Historia de una obrera

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La historia del trabajo está estrechamente ligada a las permanentes aspiraciones de las masas trabajadoras hacia un futuro mejor”. (François Barret, Historia del trabajo)

Por Sergio Chirico

Publicada en el periódico (8300) Plan B. Diciembre de 2006.

El conflicto desatado en la fábrica de cerámicos Zanón, en la provincia de Neuquén, es bien conocido por su amplia difusión en los medios de comunicación. Y si bien se conocen los hechos, detrás de estos, están las pequeñas historias, no difundidas y ni siquiera imaginadas. Son las historias humanas, que la mayoría de las veces quedan al costado de la información. Esta es una de ellas, la historia de Delia Echeverría, trabajadora de Zanón que participó en la ocupación de la fábrica en octubre de 2001, y donde aún trabaja, ahora bajo conducción obrera. Hija de madre soltera, nació en Bahía Blanca. Vino desde muy chica a Neuquén y hoy es madre de una hija de 19 años. Esta es la historia de Delia y su lucha por el derecho al trabajo. La historia de una obrera. La historia de todos los obreros.

¿Cómo ingresaste a Zanón?

Ingresé en 1989. Me enteré que una fábrica del Parque Industrial estaba tomando gente, pero no fuí a anotarme de inmediato, ya que trabajaba de cajera en el Supercoop, del Hogar Obrero. En esos momentos, mi matrimonio pasaba por una situación difícil, y mi ex esposo fue a anotarse con unas compañeras de trabajo, y yo me colé. Al llegar hicimos una larga cola, porque mucha gente fue a buscar trabajo. De los siete que fuimos juntos ese día, a la única que tomaron , fue a mí.

¿Que raro no?, porque se decía que no tomaban mujeres…

Sí, era así, pero no todavía en esa época, al contrario. Me tomaron para la clasificación, que es el último control fino que se les hace a las piezas, antes de que salga al mercado. Los patrones pensaban que las mujeres, por pulcritud, por atención, resolvían mejor esa función. Hay que estar muy atento, porque si no, el producto sale defectuoso. Es un trabajo muy delicado y de mucha responsabilidad, ya que cada clasificador deja una marca que certifica su trabajo. Mi marca era la letra C. Pero luego, cuando se dejó de pensar en el producto, y se quiso abaratar la mano de obra, ya no tomaban mujeres, y dejaban a los hombres (que además podían hacer otros trabajos más pesados) haciendo el trabajo de clasificación. En ese momento, le dejan de dar valor a la mujer, como clasificadora.

¿Qué expectativas tenías cuando entraste a trabajar en Zanón?

Lo que yo valoré en ese momento era el horario corrido, que me permitía acomodarme mejor para atender a mi beba, que por entonces tenía un año. Y por supuesto, el sueldo que me ofrecían en Zanón, que era el doble que el del Hogar Obrero. Al principio me costó el cambio, porque de un trabajo como el de cajera, donde charlás con el cliente, conversás con la gente; pasás al trabajo de la fábrica, donde lo único que quieren que hagas es tu labor, y si sos amable está mal visto. En Zanón todo era muy frío, nadie conversaba con el otro, ni le interesaba que le pasaba al compañero. Se cumplía el horario y listo.

¿Cómo te decidiste a comenzar la lucha?

En los trabajos, yo siempre fuí de agachar la cabeza, porque en mi casa me enseñaron que el trabajo es más importante que lo que uno sentía y pensaba. Incluso llegé al extremo de no defender, ni siquiera, mi dignidad de mujer; porque yo no decía ni hacía nada, al ver los problemas que tenían mis compañeras en la fábrica, al quedar embarazadas, o ante cualquier inconveniente surgidos por ser madres; inconvenientes que yo también sufría con mi bebé, pero como podía solucionarlos por otro lado y no daba problemas en la fábrica, me seguían sosteniendo, pero en cuanto yo reclamara por mis derechos, me iba a quedar afuera. A mí, por mi formación, me costó doblemente entender esto.

Hace rato que los patrones venían corriendo la bola de que no alcanzaba la plata, que la fábrica andaba mal, etc. Un día de septiembre de 2001, vinimos a trabajar y la fábrica estaba cerrada. Particularmente, para mí fue un golpe muy grande, porque yo estaba separada, y en ese momento hacía de mamá y papá. Quería que mi nena termine la primaria y empieze la secundaria. Desesperada y sin saber que hacer, consulté con mi hija, que en ese momento era chica, tenía 12 años. Ella me dijo: “mamá, si vos tenés que pedir un pedazo de pan, a quién se lo pedís, ¿a tus compañeros o a Zanón?”. Y ahí supe que no tenía nada más que pensar. Volví a la fábrica, con mis compañeros, y puse a disposición todo lo que podía llegar a hacer. Ahí fue que los compañeros tuvimos que decidir que hacíamos. Cuando todavía estaba la guardia de la empresa, decidimos quedarnos y armamos carpas afuera de la fábrica.

