Zanon, un cambio en la cultura

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Los trabajadores ceramistas de la fábrica Zanón cumplieron dos años de control obrero. Generaron nuevas fuentes de trabajo y lograron que la justicia deje afuera al anterior directorio. Esperan redoblar la apuesta.

Por Paula Gingins

Publicado en (8300) Plan A. Diciembre de 2003


Aseguran que lo único que comparten, con total certeza, es la voluntad de sostener el objetivo: preservar la fuente de trabajo. Los operarios de Cerámica Zanon se hicieron fuertes en estos dos años de control obrero de la fábrica, y recrean cada día las formas que adopta la convicción de “jamás volver al principio”.

Para este grupo de 347 obreros y obreras, “no es fácil organizarse”. Todo lo discuten en las asambleas de los martes, desde “la política nacional hasta qué cerámico va a salir la semana que viene”, cuenta Carlos Acuña, uno de los ceramistas que vivió el proceso desde el origen. Y reconoce que “no siempre estamos todos de acuerdo, pero ese es el desafío: mantener el objetivo a pesar de las diferencias, y acordar la metodología de trabajo”.

De esa manera lograron que la producción aumente cada mes. Gracias a la democrática organización interna. Aprendieron otras formas de formación gremial, que no se basan en el verticalismo ni en la imposición. Aunque lograron también resistir las agresiones y los intentos de desalojo -impulsados por los anteriores dueños, los empresarios que quedaron afuera-, para ellos el gran triunfo fue el de generar nuevos puestos de trabajo. “Al principio éramos 260, hoy somos 347, y eso para nosotros es un orgullo, porque pudimos incluir a los desocupados”, explica Acuña mientras eleva orgulloso el tono de voz.

Acerca de la comunidad

Con el sostén de las familias, de los vecinos y de las organizaciones sociales, les alcanza. “Sentimos el apoyo de la sociedad, y decimos siempre que estamos acá gracias a la comunidad de Neuquén. Lo valoramos mucho, porque no nos dieron la espalda, y de eso depende nuestra permanencia en la fábrica”, dice Carlos, dicen todos.

Los ceramistas no necesitan señales del gobierno de la provincia para continuar. “El único momento en el que acordamos con el gobernador Jorge Sobisch –se ríe- fue en abril, cuando dijo que la salida al conflicto es política, y es así: son ellos los que deberían darla. Nunca tuvimos una solución ni un acercamiento por parte del gobierno, pero tampoco esperamos que tengan otra conducta”.

En el plano legal, obtuvieron otra victoria: la justicia determinó que el directorio de Zanón sea removido, y nombró a una interventora. A partir de ahora se abre una instancia de negociación, y tanto los trabajadores como sus abogados desnudan cierta cuota de esperanza. Los ceramistas adhieren a la propuesta de la interventora de generar una cooperativa, pero siempre bajo control obrero.

“Somos concientes de que a Cerámica Zanón la quieren los empresarios sin ningún obrero adentro. Esa es la pelea nuestra: la estatización de la fábrica bajo control obrero, con un plan de obras públicas que garantice el apoyo a universidades, hospitales, redes de viviendas, para devolverle a la comunidad lo que nosotros recibimos”, enfatiza Acuña.

Los tiempos que vienen son duros, pero no los asustan. Nada de lo que pueda tocarles implica una amenaza mayor de las que ya vivieron. “Para nosotros el futuro es positivo, lo hemos demostrado y nos aferramos a eso. Vendrán negociaciones duras, pero estamos convencidos de que todo es lucha y producción,  y vamos a redoblar esa apuesta”, sintetiza.

RECUADROS

El Petróleo, otra cooperativa que funciona

A principios de este año, el 20 de enero, la Cooperativa que fundaron los trabajadores de “Transportes El Petróleo” de Cutral Có, comenzó a recorrer las calles de la ciudad.

Después de varias asambleas, 231 días de huelga y cortes de ruta, el grupo conformado por 47 trabajadores comenzó a transitar el nuevo camino, en el que aparecen las esquinas por las ventanillas,  aunque en cada colectivo se respira la historia de las personas que dieron fin a los abusos.

En mayo del año pasado, decidieron iniciar la huelga, como consecuencia del atraso de los salarios y el vaciamiento de la empresa.  Al igual que en cada experiencia de este tipo, las primeras en sumarse fueron las familias. Después de un tiempo, también lo hicieron los vecinos, quienes se acercaban a los piquetes con lo que podían, para ampliar la olla popular.

Por eso sienten que esta cooperativa es un poco de todos: porque después de meses de sostener una idea, el proyecto se hizo posible y concreto, y se pasea por las calles de un pueblo patagónico.

Se huele en los pasillos

En el Policlínico ADOS, otra historia fue posible. En octubre de este año los trabajadores conformaron una cooperativa que presentaron ante la Superintendencia de Servicio Social y el Ministeio de Salud de la Nación.

En una asamblea de la que participaron 160 personas -enfermeras, administrativos, personal de servicio y médicos- definieron la intención de asumir, en forma solidaria y horizontal, el funcionamiento del policlínico. El desamparo en el que la patronal los había dejado y el temor a perder la fuente de trabajo, se transformaron en motor para generar el cambio.

En esa asamblea, en la conformación de la cooperativa, se decidió también dar continuidad a un servicio de salud necesario para la comunidad neuquina, con la esperanza de que los vínculos y la voluntad continúen sembrando posibilidades para todos.

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