no citó la fuente. Se envalentonó en sus apreciaciones, pero había poco tiempo, así que concluyó rápidamente.

Mattio iba y venía con soltura y aires de triunfalismo. Su postura, sin embargo, se basó en un recorrido por las notas publicadas en diarios.

Fue un día peronista. Frases del general estuvieron presentes en los discursos de Sagaseta y Longo, pasando por Goncalves y Guidali, hasta Russo y Figueroa, que aludió a la “declaración de principios del MPN”, una fuerza surgida durante el neoperonismo de los sesentas. Hubo otras, como De Otaño, que se inclinó por empezar su argumentación citando a Foucault.

Era claro que el partido provincial necesitaba refregarle la victoria a la UCR. Sandoval sostuvo que el gobernador “no se va en helicóptero”. Benítez anunciaba su aprobación a la ley, sentado a la par de Inaudi, al que no le llovían justamente elogios.

Llegaba la medianoche. Crecía la impaciencia. Martínez cerró con una máxima boliviana (no bolivariana) y Russo se congració en el “nuevo compromiso”. La expropiación había sido votada.

En la calle estaba la lucha y sus festejos.

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