¿En qué momento entran a la empresa?

Entramos luego de cinco meses, durante los cuales no pudimos cobrar nada. Meses que vivimos de la comunidad, de lo que donaba la gente. En una de las asambleas de esos días, que eran asambleas de angustia, de sufrimiento; en las que no sabíamos que hacer y hasta cuando íbamos a estar allí afuera, sin respuesta del gobierno provincial ni de nadie. Entonces, en una de esas asambleas, uno de los compañeros más viejos dijo: “siguiendo acá afuera, igual consideran que estamos usurpando. Somos nosotros los que hacemos los cerámicos y somos los que sabemos como hacerlos y trabajarlos. Luchemos, y que si nos tiene que pasar algo, que nos pase a todos juntos. Entremos y pongamos la fábrica en marcha”. Entonces, luego de algunas discusiones, votamos, y la decisión fue unánime. Entramos. La idea era demostrar que los dueños de la empresa mentían, cuando decían que no era rentable. Después vino el fallo histórico de la jueza, que nos dá la razón. Hoy los obreros demostramos que lo que decíamos era verdad, y que lo que decía la patronal, que éramos vagos, que la fábrica no daba, era una mentira.

Siempre me llamó la atención el porqué los administrativos no participaron de la lucha, ¿pertenecían al mismo gremio?

Sí, al mismo. Esa falta de participación, yo se la atribuyo a los esfuerzos de la patronal por separarnos, de diferenciarnos, de no mezclarnos. Por ejemplo, en la planta, los obreros de cada sector, se diferenciaban por el color de la ropa, así identificaban fácilmente al que estaba fuera de su lugar. También eran diferentes la comida, los comedores y el trato hacia los empleados.

Me dijiste que los meses que estuvieron en las carpas, vivieron de la comunidad, ¿siempre sintieron ese apoyo?

Sí. Por ejemplo, los presos que están detrás de la fábrica, nos donaban una ración de comida. Nos daban una bolsa de papas y hacíamos papas asadas. Con eso tirábamos. Armábamos bolsitas con la comida donada y la repartíamos entre los compañeros, según la cantidad de chicos que tenía cada uno.

La justicia falló en contra de Zanón y sus directivos en todas las instancias, acusando a la empresa de lock-out ofensivo, considerando el cierre como ilícito y cercenador de los derechos de los trabajadores. Lo que sucedió en Zanón con sus trabajadores, se repitió con variantes, en otras empresas, que también fueron recuperadas por los obreros. Como los casos de Fricader S.A. (en Río Negro), Policlínico ADOS (Neuquén), Hotel Bauen, Conforti, Viniplast y Grissinopoli (Bs.As.). El fallo judicial contra Zanón pone en evidencia la quiebra fraudulenta. Esta es una maniobra que puede tener diversos fines, como el de no pagar las deudas contraídas, desmantelar la fábrica para reinstalarse en un lugar más propicio, o inclusive para volver a comprar, bajo el nombre de otra empresa, la fábrica quebrada. A estos empresarios, ya no les bastan las ganancias que sus empresas generan de manera genuina. A veces, la codicia no tiene límites. Un trabajo editado recientemente por la Universidad Nacional del Comahue, Nuevas historias de una vieja lucha, se hace las siguientes preguntas al respecto: ¿hubieran tomado estado público y masivo las maniobras de los empresarios involucrados en las quiebras fraudulentas, de no haber sido por la denuncia de los trabajadores?. ¿Estas empresas hubieran vuelto a producir si los trabajadores no las hubieran recuperado?, ¿Cuáles habrían sido los destinos de estos trabajadores, de no haber tomado tal iniciativa?

¿Como manejaste dentro de la familia, los dias del conflicto?

Durante el conflicto, por parte de mi familia, sólo tuve el apoyo de mi hija. Porque en mi familia paterna, al que reclama se lo considera quilombero, gente que molesta. Me crié en una familia donde no se podía hablar de los desaparecidos, donde no se podía hablar del golpe militar, donde mi padrastro decía el famoso “algo habrá hecho”. Luego de lo que me pasó a mí, al ver hoy, los noticieros, mi mamá opina, reclama y ve las cosas de otra manera.

Para vos, ¿dónde reside la fortaleza de los obreros?

Yo creo que reside en la libertad y en el respeto de la opinión de cada trabajador. El día que alguien quiera decidir por todos… hasta ahí llegamos. La participación y el poder discutir en asamblea, es la fuerza que tenemos. Puedo estar de acuerdo o no en una decisión, pero si la tomó la mayoría, entonces quiere decir que puedo estar equivocada. Pero que alguien venga y me diga lo que tengo que hacer, creo que ahí no funcionaría.

¿Cómo es el ámbito de la asamblea?

Allí todos pueden hablar. Pero en los últimos tiempos se hacen asambleas por sectores, porque un compañero nuevo no ve las cosas como los compañeros viejos. Algunos de los compañeros nuevos creen que nosotros tenemos demasiadas exigencias, pero eso es porque no les costó lo que a nosotros, todo el conflicto. Y ahí está nuestro trabajo, hacerle entender a ese compañero todo lo que nos costaron las cosas. Hoy, nuestra prioridad es la inversión en maquinaria para la planta, no los salarios. Pero es muy difícil, es la discusión más grande. La mayor resistencia a la inversión, la tenemos en los compañeros nuevos.

¿Y que piensan los nuevos trabajadores?

No son todos los nuevos, pero parecería que algunos se sienten como empleados.

Por eso me parece que hay que pulir esas cosas, y que el compañero no se olvide donde entró a trabajar. Hay que hacerles entender a los nuevos compañeros, que por más que esta sea una gestión obrera, tienen las mismas obligaciones que ante una gestión patronal, pero además hay que participar, no es sólo cumplir el turno de ocho horas e irse. Porque en la gestión obrera hay dos patas: la producción y la política. Si nos dedicamos a producir y no hacemos política, vamos muertos, y si hacemos política y no producimos, también vamos muertos. Tiene que haber un balance entre estas dos patas.

¿Qué diferencias ves entre la gestión obrera y la patronal respecto al trabajo?

Me siento más responsable, justamente por lo que te decía antes. Hoy hablo con un compañero, y me tomo el trabajo de hacerle entender el porqué hay que mejorar. Y no en un tono de jefe, sino de compañera, y eso es muy importante. No queremos que el compañero sienta que es un empleado, que hay un patrón que le está exigiendo. Todo esto es muy difícil, sobre todo porque en el ámbito laboral, primero está la justificación y segundo el reconocimiento de que me equivoqué.

Pero también, hay otro clima de trabajo con respecto a la gestión anterior. Al no haber patrón, el obrero cambia la actitud frente al trabajo. Por ejemplo, uno se levanta contento de ir a trabajar, porque sabe que llega, se toma unos mates, charla un poco y nadie le dice nada. Se comparte más. Cada uno planea su vida desde adentro hacia afuera, hay matrimonios que se conocieron en la fábrica, hay compañeros que hoy son amigos y se ven con las familias. En mi caso personal, cuando yo estuve internada, me emocionó la cantidad de compañeros que se preocuparon por mí y fueron a verme, incluso uno con los cuales había tenido una discusión muy dura. Una situación muy diferente a cuando era Zanón, que estuve enferma y nadie me fue a ver. Eso quiere decir, que del portón para afuera, también somos compañeros. Y eso es muy importante.

¿Y con respecto al salario, cómo están?

Estamos bastante bien, más o menos estamos ganando unos $ 1600, que es el doble de lo que ganábamos antes. Este aumento del salario se debe a que incrementamos la producción. El mes que viene se jubilan cinco compañeros, entonces por asamblea, se decidió ponerles el aporte de la Ansess al día. Se jubilan por la gestión obrera, pero de esto nadie se entera.

¿Cómo ves el futuro de la fábrica?

Me da mucha rabia que enfrente tenemos un aparato que ve lo que quiere ver. A pesar de que se nos han exigido muchas cosas, nosotros hemos cumplido. Como obrera, como mujer, como madre, como ciudadana, me da mucha rabia que el gobierno provincial se lave las manos. Se pasan la pelota unos a otros para que corra el tiempo. Nosotros pusimos todo para mejorar . Pero con, o sin falencias, demostramos que se puede. Cuando vimos entrar a la fábrica el primer camión de arcilla, fue una gran alegría. Hoy la fábrica está ayudando a la comunidad, está progresando, duplicó el número de empleados, hemos creado nuevos modelos de cerámicos.

Para el futuro, creo que hay que priorizar el mantenimiento de la fábrica, pero tenemos que saber que pasará judicialmente, porque invertir acá, y mañana estar en la calle, desalojados…

¿Qué enseñanzas te deja esta lucha que mantuvieron y aún mantienen, por sus derechos?

En las oportunidades que tuve de comentar el conflicto, siempre digo que no quiero olvidarme nunca de donde vine y hacia donde voy. A mí, todo esto, me enseñó otros valores, que no quiero perderlos. Mañana puedo estar mejor o peor, pero no quiero olvidarme de este aprendizaje, porque como persona y como mujer, me hizo vivir cosas que nunca imaginé. Yo era una mujer muy sometida, que venía con muchos problemas, y de golpe me encontré con que podía participar, que mi decisión servía, que me escuchaban, que mis compañeros depositaban su confianza en mí, al elegirme para representarlos en charlas… todo eso fue un click.

El conflicto me mostró todo lo que soy capaz de hacer para defender mi dignidad.

Algo más acerca del Trabajo

“La función natural del trabajo es, en realidad, satisfacer las necesidades racionales y legítimas de la colectividad” (François Barret, Historia del trabajo)

Para entender en toda su dimensión la lucha de los obreros/as de Zanón, como así también la de otras empresas recuperadas por sus trabajadores/as, tal vez haya que volverse a replantear el concepto de trabajo, su función y sus objetivos. Un debate pendiente, postergado, en una sociedad en la cual se impuso el capitalismo salvaje, como única versión conocida y aceptada del trabajo. Se trata de reencontrar y entender otras concepciones del trabajo, sobre todo por las nuevas generaciones de trabajadores, lanzadas al mercado laboral, con la idea de que el acceso al trabajo es un milagro y no un derecho natural, y por lo tanto, expuestas a abusos y atropellos de sus derechos laborales básicos.

Caso Zanón.Cronología mínima de los hechos.

Año 2000

–       La empresa presenta un recurso preventivo de crisis, que no prospera dada la imposibilidad de demostrar la crisis.

–       El obrero Daniel Ferrás, de 22 años, se descompensa dentro de la planta. Aparentemente, la empresa no tiene las medidas de seguridad necesarias, y Daniel fallece durante el traslado al hospital. Sus compañeros salen por primera vez a las calles reclamando seguridad.

Año 2001

–       El gobierno neuquino compra cerámicos a Zanón, para que el dinero sea destinado al pago de los sueldos atrasados. No es la primera vez que los salarios de los obreros de Zanón se pagan con fondos públicos.

–       Se agudiza el conflicto con los trabajadores. Comienzan las denuncias de un posible vaciamiento de la empresa.

–       La empresa suspende al personal por falta de insumos. Dice que no puede pagar los salarios y apaga los hornos.

–       La jueza laboral Rivero de Tania falla contra la empresa y decreta el lock-out patronal (cierre ofensivo). Ordena el embargo del 40 % del stock para que se destine al pago de sueldos atrasados.

–       La empresa decide cerrar y envía telegramas de despido. Entretanto, los obreros resisten y luchan instalados en carpas, fuera de la fábrica.

Año 2002

–       Marzo- Los obreros encienden cuatro hornos y reactivan la fábrica.

–       Abril- Sale la primera producción de veinte mil metros cuadrados.

–       Agosto- Se generan diez puestos de trabajo genuino.

Año 2003

–       Febrero- Se crean treinta nuevos puestos de trabajo genuino.

–       Abril- Un nuevo intento de desalojo contra los obreros es frustrado por más de tres mil personas.

–       Junio- Se producen más de ciento veinte mil metros cuadrados de cerámicos por mes. Actualmente, se producen más de trescientos mil metros cuadrados.

Una fábrica con dos nombres

Cerámica Zanón

Instalada en el Parque Industrial de Neuquén, sobre la ruta provincial nº 7, da comienzo a sus actividades en el año 1974. Se dedica a fabricar revestimientos, pisos y porcellanato. Tiene instalada una capacidad de producción de 1.000.000 de metros cuadrados mensuales, con un proceso automatizado en un 90 %. En 1998, lideraba el mercado local de cerámicos y azulejos, con una participación del 27 %. En agosto de 2005, el juez que entiende en la causa, determina la quiebra de la empresa.

(Fuente: Nuevas historias de una vieja lucha, Univ. Nac. del Comahue, 2006)

Cerámicos FaSinPat

Se trata de la ex-Zanón, ahora bajo control obrero. FaSinPat significa Fábrica Sin Patrón. La fábrica bajo gestión obrera se maneja bajo la modalidad de una cooperativa. Eso significa, que todo el proceso de fabricación está en manos de los trabajadores. No hay jerarquías y todas las decisiones se toman en asambleas. Legalmente, está trabajando con un reconocimiento y autonomía a la gestión obrera, con la cesión de la planta para fabricar y comercializar cerámicos por un año, con posibilidad de renovación. Los obreros reclaman una solución de fondo, que creen, sería la sanción de la ley de Expropiación y Estatización sin pago y bajo control obrero.


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